La Filosofía de San Agustín: Fe, Razón y la Naturaleza del Alma

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La Filosofía Agustiniana: El Centro en Dios y la Verdad

El primer problema que se plantea San Agustín es el de la Fe y la Razón. Para él, Dios y su Logos son la verdad absoluta, por lo que Dios se establece como el centro de todo pensamiento, constituyendo la Teología.

El Punto de Partida: La Revelación

Dado que Cristo se revela a través de la Fe en las Escrituras, el punto de partida de la filosofía debe ser la Fe depositada en ellas. Existe una autoridad (“Autoritas”) emanada de aquellos que conocen la revelación contenida en la Biblia.

La Interdependencia entre Creer y Entender

San Agustín sostiene la célebre frase: “Creer es entender”. Esto implica que, si bien por medio de la razón se puede llegar a la verdad, cuando esta se equivoca o es desviada por lo sensible, es la Fe la que la reorienta y rectifica para encontrar el camino verdadero.

  • La seguridad se encuentra en la Fe, ya que es revelada por Dios y evita el error humano provocado por lo sensible.
  • También expone que “Entender es creer”, pues la razón, influenciada por el pensamiento grecolatino, ayuda a comprender las Escrituras y la Fe.

Así, la razón y la Fe están siempre relacionadas; ambas pueden conducir a la verdad, pero la razón no puede lograrlo por sí misma; necesita de la Fe.

La Búsqueda de Dios y la Naturaleza del Alma

San Agustín se enfoca en el intento de conocer a Dios y al alma.

El Alma y la Visión Divina

El alma y la conciencia moral permiten al individuo percibir a Dios. Por ello, Agustín afirma que no todos poseen la misma alma, ya que no todos logran ver a Dios.

Concepción Platónica y Distinciones

Su concepción del alma es fundamentalmente platónica: el alma tiende hacia Dios, mientras que el cuerpo es arrastrado por lo sensible. El desligamiento de lo terrenal se logra mediante la contemplación.

Dios provee el alma para conocer el mundo, por lo que la lógica debe residir en ella. Sin embargo, se separa de la ideología de Platón en puntos cruciales:

  1. Considera que Dios crea de la nada (ex nihilo).
  2. Por lo tanto, no existe preexistencia del alma, ni se conciben la reminiscencia o la transmigración.

La verdad de Dios, que es innata, se explica por sí misma a través de la razón, siempre y cuando esta sea guiada por la Fe. Las verdades innatas se conocen mediante el alma, sin necesidad de la experiencia sensible.

La Creación y el Dualismo Metafísico

Dios es la esencia de todo: es inmutable, eterno e idéntico. En Él residen las ideas.

Dios como Creador

Dios actúa como el demiurgo platónico que ordena la realidad, pero también crea y conoce la verdad. La libre creación divina es instantánea y total. El mundo deviene de acuerdo con las leyes divinas establecidas por Dios; la creación está sometida al tiempo.

Eternidad vs. Temporalidad

La eternidad de Dios, en contraste, es ajena al tiempo. El alma es eterna porque participa de Dios, mientras que el cuerpo es mortal al estar ligado a lo sensible y sometido al tiempo. Este dualismo entre permanencia y cambio, e inmortalidad y mortalidad, está inspirado en el dualismo platónico.

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