La Filosofía de Platón: Educación, Dualismo del Alma y el Camino hacia el Bien

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Platón y la Educación

Educación del individuo: Se le llama educación al hecho de transmitir y asimilar costumbres, técnicas, normas e ideas mediante el cual cada sociedad incorpora a quien se integre a ella. La sociedad brinda las bases necesarias para unirse a ella. En las obras de Platón, el concepto es diferente. Quien recorre el camino de la educación está obligado a saber más que el sentido común y a superar la forma media de ver las cosas para ver y descubrir lo que hay detrás. La verdadera educación implica alejarse de lo cotidiano y tener una visión nueva, que es verlo todo desde una óptica diferente.

Platón y su concepto de Educación

Este filósofo idealista concibe la educación como la luz del conocimiento que nos permite salir de la ignorancia. La educación debe conducir al ignorante desde este estadio hasta el conocimiento verdadero. La educación es una vocación para quien ha sido llamado; un llamado que exige renuncia, no acepta buscar placer u honor, sino que implica soportar las molestias en pos de la superación social de la ignorancia. El hombre que ha enfrentado el proceso, que ha sido educado, sufre y se confunde al enfrentarse al mundo superficial y sensible.

Reminiscencia

El alma es preexistente respecto al cuerpo. Antes de que naciéramos, nuestra alma ya existía. En el Mundo de las Ideas, al encarnarse, el alma abandona lo inteligible u olvida lo que allí conoció. Ahora está encerrada dentro de un cuerpo y solo percibe cosas físicas. Conocer es recordar (anamnesis). Ejemplo: no hay dos osos iguales; cuando vemos a un oso, sabemos que lo es porque tenemos una idea de "oso". ¿Cómo conocemos las ideas si pertenecen a otro mundo? Porque una vez estuvimos con ellas.

Dualismo Cuerpo-Alma

El Cuerpo (C)

Platón presenta una imagen negativa del cuerpo, que recuerda al desprecio de muchas religiones hacia la carne. Según Platón, el cuerpo es la cárcel del alma, la dimensión innoble del ser humano. El cuerpo es terrenal y mortal, y está condenado al devenir. Nos encadena a las apariencias del mundo sensible y a la doxa (opinión).

El Alma

Es inmaterial e inmortal, y tiende a regresar al mundo de las ideas. Se divide en tres partes:

  • Irascible: Sede de pasiones y ambiciones. Es irracional. Se encuentra en el pecho.
  • Concupiscible: Sede de deseos y placeres materiales. Es irracional. Su virtud es la templanza.
  • Racional: Sede de la inteligencia. Es el nexo de realidad entre lo sensible y lo inteligible. Su virtud es la sabiduría y se sitúa en el cerebro.

Epistemología

Platón considera que todos somos "fotocopias" de una idea; la mesa que tocamos es la copia de la Idea de Mesa. Entonces, gobernará de forma justa quien viaje a la auténtica realidad (ontos) y haya conocido el bien (episteme).

Platón considera que es posible ir más allá de la mera opinión. La doxa se vincula al devenir; no obstante, las matemáticas demuestran que sí que hay un conocimiento universal. Diferencias entre Idea y Objeto Sensible: La idea de belleza no varía y se capta con la inteligencia. A diferencia de una mujer bella, la idea de belleza no se capta a través de los sentidos. Todas las cosas bellas morirán algún día; sin embargo, la idea de belleza será eterna.

Símil de la Línea

En el conocimiento sensible aparecen dos formas de conocimiento: imaginación y creencias. En el conocimiento inteligible hay dos grados:

  1. El conocimiento de objetos matemáticos: paso previo para acceder a las ideas.
  2. Inteligencia: Conocimiento abstracto cuyo objetivo es captar la Idea del Bien.

¿No sabes? Colores, luz y sol

Mundo sensible: El Sol emana luz y, gracias a ella, podemos ver.

¿Puedes por tanto decir lo que propones?

Mundo inteligible: La Idea del Bien encarna la inteligencia; gracias a ella podemos aprender y conocer las cosas.

¡Qué inefable idea!

Busca explicar la Idea del Bien comparando el mundo sensible con el de las ideas. Al igual que el sol proporciona crecimiento y alimentación a lo que ilumina, siendo superior a ello, la Idea del Bien otorga a las ideas sus cualidades inteligibles.

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