Filosofía de Nietzsche y Marx: Vitalismo, Nihilismo y Alienación del Trabajo
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La Filosofía de Nietzsche: Vitalismo y Voluntad de Poder
Nietzsche ve la vida como lo más importante y el valor supremo. Al igual que Schopenhauer, considera que la vida es voluntad de poder, una fuerza que genera deseo y dolor, pero que se alivia con el arte y la vida ascética.
Nietzsche rechaza el pesimismo de Schopenhauer y afirma que vivir es aceptar la tragedia. En su obra “El nacimiento de la tragedia”, distingue entre el espíritu apolíneo (razón y armonía) y el dionisiaco (voluntad y música). Defiende que la visión trágica predominó en Grecia hasta la llegada de Sócrates, quien prioriza la razón.
Crítica a la Metafísica y el Mundo Terrenal
Nietzsche critica la metafísica por dividir el mundo en sensible y suprasensible, viendo el "ser" como algo eterno y desconfiando de los sentidos, que muestran un mundo en continuo cambio. Afirma que solo existe el mundo terrenal frente a la moral contranatural. Sus tesis principales son:
- El mundo terrenal se considera “aparente” por su realidad e irrealidad.
- La metafísica atribuye al "ser auténtico" cualidades del "no-ser".
- El resentimiento contra la vida crea la ilusión de “otra vida mejor”.
- La división en dos mundos: verdadero y aparente.
El Nihilismo y la Muerte de Dios
El nihilismo es el resultado de la tradición platónica-cristiana. La metafísica ha llevado al nihilismo, que es la incapacidad de valorar el sentido de la vida, manifestándose como la negación de la voluntad de vivir.
El nihilismo aparece cuando dejamos de otorgar valor a Dios y al mundo suprasensible. La frase "Dios ha muerto" simboliza que los valores tradicionales se derrumban; con "Dios", el autor se refiere a toda realidad suprasensible. Así, surge una forma de nihilismo que busca dar sentido a la vida humana, aunque si el ser humano no es fuerte, corre el riesgo de desaparecer tras la "muerte de Dios".
El Eterno Retorno y el Superhombre
Si ya no creemos en Dios como el creador del mundo, esto implica que el mundo es finito y, en algún momento, todo se repetirá una y otra vez. La idea del “eterno retorno” plantea la vida sin cambios ni mejoras. El hombre superior sería aquel que, al contemplar la existencia, fuese capaz de decir: “¿era esto la vida? Pues bien: ¡otra vez!”.
Nietzsche propone nuevos valores y crea la figura del “superhombre”, quien se burla de los valores del mundo suprasensible porque él mismo es su propio creador. Este hombre superior es comparado con un niño: sin prejuicios, puro e inocente.
Karl Marx: El Trabajo y la Alienación
Según Marx, el trabajo es la actividad esencial de los humanos que nos diferencia de los animales, ya que transforma la naturaleza. Sin embargo, el trabajador pierde algo en el proceso de producción. Esta alienación puede ser positiva, si el trabajador reconoce el producto como suyo, o negativa, si carece de control sobre él.
La Mercancía y la Lucha de Clases
La alienación negativa ocurre porque el trabajo se convierte en mercancía debido a la división del trabajo y la propiedad privada. En este contexto, el trabajo diferencia entre:
- Valor de uso: Aquello que satisface necesidades directas.
- Valor de cambio: El intercambio de productos por otros en el mercado.
Este sistema genera alienación al separar los aspectos manuales de los intelectuales, impulsado por el proceso de mecanización y la lucha de clases, dado que los medios de producción están concentrados en pocas manos.
Las Tres Formas de Alienación
Marx identifica tres formas fundamentales de alienación:
- Económica: Consiste en la necesidad de suprimir la propiedad privada y la división forzada del trabajo.
- Política: Existe una igualdad teórica ante la ley, pero no una igualdad económica real.
- Religiosa: El individuo se refugia en la religión para escapar de la miseria económica, definiéndola como “el opio del pueblo”.