La Filosofía de Nietzsche: Crítica a la Metafísica y el Nihilismo
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La Filosofía de Nietzsche y su Crítica a la Tradición Occidental
La filosofía de Nietzsche supondrá un enfrentamiento radical con buena parte de la tradición filosófica occidental, oponiéndose a su dogmatismo, cuya raíz sitúa en Sócrates, Platón y la filosofía cristiana. La distinción y oposición, realizada en sus primeras obras, entre lo apolíneo y lo dionisíaco, le llevará a desarrollar una original interpretación de la historia de la filosofía, según la cual el pensamiento se verá sometido a un alejamiento de la vida, a partir de la reflexión socrática, que le llevará a oponerse a ella, negándola mediante la invención de una realidad trascendente dotada de características de estabilidad e inmutabilidad, justo las contrarias de las que posee la única realidad que conocemos, contradictoria y cambiante.
a) La Crítica de la Metafísica
La crítica de la metafísica. Nietzsche se opone al dualismo ontológico, fiel reflejo del dualismo platónico:
- Este mundo, sensible e imperfecto.
- El otro mundo, suprasensible y perfecto, fundamento de aquel.
Según tal concepción, la realidad queda scindida en dos ámbitos: una realidad suprasensible, estática e imperecedera, frente a una realidad cambiante, sensible, perecedera... Frente a este esquema ontológico reaccionará Nietzsche esgrimiendo objeciones.
1.- ¿Es la razón nuestra única posibilidad cognoscitiva?
2.-
El mundo suprasensible no es más que una ilusión, una ficción, una fantasía construida como negación del mundo sensible, única realidad para nosotros.
3.-
Recurrir a un mundo suprasensible lo interpreta, pues, como una reacción antivital, como una negación de la vida (vida que está marcada tanto por el sufrimiento como por la alegría), como una venganza contra la naturaleza, propia de espíritus ruines que odian la vida, un producto del resentimiento contra la vida. Incapaces de aceptar un destino trágico, los hombres se rebelan contra esa vida que los aboca al sufrimiento y la niegan, convirtiéndola en un mero residuo de otra realidad, perfecta esta, donde ahogan su resentimiento. Su centro de gravedad no está en este mundo, sino en el más allá, en la realidad en sí, o en el mundo sobrenatural del cristianismo. Se trata de una moral trascendente que no gira en torno al hombre, sino en torno a Dios y que impone al hombre un rechazo de su naturaleza, una lucha constante contra sus impulsos vitales, por lo que significa un rechazo general de la vida, de la verdadera realidad del hombre, en favor de una ilusión generada por el resentimiento contra la vida. Tal moral es síntoma y expresión de la decadencia de la cultura occidental.
Pero el concepto, dice Nietzsche, no sirve para conocer la realidad tal y como es. El concepto no es más que un modo impropio de referirse a la realidad, un modo general y abstracto de captar la realidad y, por ello, de alejarnos de lo singular y concreto, de alejarnos de la realidad. Lejos de ofrecernos el conocimiento de la realidad, el concepto nos la oculta.
c.1) El Carácter Metafórico del Concepto
El concepto no es más que una metáfora de la realidad, una representación general de una realidad que es individual. Y la filosofía tradicional ha olvidado este carácter metafórico del concepto y ha pretendido encontrar en él no una simple generalización de las cosas, sino la "esencia", una supuesta realidad suprasensible de las cosas.
De ahí el estilo aforístico de su obra.
Dios había sido la brújula del hombre occidental. Pero el hombre ha ido matando a Dios sin darse cuenta, expulsándolo poco a poco de su pensamiento y de su cultura. Al descubrir la muerte de Dios, el hombre queda desorientado, su vida pierde el sentido.
La muerte de Dios es, en realidad, la muerte del monoteísmo cristiano y de la metafísica dogmática, para quienes solo hay un Dios y una verdad. Al cobrar conciencia de ello, el hombre sustituye a ese Dios y a esa verdad única por múltiples dioses y múltiples verdades, en un intento desesperado por salvar los valores asociados a esa imagen de Dios. El ateísmo conduce, pues, al nihilismo.
El Nihilismo
El nihilismo: el hombre provoca, en primer lugar, la muerte de Dios, sin apenas darse cuenta de ello. En segundo lugar, el hombre toma conciencia plena de la muerte de Dios y se reafirma en ella. En tercer lugar, y como consecuencia de todo lo anterior, el hombre se descubre a sí mismo como...