Filosofía Griega y Medieval: Aristóteles, Platón y Tomás de Aquino sobre la Política, la Virtud y la Existencia de Dios
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Resumen 1: La Política de Aristóteles
Este fragmento de la Ética a Nicómaco señala que la política, como ciencia práctica, no basta con el conocimiento, sino que se necesita la virtud de la prudencia. Esta virtud moral no es natural, sino algo que adquirimos a través de la costumbre. En el ámbito de la política culmina con la virtud de la justicia.
La justicia política adquiere su realización en la polis. Aristóteles la divide en legal y natural, distinguiendo lo justo y lo equitativo.
Con el fin de alcanzar la vida buena, el Estado suministra una educación cívica a los ciudadanos. La Política de Aristóteles define al hombre como animal social y político; su vida está dirigida por la razón y sus necesidades solo son posibles integrado en la sociedad. Solo así se alcanza la felicidad: el hombre es feliz en un Estado feliz y justo.
Resumen 2: La Concepción Aristotélica del Estado
La política de Aristóteles define al hombre como ser social. Su vida está dirigida por la razón y sabe que sus necesidades solo pueden ser satisfechas integrado en una comunidad, guiado por la areté, la virtud para alcanzar la felicidad. El individuo es feliz en un Estado justo.
La ética se ocupa del individuo, la economía de la familia y la política del Estado. Queda lejos la República platónica y su régimen utópico idealista. La Política de Aristóteles es un compendio de cinco tratados que concluye con el Estado ideal (libros VII y VIII).
Formas de gobierno
Las formas de gobierno que presenta Aristóteles responden a dos criterios:
- Quiénes gobiernan: muchos o pocos (república, aristocracia, monarquía).
- Cómo lo hacen: en interés del bien común o del interés propio.
En Platón las formas de gobierno estaban bajo el imperio de la ley; en Aristóteles es el bien común de los ciudadanos lo que debe prevalecer. Este fragmento trata del Estado ideal y sus características. La politeia descansa en la doctrina del justo medio, desde un territorio proporcionado a lo que la población necesita. Todo ello contribuye a la felicidad del individuo, una felicidad a la que contribuye la educación.
Teoría de las Ideas en Platón y Aristóteles
La filosofía de Platón y la de Aristóteles intentaron responder a los problemas planteados por Parménides. La respuesta identifica la realidad con lo permanente y la realidad con lo inteligible.
La teoría de las Ideas es el núcleo de la filosofía platónica, tratada en diferentes aspectos en el Mito de la caverna, que nos muestra las dificultades para pasar del mundo sensible al inteligible. El pensamiento griego llega a la conclusión de que los sentidos no bastan. Platón, por medio de Sócrates, sostiene que los conceptos tienen realidad objetiva, y por influencia pitagórica sabe que las matemáticas son fundamentales.
Características de las Ideas
Las Ideas son únicas, permanentes, eternas e inmutables. Como conceptos, para Platón las Ideas no solo son realidad mental, sino también realidad perfecta.
Distintos grados de realidad
Platón distingue grados de realidad. El mundo que percibimos por los sentidos, lleno de multiplicidad, es menos real que las Ideas. Las Ideas son el modelo de las cosas: solo la Idea puede proporcionar un verdadero conocimiento, mientras que el mundo sensible nos ofrece opinión.
Platón admite que el conocimiento sensible es relativo, pero también cree en otra forma de conocimiento propia de la razón. El verdadero conocimiento debe ser universal y tratar sobre el ser.
La reminiscencia
Platón explica el conocimiento por la reminiscencia. Las Ideas solo pueden ser conocidas por el mundo inteligible. El alma ha estado en ese mundo y ha contemplado las Ideas, pero las olvidó al encarnarse en un cuerpo. Recuperar ese conocimiento solo puede hacerse mediante las matemáticas y la dialéctica.
Platón distingue cuatro grados de conocimiento: el mundo sensible, que solo proporciona opinión, y el mundo inteligible, que proporciona las matemáticas y la dialéctica. Las Ideas son esenciales para la ética y la política, para dirigir nuestra conducta y la sociedad.
Las tres partes del alma (racional, irascible y apetitiva) se corresponden con las clases sociales. Igual que el alma debe guiarse por la razón, el cuerpo social debe ser guiado por los filósofos.
Virtud y Felicidad
La ética socrática es un intelectualismo moral que identifica el bien con el conocimiento. No es posible afirmar la existencia de un único bien. Toda conducta humana se realiza para conseguir algo, algún bien. Si existe un fin superior al que se orientan todos los demás, es un fin que se busca por sí mismo.
Según Aristóteles, este fin supremo es la eudaimonía o felicidad. Para unos, la felicidad se alcanza con riquezas; para otros, con honores y fama; otros creen obtenerla a través del placer. Sin embargo, todos estos no son más que bienes externos perseguidos como medios para alcanzar la felicidad. La felicidad es la realización de nuestras posibilidades.
Tipos de virtudes
Hay dos tipos de virtudes:
- Morales o éticas, propias de la parte apetitiva del alma.
- Intelectuales, propias de la parte racional del alma.
Para ser bueno no basta querer ni saber. Si no se realizan muchos actos buenos, nadie puede llegar a ser bueno. La virtud consiste en la repetición de buenas decisiones; es una posición intermedia entre dos vicios. No hay una forma de comportamiento universal: es a través de la experiencia propia como podemos ir forjando la virtud.
A la actividad del pensamiento que reflexiona sobre la vida ética y política le corresponde la virtud de la prudencia o racionalidad práctica. La prudencia es una virtud fundamental, sin la cual no podremos adquirir las virtudes éticas.
La mayor felicidad la alcanzaremos con la virtud relacionada con lo mejor que hay en el ser humano. Aristóteles propone como ideal la contemplación de la verdad. A las funciones contemplativas o teóricas, propias del conocimiento científico, les corresponde la virtud de la sabiduría.
Tomás de Aquino: Las Cinco Vías y su Estructura Lógica
Tomás de Aquino cree en la posibilidad de una demostración de la existencia de Dios basada en la razón. En el artículo 1 considera la evidencia de que «Dios no existe». En el artículo 2 aborda la cuestión de la demostrabilidad de esta proposición. Tomás de Aquino distingue entre artículos de fe y sus preámbulos, o verdades de fe susceptibles de demostración racional. La existencia de Dios pertenece a esta segunda categoría. En el artículo 3 propondrá una demostración a posteriori frente al argumento ontológico (a priori) de san Anselmo.
Para Tomás existen dos clases de demostraciones:
- Propter quid: se parte de la idea de Dios y se deducen ciertas propiedades. Santo Tomás se opone a ella, ya que piensa que la esencia y la existencia son conceptos distintos.
- Propter quia: utiliza el principio de causalidad, presente en sus cinco vías. Se parte siempre de un fenómeno natural observado, un hecho de experiencia, al que se aplica siempre el principio de causalidad.
Santo Tomás entiende que la causa siempre es superior al efecto. Se afirma que es imposible remontarse al infinito en la serie de causas, y se llega a la conclusión de que esa causa inmutable, eterna e imperecedera es Dios.
Las cinco vías
- 1.ª y 2.ª vías: se basan en el movimiento y en la causalidad. La primera lleva hasta Dios como Primer Motor o Motor Inmóvil; la segunda, hasta Dios como primera causa o causa incausada.
- 3.ª vía: lleva hasta Dios como ser necesario.
- 4.ª vía: lleva hasta Dios como ser perfectísimo.
- 5.ª vía: lleva hasta Dios como ser inteligente.
Según Kant, ese orden del mundo es relativo.
Relación de la Filosofía de Aristóteles con la Visión de Aquino (Primer Motor)
Parménides identificó ser y pensar y, partiendo del principio ontológico que afirma que el ser es y el no ser no es, concluyó que el ser es único, inmóvil y eterno. El problema del cambio y del movimiento quedó sin explicar hasta los atomistas. Platón siguió el camino iniciado por Parménides identificando el ser con las Ideas: realidades absolutas, invariables y eternas. El cambio solo era posible en el mundo sensible.
Aristóteles intentó dar una explicación al cambio. Critica la teoría de las Ideas y elige como punto de partida el concepto de sustancia. Todos los seres están formados por materia y forma: la forma está en acto y la materia en potencia. El movimiento es el paso de la potencia al acto. El ente en acto es siempre anterior al ente en potencia.
Aristóteles llama principio a lo que considera evidente por sí mismo, tanto en sentido lógico como ontológico. Desde el punto de vista ontológico, «principio» es semejante a «causa». Aristóteles propone que ha de haber un primer motor. La teoría del motor inmóvil surge a partir de la observación del fenómeno del movimiento.
El primer motor es acto puro y contiene como objeto su pensamiento, las formas de todos los seres. Aristóteles lo define como «pensamiento del pensamiento». En Aristóteles no se define como Dios (perfección); es un dios ajeno a su sistema, no tiene necesidad de actuar, y su acción es extrínseca: no es de él, sino hacia él. El primer motor es incorpóreo y excluye toda posibilidad de contacto.
La posibilidad de que algo se pueda mover sin ser movido ni mover le expone a Aristóteles al final de la Metafísica. Este motor, pensamiento, forma pura y acto puro será para Aquino el Dios cristiano.
Disertación
Iniciar una disertación para demostrar la existencia de Dios, en la que no hay intervención de la experiencia ni de la deducción, es decir, una demostración a priori, es en algunos casos un callejón sin salida: toda discusión al respecto puede terminarse invocando el artículo de fe y nos vamos a descansar. Sin embargo, no habría quehacer filosófico con esta postura, y como diría Umberto Eco, «hay que aprender a pensar lo difícil, y que el misterio y la evidencia son fáciles».
Resulta complicado, y en especial en este tiempo, basarse solo en las clásicas demostraciones de Tomás de Aquino y san Anselmo: una a posteriori, y la otra a priori, que parte de una causa indemostrable desde la comprensión racional como es la esencia de Dios. Sin embargo, cuando revisamos las cinco vías de Aquino, que a posteriori pueden llevarnos a la causa de la realidad, nos queda una sensación de satisfacción que difícilmente puede ser anulada.
Quiero partir de este hecho humano tal como es, el de la «satisfacción argumental», para disertar en este documento sobre la posibilidad de que este fenómeno de tranquilidad que nos dejan las argumentaciones tomistas pueda ser prueba suficiente de la existencia de Dios, como intuición primera de nuestro ser. Difícilmente se puede sostener una postura de esta naturaleza, puesto que experiencias particulares no podrían definir universalidades aceptables.
Ante tanta literatura que podría echar por tierra nuestra hipótesis, nos hallamos en la seguridad que solo el sentido interno puede generar. Aun hoy en día, es posible explorar vías que aún no han sido suficientemente profundizadas. Tarea difícil la de reconciliar el pensamiento metafísico, supuestamente superado, con el mundo posmoderno, pero la empresa es apasionante.