Figuras retóricas de la Generación del 27

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2. Generación del 27: cohesión grupal y nómina de autores

Al 1º 1/3 del SXX se le ha denominado la Edad de Plata de la literatura española en el cual se pueden ver 3 generaciones, en las cuales el protagonismo de los intelectuales se ha visto claramente: la del 98, la del 14 y finalmente la del 27.

Esta última es la generación poética española más importante del sXX, la cual no nacíó de sesudas tertulias de jóvenes escritores ávidos de cambiar el mundo sino que nacíó de una <<juerga>> que se organizó durante varios días en el Ateneo de Sevilla para celebrar el centenario de la muerte de Góngora. Aquel encuentro fue auspiciado eco por Ignacio Sánchez Mejías y dio origen al grupo del que salieron los nombres más universales del siglo pasado.

Cabe señalar que todos ellos presentaban un talante abierto, liberal y progresista, con una formación intelectual semejante; la lista de autores que integraba la generación del 27 son: Pedro Salinas, Jorge Guillén, Gerardo Diego, Dámaso Alonso (que fue el que dio nombre al grupo), Vicente Aleixandre, Luis Cernuda, Federico García Lorca y Rafael Alberti. Se suelen añadir los nombres de Emilio Prados y Manuel Altolaguirre. También hay quien incluye a Miguel Hernández como epígono de la Generación.

Además de esta nómina masculina, se debe recordar a aquellas compañeras de la Generación del 27, las llamadas “las sinsombrero” que tenían la intención de, más de pedir un espacio en la sociedad, agarrarlo, sabiendo que era suyo. Este grupo estaba compuesto por 10 mujeres, algunos de sus nombres eran Maruja Mallo, Concha Méndez, María Zambrano, etc.

Los poetas del 27 forjaron una gran amistad y en todos ellos destacan varios ambientes y labores conjuntas: todos ellos viven o se sienten atraídos por las actividades culturales que se realizan en la Residencia de Estudiantes de Madrid; celebraron el tercer centenario de la muerte de Góngora en el Ateneo de Sevilla; las revistas literarias cobran una especial importancia, como la Revista de Occidente que publica varios libros del Grupo, esta revista junto a La Gaceta Literaria se convierten en las más importantes; y, como decíamos anteriormente, la Generación del 27 tiene un talante liberal y progresista (ya que muchos poetas estudian Universidad); después son profesores, publican ensayos, traducciones…

La evolución literaria de la Generación del 27 se comprende de tres etapas; la primera corresponde hasta el 1927, en esta etapa los poetas están influidos por Bécquer, los modernistas, las vanguardias, Juan Ramón Jiménez que los orienta hacia la poesía pura, Ramón Gómez de la Serna, la lírica popular y los clásicos españoles, aunque esta etapa culmina y desemboca en un auténtico fervor por el poeta Barroco Luis de Góngora; La segunda comprende desde 1927 y hasta 1939, en ella los poetas comienzan un proceso de rehumanización de su lírica incorporando a la poesía lo humano y lo social, en una dirección diametralmente opuesta a la poesía pura; y la tercera comienza en 1939 y en esta la mayoría de los poetas del 27 adoptaron una concreta militancia revolucionaria y todos se mostraron partidarios de la República al estallar la Guerra Civil en 1936, con la consecuencia de que Lorca muere y todos los demás parten hacia el exilio, de esta manera se dispersa el grupo poético del 27. Cada cual sigue su rumbo poético pero todos empiezan siendo catedráticos de Literatura en España o en el extranjero.

Uno de estos poetas fue Pedro Salinas (1891-1951). El tema central de su poesía es el amor y en ella funde lo intelectual con lo sentimental utilizando la ironía, paradojas, metáforas… Su producción se divide en: Presagios, Seguro azar y Fábula y signo; la trilogía amorosa La voz a ti debida, Razón de amor y Largo lamento; y El contemplado, Todo más claro.

Otro fue Jorge Guillén (1893-1984) Es el máximo exponente de la poesía pura, para él la poesía es pura cuando renuncia a lo humano y lo social. Se distinguen tres períodos con sus tres respectivas obras: la primera, Cántico, supuso un canto a la creación y al goce de existir; en la segunda, Clamor, se pone de manifiesto las discordancias con el mundo; y en su última, Homenaje, recoge poemas de todas las épocas en los que se revela la presencia del poeta en el mundo en convivencia con sus semejantes.

También está Gerardo Diego (1896-1987) fue el encargado de reunir una Antología poética del grupo 27 en 1932. Su obra es la más extensa, es dual y está dividida entre la tradición y la vanguardia. En ella se distinguen títulos como tradicional: Versos humanos, Alondra de verdad; vanguardistas: Imagen, Manual de espumas.

Además formaba parte también Federico García Lorca (1898-1936), con una de sus obras más famosas el Primer romancero gitano (1928) daba de él una imagen costumbrista, aunque Lorca se movía entre las tendencias de tradición y vanguardia. Finalmente fue fusilado por ser homosexual y conspirado espía de los rusos.

Otro poeta fue Vicente Aleixandre (1898-1984). Para él, la poesía es comunicación y en su obra se puede distinguir varias etapas: en la primera, la poesía telúrica, en la que le hombre es la criatura más penosa del universo (La destrucción o el amor); en la segunda el hombre es visto positivamente (Historias del corazón); y en la tercera predomina la reflexión y la meditación (Poemas de la consumición).

Igualmente estaba Dámaso Alonso (1898-1990) Ha sido una de las figuras intelectuales más brillantes de la España contemporánea y uno de los mejores críticos literarios. Empezó con Poemas puros y terminó con Hijos de la ira 20 años después, en esta última obra representa la culminación de su lírica, usa un lenguaje abrupto y violento en el que el poeta protesta por el espectáculo del mundo.

Otro fue Rafael Alberti (1902-1999) En su lírica se distingue varias etapas: La primera neopopularista se produce la fusión entre tradición y vanguardia (La amante); la segunda rinde culto a la moda gongorina (Cal y canto) e incluye poemas vanguardistas (Venus en ascensor); la tercera etapa es surrealista y se inicia con Sobre los ángeles en ella se simboliza la crueldad, la tristeza; la cuarta es poesía civil y política, Alberti toma posiciones marxistas y revolucionarias (Poeta en la calle); y la última es poesía en el exilio, en ella lo político se mezcla con la nostalgia de la patria perdida (canciones del Paraná).

Por otro lado estaba Luis Cernuda (1902-1963) reuníó toda su poesía bajo el título de La realidad y el deseo, cuyo centro temático es el doloroso divorcio entre su anhelo de realización personal (el deseo) y los límites impuestos por el mundo que le rodea (la realidad).

Y por último nos encontramos con Emilio Prados (1899-1962) cuyas obras responden a la corriente del neopopularismo y de estilización culta de lo andaluz (Jardín cerrado); y con Manuel Altolaguirre (1905-1959) cuya obra es breve y ofrece dos periodos separados por la Guerra Civil (Las islas invitadas).

Podemos decir que la Generación del 27 fue un grupo de escritores que conformaron el grupo literario más notable de la Época de Plata, los cuales tuvieron gran importancia por intentar sintetizar en su poesía la tradición con la vanguardia, sirviéndose de inspiración a escritores posteriores.


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