Felipe II y la Monarquía Hispánica: Consolidación, Unidad Ibérica y Hegemonía en el Siglo XVI
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La Monarquía Hispánica de Felipe II y la Unidad Ibérica
La Herencia de Felipe II y la Formación del Imperio
Felipe II, rey durante la segunda mitad del siglo XVI, solo recibió una parte de la herencia paterna. A pesar de ello, Felipe reunió en su persona un imperio mayor que el de su padre, Carlos I. A los territorios de Castilla (incluidos los del Nuevo Mundo y el Pacífico), de Aragón con sus posesiones italianas y los Países Bajos, añadió Portugal y su imperio ultramarino, herencia que recibió a través de su madre, Isabel de Portugal.
La Unidad Ibérica (1581)
En 1578 murió el rey de Portugal, Sebastián I, sin descendientes directos. El trono pasó a su tío abuelo, el Cardenal Enrique, quien murió dos años después, también sin descendencia. Siguiendo la línea sucesoria, el heredero legítimo era Felipe II. Las Cortes portuguesas proclamaron rey a Felipe II en 1581, logrando así la Unidad Ibérica.
La Corte y el Carácter Hispánico de la Monarquía
Tras la abdicación de su padre, Felipe II asentó su Corte en Madrid (1561), poniendo fin a la tradicional corte itinerante. Esta decisión le alejó de sus posesiones europeas y fue dotando a su monarquía de un carácter más hispánico.
La Política Interior: La Contrarreforma Católica
La política interior de Felipe II se inspiró profundamente en la Contrarreforma católica, destacando:
La Represión de los Moriscos
- Los moriscos de las Alpujarras se rebelaron en 1568.
- La rebelión se controló en 1570.
- Los moriscos fueron dispersados por Castilla y las Alpujarras fueron repobladas por cristianos viejos.
Revueltas en Aragón (1591)
Felipe II también se enfrentó a alteraciones en Aragón en 1591. En ellas confluyeron diversos factores:
- La crisis económica que había favorecido la aparición de un bandolerismo endémico.
- El descontento de ciertos sectores nobiliarios con el intervencionismo real. En concreto, el tribunal de la Inquisición tuvo dificultades para implantarse en Aragón.
El Caso de Antonio Pérez
En este ambiente llegó a Zaragoza Antonio Pérez, antiguo secretario del rey, encarcelado por el asesinato del secretario de don Juan de Austria y que, tras once años de cárcel, había conseguido huir. Antonio Pérez se acogió al fuero del Justicia Mayor. Para detenerlo, fue acusado ante la Inquisición, lo que fue considerado contrafuero por los aragoneses, que lo liberaron y consiguió escapar. Finalmente, la entrada de un ejército real permitió al rey controlar la situación.
La Política Exterior: Mantenimiento de la Hegemonía y la Ortodoxia
El objetivo de Felipe II en el ámbito de la política exterior fue mantener la hegemonía en Europa, la defensa de los territorios que formaban su patrimonio y la ortodoxia católica. Felipe II mantuvo guerras contra:
- Francia: Derrotó a Francia en las batallas de Gravelinas y San Quintín en 1557.
- Los Turcos (Imperio Otomano): Para frenar su expansión en el Mediterráneo, Felipe II organizó una flota en alianza con Venecia y el Papado que derrotó a los turcos en la Batalla de Lepanto en 1571.
- Los Rebeldes Flamencos: Los Países Bajos acabaron divididos en dos: el Norte protestante de la Unión de Utrech, de facto independiente, y el Sur católico de la Unión de Arras.
- Inglaterra: Felipe II creó la Armada Invencible para invadir Inglaterra en 1588, pero fue vencido frente a las costas inglesas.
Consecuencias del Reinado
El escaso éxito de esta política y su alto coste llevaron a Felipe II a la bancarrota en tres ocasiones. Al finalizar su reinado, España estaba arruinada y exhausta.