Felipe II y la Construcción del Imperio Español: Política, Gobierno y la Unión de Portugal

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El Reinado de Felipe II y la Monarquía Hispánica

Felipe II se convirtió en rey en 1555 cuando su padre, Carlos V, le dejó heredero de todos sus territorios, excluidos los alemanes. Fue rey, pero no emperador.

Objetivos Políticos y Estilo de Gobierno

Sus objetivos políticos principales fueron la lucha por la hegemonía en Europa y la defensa a ultranza de los territorios patrimoniales. Felipe II fue un rey sedentario: estableció la corte en un lugar fijo (Madrid, 1561) y dirigió personalmente el gobierno de sus reinos.

De talante autoritario, estaba convencido del carácter absoluto de su soberanía. Su monarquía se consideraba como una monarquía española, reflejado por el carácter castellano del rey. Sus consejos eran también españoles, y Castilla fue el motor financiero y militar desde donde dirigió la política de sus estados, valiéndose de una importante maquinaria administrativa y un potente ejército permanente.

Luchó contra la herejía, intentando mantener la unidad política a costa de los intereses de Castilla y Aragón.

El Modelo Político de los Austrias

Los monarcas de la Casa de Austria continuaron y desarrollaron la organización política heredada de los Reyes Católicos. Los diferentes reinos mantuvieron sus instituciones, cortes y privilegios.

Administración y Burocracia

  • Contaron con una administración profesionalizada muy amplia que, a veces, se superponía a las instituciones de cada reino, apartando de la corte a la aristocracia.
  • Se incrementó la burocracia y se consolidó el sistema de gobierno por consejos.
  • El Consejo de Estado asesoraba al soberano y tenía jurisdicción sobre todos los reinos. Existían dos tipos de consejos: señoriales y territoriales.
  • Figuras clave fueron los secretarios, quienes al principio actuaban como enlaces entre el rey y los consejos. Felipe II, además, creó las juntas.
  • Se mantuvieron los cargos de virreyes y gobernadores.
  • En los consejos, las chancillerías y audiencias se encargaron de la administración de la justicia.

Felipe II fijó la capital en Madrid en 1561. Los reyes contaron con un poderoso ejército y tuvieron a su lado a la Iglesia, que intervenía tanto en asuntos religiosos como civiles.

La Unión Ibérica: Anexión de Portugal (1580)

En 1578, el rey de Portugal, Sebastián, murió sin descendencia, lo que abrió una crisis sucesoria. Varios candidatos aspiraban al trono que detentaba la dinastía de Avís.

Reclamación de Felipe II

Felipe II, tío del fallecido y descendiente directo del rey Manuel I de Portugal por línea materna (a través de su madre, Isabel de Portugal), reclamó sus derechos al trono. Una parte importante de la nobleza y los grandes comerciantes portugueses favorecía la pretensión española, vislumbrando importantes beneficios políticos y económicos con la unión.

Sin embargo, las clases populares portuguesas no veían con buenos ojos la anexión a España.

Invasión y Consolidación

Finalmente, Felipe II decidió la invasión de Portugal, encargando la operación al Duque de Alba. Las tropas castellanas llegaron a Lisboa en 1580 sin encontrar apenas resistencia. Las Cortes portuguesas proclamaron rey a Felipe II en 1581, quien permaneció tres años en la capital portuguesa.

La anexión se produjo respetando las leyes e instituciones del país, y los principales cargos fueron reservados a los portugueses. Se creó un consejo específico para Portugal y se suprimieron las aduanas con Castilla. Esta anexión significó la unión de dos poderosos imperios bajo una misma corona.

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