Fe y Ciencia: Complementariedad en el Desarrollo Humano y Trascendencia

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La armonía entre la fe y la investigación científica

Históricamente, ha existido una confrontación entre la fe en la creación y la investigación científica. Sin embargo, en la actualidad podemos afirmar que las formulaciones de la fe y de la ciencia se sitúan en distintos niveles, sin que exista incompatibilidad entre ellas.

La ciencia se pregunta por el cómo de la naturaleza —cómo es y cómo funciona—, pero no tiene acceso al porqué es así y no de otro modo. La ciencia carece de elementos para hablar de su finalidad o de su motivación; es precisamente en este ámbito donde la fe ofrece su respuesta. Por ello, sostenemos que no hay incompatibilidad entre la fe y la ciencia.

Crecimiento y desarrollo humano

El ser humano es un individuo que ejerce su libertad a lo largo del tiempo, construyendo así, en cierta medida, su futuro y abriéndose a la posibilidad de la autorrealización.

  • El proceso de ser persona: En cierto sentido, uno no nace persona, sino que se va haciendo persona. Podríamos decir que el hombre no "es", sino que está "llamado a ser".
  • La participación activa: Si bien Dios nos otorga la gracia (su ayuda), se requiere una participación activa hacia la maduración. Es necesario nuestro esfuerzo para acoger y hacer crecer esa gracia, lo cual depende del compromiso personal.

Por tanto, crecer y desarrollarse es propio de la vida humana como un proyecto hacia el futuro, llamado a realizarse progresivamente en el tiempo mediante la actividad sobre el mundo en comunión con los demás. Solo así el ser humano puede avanzar hacia su propia plenitud.

El hombre como ser religioso

La religión otorga un sentido pleno a la existencia, ya que proporciona pautas morales de comportamiento que orientan el quehacer humano y, sobre todo, ofrece la relación con un Dios personal que plenifica el proyecto vital y garantiza la vida eterna. La pregunta por el sentido tiene orígenes religiosos, siendo esta la primera respuesta que encontramos en la historia de la humanidad.

La experiencia religiosa es la vivencia de la presencia de la divinidad en el mundo. La presencia de lo divino hace sagrado el lugar o el objeto en que se manifiesta; por ello, el mundo y el tiempo se sacralizan y cobran un sentido trascendente.

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