Fatalidad y Responsabilidad en la Muerte de Santiago Nasar: Un Análisis Profundo

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Fatalidad y Responsabilidad en la Muerte de Santiago Nasar

La idea de una fatalidad o destino inevitable en la muerte de Santiago aparece repetidamente en la novela, tanto en la voz del narrador como en la de otros personajes. Este es el tema central de la obra desde la primera página. La novela puede interpretarse como una refutación o, al menos, como una investigación crítica de esa noción colectiva de fatalidad. La quinta secuencia, en particular, parece destinada a este propósito.

Gran parte del pueblo cree que Santiago es víctima de un destino marcado de antemano, ajeno a la voluntad y libertad humanas, del cual no se puede escapar. Esta creencia se basa en el sueño supuestamente premonitorio de Santiago y en una serie de casualidades inexplicablemente encadenadas (la llegada de Bayardo, la acción de Plácida Linero al cerrar la puerta principal a su hijo). Por ello, el narrador a veces habla de "tragedia" y presenta a Santiago como un sacrificado. El pueblo mismo parece un coro trágico que presencia el crimen. La interpretación fatalista de los hechos, sin embargo, resulta insuficiente, ya que el libro permite una interpretación más racional y acertada del final trágico.
Esa segunda interpretación considera la fatalidad como resultado de las acciones humanas, compatible con la libertad y el libre albedrío. La muerte de Santiago Nasar se habría evitado si algunos personajes del pueblo, y el pueblo en su conjunto, hubieran actuado de otra manera.





La muerte de Santiago se debe a la acción individual de algunos personajes, como los hermanos Vicario, quienes no se arrepienten, pero buscan algo que los detenga.
Otros son cómplices: Victoria Guzmán no avisa a Santiago, Prudencia Cotes (novia de Pablo) y su madre animan a los hermanos a matarlo. La pasividad convierte en colaboradores por omisión a Leonardo Pornoy y a Divina Flor. Gran parte del pueblo siente una expectación morbosa y se limita a observar. La indiferencia del obispo y del propio Santiago también tienen su trascendencia. Solo Clotilde Armenta intenta evitar el crimen. Ángela, por supuesto, es clave al delatar a Santiago (aunque no se sabe con certeza si fue él).
Muchas de estas conductas individuales erróneas se explican por la influencia y la presión de las normas sociales:

El Honor como Desencadenante de la Tragedia

En lo social, las costumbres condicionan la acción individual de cada personaje. El honor es el desencadenante de la tragedia.

  • La diferente educación recibida por hombres y mujeres, sobre todo en lo relacionado con el sexo.
  • Las diferencias sociales y la práctica habitual del matrimonio impuesto.
  • Las relaciones de poder y de dominación sexista entre amos y criadas explican el silencio de Victoria Guzmán.

Conclusión

En conclusión, la muerte de Santiago no se debe a un destino inexorable, sino a las acciones erróneas de los personajes y a los injustos valores (honor, sexismo, clasismo) que rigen la sociedad en la que vivía.

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