La Fábula en la Literatura Latina: De Fedro a Aviano

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Definición y Características de la Fábula

La fábula es un relato breve de ficción, en prosa o verso, con una finalidad didáctica que se manifiesta en la moraleja (que puede encontrarse al final, al comienzo o no estar por sobrentenderse con facilidad o estar implícita en el relato) y cuyos personajes son hombres, animales o plantas que hablan y sienten como humanos.

La fábula se diferencia de la epopeya por sus protagonistas, sus temas y el mundo reflejado:

  • Protagonistas: En las fábulas son personajes humildes, animales y plantas, mientras que en la epopeya son grandes hombres, héroes y dioses.
  • Temas: En las fábulas aparecen costumbres de la vida corriente, se habla de vicios, defectos y virtudes; en la epopeya, en cambio, se tratan los aspectos más nobles de la humanidad, como el honor o la amistad.
  • Mundo reflejado: En la fábula se reflejan los estratos más humildes y desheredados de la sociedad, mientras que en la epopeya el mundo que aparece es el de la aristocracia.

Fedro y la Fábula Esópica

Fedro escribió cinco libros de fábulas, pero es una obra incompleta, a juzgar por las promesas incumplidas en los prólogos. Los libros I y II fueron escritos en tiempos de Tiberio, el III en los de Calígula, el IV y V en los de Claudio o Nerón. En total son 125 fábulas.

Estructura y Finalidad

Las fábulas se componen de un relato ejemplar, generalmente de animales, y una moraleja, que puede preceder al relato ejemplar (y se llama Promitio) o seguirlo (Epimitio). De las 125 fábulas conservadas, 103 tienen moraleja; las otras 22, incluidas en el llamado Appendix Perottina, de Nicolás Perotti, del siglo XV, no tienen moraleja.

Su finalidad es hilarizante (hacer reír) y moralizadora; ataca vicios, no personas. La fábula tiene un valor reivindicativo en manos de los humildes. Están escritas en verso; el metro utilizado es el senario yámbico. Su estilo se caracteriza por la simplicidad y la concisión, que a veces trae consigo falta de matización y de profundización en las conductas humanas. El mérito de Fedro es haber introducido en la literatura latina la fábula esópica.

Repercusión

Tuvo éxito entre las gentes humildes, pero los escritores más famosos de su época o de su siglo apenas dan señales de conocerlo; así Séneca, al tratar el tema de la fábula esópica en su Consolatio ad Polybium, del año 41, ni tan siquiera lo menciona. Otro tanto hace Quintiliano en su Institutio oratoria, donde trata dos veces el mismo asunto, ignorando a nuestro autor. El primero que lo menciona es Marcial en III 20,5, aludiendo a las “bromas del granuja Fedro” (improbi iocos Phaedri).

Aviano: El Imitador de Fedro

Aviano fue el primer imitador de Fedro; compuso una colección de 42 fábulas en dísticos elegíacos. Añade a los argumentos tomados de Fedro otros que procedían de Babrio (versificador griego de fábulas esópicas de finales del siglo II d.C.). Frente a la simplicidad de Fedro, Aviano resulta prolijo y cargado de pretensiones estilísticas, recordando muchas veces a Virgilio, Ovidio o Propercio. Tiene predilección por la mitología antigua en una época ya cristiana.

Fábulas de Rómulo

Es una colección de 98 fábulas atribuidas a un tal Rómulo, que es el nombre que aparece en la carta-prólogo que encabeza la colección. Estas fábulas son paráfrasis (explicación) en prosa de Fedro y de un Esopo latino independiente de Fedro (más antiguo que él); la colección se formó entre los años 350 y 500 d.C. y es la base de muchas colecciones de fábulas de la Edad Media.

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