El Extranjero de Camus: La Condena de Meursault por su Apatía Existencial
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Argumento de El extranjero
En El extranjero nos introducimos en la mente del señor Meursault, un hombre que no cree en nada ni en nadie, cuya indiferencia y frialdad desconciertan al lector durante toda la novela. La muerte de su madre, abandonada en un asilo, no despierta en él el más mínimo sentimiento de dolor o tristeza. En su breve paso por el asilo, caricaturiza fríamente a los ancianos, así como los sentimientos de dolor y pena que estos manifiestan en el funeral.
Tras el, para él, fastidioso funeral, Meursault vuelve a su vida normal: a su trabajo y a su relación con Marie, una compañera por la que solo siente atracción física. Poco a poco, se desliza sobre la personalidad de algunos de sus vecinos y amigos, pero sin llegar a profundizar en ninguno de ellos. Uno de sus vecinos, Raymond, lo involucra en un asunto de maltratos y venganzas que culmina con la detención de Meursault por el asesinato de un hombre. Así, se ve envuelto en un juicio y enfrentado a una condena a muerte.
La cegadora abulia que muestra Meursault durante todo el proceso guía al lector hacia el único final, la única salida que contempla la naturaleza de este extranjero de la sociedad, de este ateo cuyo único dios es él mismo: la muerte.
Comentario: El Absurdo y la Apatía en la Obra de Camus
Camus escribió una obra provocadora en cuyo trasfondo aparece el rostro desgarrado de una Europa herida y violada por dos guerras mundiales. Pintó una historia gris donde el paisaje está oscurecido por la extirpación de cualquier pasión o voluntad del hombre.
Meursault es el personaje que encarna ese sentimiento de profunda apatía por todo lo que le rodea, haciéndose esto más ostensible en su actitud ante la muerte de su madre, como él mismo reflexiona:
Pensé que, al cabo, era un domingo de menos, que mamá estaba ahora enterrada, que iba a volver a mi trabajo y que, después de todo, nada había cambiado.
Meursault personifica la carencia de valores del hombre, degradado por el absurdo de su propio destino. Ni el matrimonio, ni la amistad, ni la superación personal, ni la muerte de una madre: nada tenía la suficiente importancia, ya que la angustia existencial de este antihéroe inundaba todo su ser. Así, su ateísmo estaba justificado: la vida no tenía ningún sentido fuera de uno mismo. La confianza en fuerzas externas le producía una sensación de caída hacia el abismo de lo incierto.
Conclusión: La Condena de la Indiferencia
Queda claro que a todos siempre les llamó la atención la conducta y el proceder de Meursault. Su indiferencia desconcierta a quienes lo rodean:
- A su jefe, cuando le ofrece un traslado a París y no muestra ninguna alegría.
- A Marie, por el hecho de que, al día siguiente del entierro de su madre, vaya a bañarse con ella y la invite al cine.
- Al director y al conserje del asilo, porque no llora ni quiere ver el cuerpo de su madre.
Todas estas son actitudes que denotan indiferencia, insensibilidad y desamor. Meursault es el fiel reflejo del aburrimiento, la desidia y el absurdo. Todo su proceder es casi inhumano; parece aceptar la vida y el devenir como algo automático. La cotidianidad lo va socavando en su humanidad y en su dignidad.
Su descreimiento, su falta de arrepentimiento y la carencia de valores... todo en él es un despropósito. El fiscal explotó al máximo sus errores para obtener la condena. Más que el crimen, su propia vida fue la razón de su ejecución.