Explorando las Técnicas Narrativas y el Narrador en la Novela Moderna
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Elementos Fundamentales de la Narración
El Tiempo Narrativo: Prolepsis y Duración
La prolepsis o anticipación (flash-forward) es una técnica narrativa en la que el autor adelanta acciones que aún no se han producido en el relato primario de la novela, es decir, un salto hacia adelante.
En relación con el tiempo, está el concepto de duración. Un acontecimiento puede durar lo mismo en una narración que en la vida real, pero también puede resumirse de manera que varios años transcurran en pocas páginas, mientras que un hecho mínimo puede abarcar un gran número de páginas.
El Narrador y el Punto de Vista
Por narrador se entiende la voz que cuenta lo que sucede en la novela. Se clasifica de la siguiente manera:
- Narrador omnisciente: Cuenta en tercera persona y lo sabe todo de sus personajes: lo que hacen, dicen o piensan. El narrador omnisciente no justifica por qué conoce todos los datos que aporta, y el lector acepta esa voz que todo lo sabe como la voz del autor.
- Narrador equisciente u objetivista: Solo narra (en tercera persona) lo que puede verse y oírse desde fuera, como lo haría una cámara cinematográfica.
- Narrador personaje: La historia es narrada en primera persona por uno de sus personajes, aunque debemos diferenciar entre el narrador-protagonista y el narrador-testigo.
- En el primer caso, la narración suele ser autobiográfica, ya que el narrador-protagonista se sitúa como centro de la acción y relata los hechos desde su propio punto de vista.
- En el segundo caso, el narrador-testigo es espectador de la acción y la presenta según su mayor o menor proximidad a los protagonistas.
- El narrador en segunda persona: Menos frecuente, crea el efecto de estar contándose la historia a sí mismo o a un yo desdoblado.
En ocasiones, el autor de una novela no dirige su historia directamente al lector, sino a un personaje de ficción. Este personaje recibe el nombre de narratario.
A partir de la renovación de la novela a mediados del siglo XX, cada vez son más frecuentes las novelas en las que intervienen distintas visiones de los personajes, lo que puede denominarse narración colectiva. La presencia de varios narradores (narrador múltiple) enriquece la historia aportando distintas visiones de los hechos. Un mismo hecho es narrado por varios personajes distintos, con lo que el lector obtiene una visión completa y diversa de la historia, enriquecida por puntos de vista diferentes.
Nuevas Técnicas Narrativas del Siglo XX
La novela del siglo XX, especialmente desde la renovación de las técnicas narrativas de los años 60, se ha vuelto más compleja y, a menudo, inclasificable. Suele ser de autor y se caracteriza por la implementación de nuevas técnicas narrativas, tales como:
Tempo Lento
Según el estudioso de la novela Baquero Goyanes, "el tiempo es muchas veces el único personaje de la novela moderna". Este puede ser objetivo o psicológico, resultado de la conciencia de cada persona. De ahí que, en las novelas, toda una vida pueda caber en una página y un acontecimiento sin importancia en varios capítulos. La dimensión dramática del tiempo y el reencuentro con el pasado por medio de las sensaciones, no de la racionalidad, constituyen la esencia de la técnica del tempo lento proustiano (Marcel Proust: En busca del tiempo perdido, 1913).
Monólogo Interior
Utilizado por Joyce en Ulises (1922), es un proceso de subjetivismo caracterizado por la ausencia de la voz del narrador. Adopta el punto de vista del personaje, observando cómo el pensamiento surge y se forma, aunque a veces de modo caótico.
Contrapunto
Empleado por primera vez como técnica por Aldous Huxley en Contrapunto (1928), tiene una procedencia musical y se basa en la superposición de al menos dos líneas melódicas. En una novela puede haber varios núcleos narrativos estructurados en tiempos distintos o simultáneos.
Perspectivismo
Consiste en que un autor expone sus impresiones particulares de una misma realidad, presentando enfoques y actitudes distintas, generalmente de tipo filosófico.
Laberinto
Mediante esta técnica, las novelas se conciben como auténticos laberintos estructurales y técnicos, logrados mediante la utilización simultánea de varias técnicas. La idea fue sistematizada por Robbe-Grillet en su obra En el laberinto (1959). Se utilizan procedimientos diversos: juegos con el espacio y el tiempo (recurriendo a la unión de tempo lento con contrapunto), formulación de un texto narrativo confuso y sin solución, o presentación de los personajes mediante puntos de vista confusos. El mejor ejemplo de laberinto en España lo encontramos en Reivindicación del conde don Julián (1966), de Juan Goytisolo.