Exploración de los Géneros Novelescos del Renacimiento: Realismo e Idealismo
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Géneros Novelescos del Renacimiento
La novela, como género narrativo en prosa, surge y alcanza su plenitud en el Renacimiento. Se trata de una literatura destinada a la lectura individual, frente a la poesía recitada o cantada de la Edad Media.
Las novelas, favorecidas por el desarrollo de la imprenta, se convierten en un entretenimiento de masas que atrae por igual a jóvenes y viejos, gente culta o poco letrada.
El creciente interés de los lectores hace que surjan diversos géneros novelescos, que se han clasificado en realistas e idealistas.
Novelas Idealistas
Tienen como temas dominantes el amor y la aventura, o la combinación de ambos.
Novelas Sentimentales
Relatos en que se hace un detallado análisis de los sentimientos del protagonista (Cárcel de Amor).
Novelas Pastoriles
Recrean en prosa los temas de la poesía bucólica: pastores que viven un amor platónico que siempre se resuelve en un final feliz (La Diana).
Libros de Caballerías
Son novelas de amor y de aventuras donde un caballero andante, movido por el amor a una dama, va en busca de las más arriesgadas y fantásticas hazañas para obtener gloria y fama (Amadís de Gaula).
Novelas Moriscas
Cuentan escaramuzas entre moros y cristianos (El Abencerraje).
Novelas Bizantinas
Son relatos de amores y aventuras disparatadas (viajes, naufragios, peligros...) (Persiles y Segismunda).
Novelas Realistas
La novela picaresca, que se inicia con El Lazarillo de Tormes, intenta reproducir la realidad contemporánea, incluso en sus aspectos más vulgares.
A comienzos del siglo XVII, El Quijote de Cervantes representa la síntesis y superación de las modalidades novelescas, mezclando novela realista con idealista.
Lazarillo de Tormes: Novela Picaresca
Las novelas picarescas son un vivo reflejo de la dura realidad de la España imperial. Tienen como protagonistas a pícaros (jóvenes marginados que vagabundean al servicio de muchos amos con la vana esperanza de que cambie su adversa fortuna). Estas novelas adoptan la forma de un relato autobiográfico. Ejemplos: Lazarillo de Tormes, Buscón de Quevedo...
Lazarillo de Tormes
En El Lazarillo, un pregonero de Toledo narra su vida desde el nacimiento, en forma de carta dirigida a un misterioso personaje al que llama "Vuestra Merced". Frente a las novelas fantásticas, encontramos que por primera vez hay un protagonista desgraciado (antihéroe) que relata las peripecias de su vida vulgar en un estilo llano y en lenguaje popular.
El realismo de El Lazarillo radica en las constantes referencias a la vida cotidiana y en la magnífica caracterización de los personajes. Cada amo de Lázaro encarna un aspecto negativo de la sociedad: astucia, avaricia, vanidad e hipocresía. Ellos son los maestros que enseñan a vivir a Lázaro.