La Excelencia Humana en Aristóteles: Virtudes Éticas, Dianoéticas y el Rol de la Prudencia

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La Ética Aristotélica: Virtudes, Prudencia y el Modelo del Hombre Excelente

Clasificación y Naturaleza de las Virtudes

El tema con el que se inicia el texto es la subcategorización de las virtudes, diferenciando las virtudes éticas de las virtudes dianoéticas.

  • Las virtudes dianoéticas están ligadas al conocimiento.
  • Las virtudes éticas proceden de la costumbre.

Mediante la inteligencia práctica o prudencia (una virtud dianoética), se alcanzará dicha virtud ética, consideradas las excelencias naturales del alma.

Definición de Virtud y el Justo Medio

Podemos definir la virtud como el resultado de añadir excelencia a una acción. Toda virtud es el término medio entre el exceso y el defecto.

Aristóteles distingue dos tipos de virtudes:

  1. La virtud ética, basada en el comportamiento (por ejemplo, la generosidad).
  2. La virtud dianoética, basada en el conocimiento. De este tipo encontramos la virtud que el texto considera la más importante: la justicia.

Para Aristóteles, un hombre virtuoso es un hombre prudente, ya que prudencia y virtud son sinónimos cercanos.

El Hombre Virtuoso: Modelo Social y Criterio Moral

El hombre excelente o virtuoso es para Aristóteles un tipo de ciudadano serio, íntegro, diligente, noble y digno, y el más capaz de acertar en sus valoraciones y elecciones morales. Es el ciudadano que todos coinciden en elegir por su excelencia, su nobleza, su prudencia y su cordura. Encarna los valores e ideales morales únicamente aceptados por la sociedad ateniense de la época de Aristóteles.

Un Prototipo Terrenal

No se trata de un ideal moral trascendente, sino de un modelo de carne y hueso, esto es, de un prototipo social que debía resultar familiar y reconocible para los griegos de la época. El hombre virtuoso coincide, en la práctica, con el hombre prudente, que es el que delibera bien y acierta en el término medio.

Función Educativa y Socializadora

La figura del hombre virtuoso tiene una importante función educativa y socializadora dentro de la polis, y se suma al papel educador de la ley, de la familia y de la comunidad. Y es que el hombre virtuoso es, en tanto que ejemplo viviente de la existencia humana, el modelo moral a imitar.

En efecto, la inteligencia práctica solo se conquista con el tiempo y la experiencia. Los jóvenes no deben esperar a desarrollarla para empezar a trabajar en favor de su excelencia ética y de su felicidad, pues cuentan con el modelo del hombre virtuoso.

Criterio de Juicio y Norma de Placeres

El hombre virtuoso es, además de modelo moral, el criterio o norma moral de los juicios que hacemos sobre las acciones y personas. Esto quiere decir que él es el que determina, con su modo de obrar, lo que es justo o no.

Además, el hombre virtuoso es también el criterio y la norma de los placeres. Debemos fijarnos en él para diferenciar:

  • Qué placeres son buenos y verdaderos.
  • Qué placeres son solo aparentes.

Para Aristóteles, no hace falta estudiar filosofía para conducirse rectamente en la vida, y propone como canon moral, algo mucho más terrenal y accesible a la mayoría: el ejemplo concreto del hombre virtuoso, un modelo a la vista y al alcance de todos.

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