Evolución Política y Constitucional de la España Contemporánea
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Conceptos Fundamentales
- Alzamiento: Levantamiento o rebelión, normalmente de carácter militar, contra el poder establecido con el objetivo de sustituirlo o modificarlo.
- Santa Alianza: Acuerdo firmado en 1815 por Rusia, Austria y Prusia para defender el absolutismo y el orden establecido por el Congreso de Viena frente a los movimientos liberales y nacionalistas.
- Absolutismo: Sistema político en el que el monarca concentra todos los poderes del Estado (legislativo, ejecutivo y judicial) y gobierna sin limitaciones constitucionales, basando su autoridad en el derecho divino.
- Estatuto Real: Carta otorgada por María Cristina en 1834 durante la minoría de edad de Isabel II. Establecía unas Cortes bicamerales con poderes limitados y suponía una transición entre el absolutismo y el liberalismo.
- Democracia: Sistema político en el que la soberanía reside en el pueblo, que participa en el gobierno directamente o mediante representantes elegidos por sufragio.
- Constitución: Ley fundamental de un Estado que establece la organización de los poderes públicos y reconoce los derechos y deberes de la ciudadanía.
- Carlistas: Partidarios de Carlos María Isidro y de sus descendientes durante el siglo XIX. Defendían la monarquía absoluta, la religión católica y los fueros frente al liberalismo.
- Monarquía: Forma de gobierno en la que la jefatura del Estado corresponde a un monarca, generalmente con carácter hereditario.
- Dictadura: Régimen político en el que una persona o un grupo concentra el poder, limitando o suprimiendo la participación política y las libertades.
- República: Forma de gobierno en la que la jefatura del Estado no es hereditaria, sino que es elegida por los ciudadanos o sus representantes por un período determinado.
- Huelga: Suspensión colectiva y temporal del trabajo por parte de los trabajadores para defender sus intereses laborales, económicos o sociales.
- Pacto de Familia: Alianza firmada en el siglo XVIII entre las monarquías borbónicas de España y Francia para coordinar su política exterior y defender sus intereses comunes frente a otras potencias europeas.
- Decreto de Nueva Planta: Conjunto de decretos promulgados por Felipe V entre 1707 y 1716 tras la Guerra de Sucesión Española, que suprimieron las instituciones y leyes propias de los territorios de la Corona de Aragón e implantaron el modelo administrativo castellano.
Procesos Políticos y Reformas
1. El final de la dictadura de Primo de Rivera y la Segunda República
La dictadura de Miguel Primo de Rivera entró en crisis a finales de la década de 1920 debido a la pérdida de apoyos políticos, militares y sociales, agravada por los efectos de la crisis económica de 1929. Ante esta situación, Primo de Rivera dimitió en enero de 1930. El rey Alfonso XIII intentó restaurar el sistema constitucional mediante los gobiernos de Berenguer y Aznar, pero el desprestigio de la monarquía era ya muy grande. En agosto de 1930, los principales grupos republicanos firmaron el Pacto de San Sebastián, comprometiéndose a instaurar una república. Las elecciones municipales del 12 de abril de 1931 dieron la victoria a las candidaturas republicanas en las principales ciudades. Como consecuencia, Alfonso XIII abandonó España y el 14 de abril de 1931 se proclamó la Segunda República Española. Durante el primer bienio (1931-1933), se aprobó la Constitución de 1931, de carácter democrático y laico, que reconocía amplios derechos y libertades. Entre las principales reformas destacan la reforma militar impulsada por Manuel Azaña, la reforma agraria para redistribuir tierras, la reforma religiosa que limitaba la influencia de la Iglesia, la reforma educativa con la creación de escuelas públicas y la concesión de autonomía a Cataluña mediante el Estatuto de 1932.
2. El golpe de 1936 y la dictadura franquista
El golpe militar del 18 de julio de 1936 fue organizado por sectores del ejército tras la victoria del Frente Popular en febrero de ese año. El fracaso parcial del golpe provocó el inicio de la Guerra Civil Española. La guerra se desarrolló en tres etapas: entre 1936 y 1937 los sublevados avanzaron desde el norte y el sur y trataron de tomar Madrid, que resistió; entre 1937 y 1938 se produjo una guerra de desgaste con la caída del norte republicano y el avance franquista hacia el este; y entre 1938 y 1939 tuvo lugar la ofensiva final sobre Cataluña, que culminó con la caída de Barcelona y la victoria franquista en abril de 1939. En el bando sublevado, Francisco Franco fue nombrado Jefe del Estado en 1936, concentrando progresivamente el poder político y militar. En 1937 se estableció el partido único mediante el Decreto de Unificación. Tras la victoria, se instauró una dictadura personalista. El régimen franquista se consolidó mediante un proceso de institucionalización basado en las Leyes Fundamentales del Reino (1938-1967), entre las que destacan el Fuero del Trabajo (1938), la Ley Constitutiva de las Cortes (1942) y el Fuero de los Españoles (1945). Estas leyes no establecían una democracia, sino un sistema autoritario en el que Franco concentraba todos los poderes, se prohibían los partidos políticos y se suprimían libertades básicas, además de imponerse una fuerte represión política y social contra los vencidos.
3. El Bienio Progresista y la Constitución de 1856
La Constitución de 1856, conocida como la “non nata” por no llegar a entrar en vigor, fue elaborada durante el Bienio Progresista (1854-1856), un periodo de gobierno liberal avanzado tras el pronunciamiento de O’Donnell y el apoyo inicial de los progresistas. Este texto constitucional recogía principios más democráticos que la Constitución moderada de 1845, como una ampliación de derechos individuales, mayor soberanía nacional y limitaciones más claras al poder de la Corona. Sin embargo, nunca fue promulgada debido al final del Bienio. El proceso de su caída se produjo en 1856 con un nuevo pronunciamiento militar encabezado por O’Donnell, con el apoyo de la reina Isabel II, que supuso la disolución del gobierno progresista y la vuelta al poder de los moderados. Este hecho frustró el proyecto reformista y consolidó el modelo político conservador basado en la Constitución de 1845. Las consecuencias principales fueron el freno de las reformas democráticas y la consolidación de un sistema liberal moderado, caracterizado por la fuerte influencia de la Corona, la limitación del sufragio y la exclusión de amplios sectores sociales del sistema político. A partir de entonces se estabilizó un sistema de alternancia política controlada entre moderados y unionistas, muy alejado de una verdadera participación democrática. Durante el Bienio Progresista, pese a su corta duración, se llevaron a cabo importantes reformas económicas y sociales. Destaca la desamortización de Pascual Madoz (1855), que afectó a bienes municipales y eclesiásticos y buscaba financiar al Estado y modernizar la economía. También se impulsó la expansión del ferrocarril mediante la Ley General de Ferrocarriles de 1855, clave para la integración del mercado nacional. Además, se promovieron reformas administrativas y fiscales, junto con un impulso general a la modernización económica e industrial del país.
4. El reinado de Isabel II y la crisis sucesoria
Isabel II accedió al trono en 1833 tras la muerte de Fernando VII. Su proclamación fue posible gracias a la derogación de la Ley Sálica mediante la Pragmática Sanción de 1830, que permitía la sucesión femenina al trono. Sin embargo, este hecho no fue aceptado por el hermano del rey, Carlos María Isidro, que reclamó sus derechos dinásticos, dando lugar al inicio de la Primera Guerra Carlista (1833-1840), un conflicto civil con fuerte dimensión ideológica entre absolutismo y liberalismo. A nivel político, el acceso de Isabel II supuso la ruptura definitiva con el Antiguo Régimen y el inicio de la construcción del Estado liberal en España. Este proceso estuvo marcado por una gran inestabilidad política, la intervención constante del ejército mediante pronunciamientos y el protagonismo de la Corona, que ejerció una fuerte influencia en la vida política. Durante su reinado se alternaron gobiernos moderados y progresistas, lo que dio lugar a un sistema liberal limitado, sin una verdadera estabilidad parlamentaria. A nivel ideológico, se consolidó el liberalismo como corriente dominante, aunque dividido en dos grandes tendencias. Por un lado, el liberalismo moderado, partidario de una soberanía compartida entre la Corona y las Cortes, del sufragio censitario y de un fuerte control del orden público. Por otro, el liberalismo progresista, que defendía la soberanía nacional, la ampliación de derechos y un mayor protagonismo de las Cortes. Frente a estas corrientes, el absolutismo quedó relegado al movimiento carlista, que defendía la monarquía tradicional, el catolicismo más rígido y el mantenimiento de los fueros.
5. El final de la Constitución de 1812 y la Restauración
La Constitución de 1812, aprobada por las Cortes de Cádiz durante la Guerra de la Independencia, supuso el primer intento de establecer un régimen liberal en España. Sin embargo, fue derogada en 1814 tras el regreso de Fernando VII, quien restauró el absolutismo mediante el Manifiesto de los Persas, apoyado por un grupo de diputados absolutistas. Con ello se volvió al sistema del Antiguo Régimen y se anuló toda la legislación gaditana. El proceso liberal se reactivó durante el Trienio Liberal (1820-1823), tras el pronunciamiento militar de Rafael del Riego. Fernando VII se vio obligado a jurar la Constitución de 1812, lo que permitió la recuperación de las reformas liberales. Entre las principales medidas destacaron la libertad de imprenta, la supresión de los señoríos jurisdiccionales, la desamortización de bienes eclesiásticos, la reducción del poder de la Iglesia y la reorganización administrativa del Estado. Este periodo terminó con la intervención de la Santa Alianza, que envió a los Cien Mil Hijos de San Luis en 1823 para restaurar el absolutismo. Tras ello se inició la Década Ominosa (1823-1833), en la que Fernando VII recuperó el poder absoluto. Aunque predominó la represión política contra los liberales, se introdujeron algunas reformas administrativas limitadas, como la modernización de la Hacienda, la reorganización del aparato estatal y ciertos intentos de racionalización del sistema económico. Este periodo terminó con la muerte del monarca en 1833, abriendo el conflicto sucesorio entre liberales y absolutistas.
Cronología de las Constituciones Españolas
- Constitución de 1812 (La Pepa): Nace el liberalismo en España. Soberanía nacional, división de poderes y monarquía constitucional.
- Constitución de 1837: Equilibrio entre liberalismo y monarquía. Soberanía compartida y derechos individuales más amplios.
- Constitución de 1845: Carácter moderado. Soberanía compartida con mayor poder real y sufragio muy restringido.
- Constitución de 1869: La más democrática del siglo XIX. Soberanía nacional, sufragio universal masculino y libertad religiosa.
- Constitución de 1876: Base de la Restauración borbónica. Estabilidad artificial y sistema bicameral.
- Constitución de 1931: Segunda República. Modernización profunda, sufragio universal y Estado laico.
- Constitución de 1978: La actual. Consenso democrático, monarquía parlamentaria y Estado de las Autonomías.