Evolución Política y Consolidación del Poder en el Bando Nacional (1936-1939)
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Evolución política en la zona nacional
Al estallar la Guerra Civil, en el bando nacional no existía un líder claro. Tras la muerte del general Sanjurjo el 20 de julio de 1936, se planteó un problema de liderazgo en el gobierno y en la acción militar; de este modo, los generales sublevados se comportaron inicialmente como pequeños virreyes.
La creación de la Junta de Defensa Nacional
El 24 de julio se creó la Junta de Defensa Nacional, compuesta por militares con el fin de organizar la lucha y llenar el vacío de poder. Su presidente fue Miguel Cabanellas, el general de mayor antigüedad. Bajo esta estructura:
- Se paralizó la reforma agraria.
- Se prohibieron los partidos políticos.
- Se suspendió la Constitución de 1931.
Poco a poco, Franco fue posicionándose como líder de esta organización gracias al prestigio obtenido en Toledo y a su peso estratégico como interlocutor con Alemania e Italia. El 30 de septiembre de 1936, Franco obtuvo los títulos de Jefe del Alzamiento, Jefe del Gobierno del Estado y Generalísimo de los Ejércitos Españoles. La Junta de Defensa desapareció y se creó la Junta Técnica del Estado, con sede en Valladolid y Burgos.
Unificación política y el nuevo Estado
El bando nacional quedó organizado bajo un único mando militar, pero carecía de uniformidad política. En abril de 1937, Franco, inspirándose en el modelo de Estado fascista italiano, promulgó el Decreto de Unificación, mediante el cual se creó el partido único integrado por Falange Española y de las JONS. El nuevo partido adoptó como símbolos el uniforme con la camisa azul y la boina roja carlista.
Las resistencias internas, como las de Manuel Hedilla o Manuel Fal Conde, fueron acalladas mediante fusilamientos y represión. En enero de 1938 desapareció la Junta Técnica del Estado y se creó el primer gobierno, del cual Franco sería Jefe Nacional. El proceso de institucionalización del nuevo Estado franquista concluyó ese mismo año.
El papel de la Iglesia y la represión
Se debe resaltar el gran apoyo de la Iglesia Católica al bando nacional durante y después de la guerra. En julio de 1937, se hizo pública una Pastoral Colectiva de los Obispos apoyando a los sublevados, llegando incluso a calificar el conflicto como una cruzada. La influencia eclesiástica se manifestó en:
- La confesionalidad católica del Estado.
- La recuperación del presupuesto de culto y clero.
- El establecimiento de la enseñanza religiosa.
- La derogación del matrimonio civil y el divorcio con efecto retroactivo.
Finalmente, el nuevo régimen aplicó una férrea censura, la suspensión de los estatutos de autonomía, la pena de muerte y una política de represión y violencia extrema que, tras la guerra, ocasionó medio millón de muertos.