Evolución del Pensamiento Filosófico: De la Ilustración al Marxismo
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La Ilustración: El Triunfo de la Razón
El último gran momento de la Modernidad es la Ilustración (siglo XVIII, desde la Revolución Gloriosa de 1688 hasta la Revolución Francesa de 1789), que sitúa la razón y sus “luces” como clave del progreso en todos los ámbitos.
- Conocimiento: El empirismo radical de Hume influye decisivamente en Kant, quien realiza una crítica de la razón, fija sus límites y niega la posibilidad de la metafísica como ciencia.
- Moral: Destacan dos modelos: el emotivismo de Hume y la ética kantiana, que busca un fundamento universal en la razón pura práctica y la autonomía, proponiendo una ética formal y deontológica.
- Política: Montesquieu, Voltaire, Rousseau y Kant critican el absolutismo del Antiguo Régimen, defienden la división de poderes, la monarquía parlamentaria, la libertad y el republicanismo, además de oponerse al fanatismo religioso y defender el deísmo.
La Filosofía Contemporánea: Del Idealismo a la Sospecha
La Filosofía Contemporánea (siglos XIX y XX) se inicia tras Kant con el predominio del Idealismo alemán, especialmente en Hegel, quien establece la identidad entre razón y realidad (“todo lo real es racional”) y entiende el mundo como el despliegue dialéctico del Espíritu absoluto. Paralelamente, surge el Positivismo de Comte, ligado al gran desarrollo de la ciencia en el siglo XIX, que propone centrarse exclusivamente en hechos observables y leyes científicas, dando lugar a un reduccionismo cientifista que reduce el saber a lo científico y la realidad a lo cuantificable.
Reacciones al cientifismo y la filosofía de la sospecha
En la segunda mitad del siglo XIX, como reacción al idealismo totalizante y al cientifismo, aparecen nuevas corrientes:
- Humanismo ateo y materialista: Feuerbach y el materialismo histórico de Marx.
- Filosofías antirracionalistas: El pesimismo de Schopenhauer y el vitalismo de Nietzsche, que reivindica la primacía de la vida.
Surge así una actitud de sospecha frente a la razón: Marx denuncia la explotación del proletariado en el capitalismo; Nietzsche, mediante su método genealógico, critica los valores occidentales y proclama la muerte de Dios; y Freud muestra que el ser humano no es plenamente racional, al estar influido por el inconsciente y los instintos. En España, Ortega y Gasset desarrolla el raciovitalismo, integrando razón y vida como realidades fundamentales.
El Pensamiento de Karl Marx
La filosofía de Marx (1818-1883) solo puede ser entendida desde el hecho histórico que supone la consolidación del capitalismo y la entrada en la Historia de la clase social del proletariado como una poderosa fuerza revolucionaria. Tomará de Hegel la dialéctica, de Feuerbach el materialismo, de la economía inglesa el conocimiento de las leyes del funcionamiento del capitalismo, y del socialismo la defensa del carácter colectivo del trabajo.
La filosofía de Marx es, además de una investigación económica (El Capital), una teoría político-ideológica al servicio del proletariado, cuyo objetivo último será la implantación del comunismo (Manifiesto comunista). Marx considera que la filosofía tiene una función eminentemente práctica: transformar el mundo, acabar con el sistema capitalista, la desigualdad social y la explotación del proletariado. Su estudio de la sociedad y de la historia tendrá una gran influencia tanto en el ámbito del pensamiento social del siglo XX (marxismos diversos y Escuela de Frankfurt), como en la política efectiva de buena parte de las sociedades de este mismo siglo.
La enajenación en el trabajo
- La enajenación en el trabajo consiste en que el trabajo es externo al trabajador; no pertenece a su ser, por lo que el trabajador no se afirma ni realiza sus potencialidades.
- El trabajador solo se siente en sí fuera del trabajo, y en el trabajo fuera de sí. Está en lo suyo cuando no trabaja y, cuando trabaja, no está en lo suyo.
- El trabajo enajenado es siempre trabajo forzado y autosacrificio; no es la satisfacción de una necesidad, sino un medio para satisfacer las necesidades fuera del trabajo.
- La enajenación del trabajo se muestra en que este no es suyo, no le pertenece a él sino a otro, y cuando está en el trabajo, ni siquiera el trabajador se pertenece a sí mismo, sino que es también propiedad de ese otro.
- Así como en la religión la actividad propia de la fantasía, la mente y el corazón humanos se convierten en una actividad (divina o diabólica) independiente y extraña a él, también en el trabajo su actividad le pertenece a otro, lo cual supone la pérdida de sí mismo.