Evolución de la Moda en el Siglo XIX: Del Estilo Imperio al Polisón

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Contexto Histórico, Económico y Social del Siglo XIX

La Revolución Francesa en 1789 da origen a la era contemporánea, impulsando el nacimiento del liberalismo y derribando los cimientos del Antiguo Régimen. A lo largo del siglo XIX, la sociedad se enfrenta a los problemas derivados de la industrialización, el surgimiento del sufragio universal, el auge del Neoclasicismo y su antítesis, el Romanticismo.

Este siglo destaca por grandes inventos como la locomotora, las lámparas, la anestesia y la fotografía (1839). En la industria textil, se produce una revolución gracias a la aparición de la máquina de coser y la mecanización del telar, destacando el telar de Jacquard, que permitió la evolución independiente de los hilos. Asimismo, surge la figura del modisto y la modelo de la mano de Charles Frederick Worth, considerado el padre de la alta costura.

Primera Etapa (1800-1820): El Consulado y el Imperio

Características Principales

Durante este periodo se recupera el estilo de la antigüedad grecorromana, destacando el auge de la túnica. La diferenciación de género en el vestir se hace evidente:

  • Mujeres: Visten vestidos ligeros de lino y algodón de color marmóreo (mármol), con cintas bajo el pecho, mangas globo y cubiertas con mantos de cachemir. También destaca el traje espléndido de talle alto decorado con bordados en oro, guantes largos y mantos de terciopelo de color púrpura que arrastran. Los escotes de los vestidos son predominantemente cuadrados. La moda femenina empieza a ocupar un espacio cada vez mayor en la prensa.
  • Hombres: Visten colores oscuros. El frac se convierte en el elemento principal de la vestimenta masculina. Aparece la figura del primer dandi vestido a la inglesa, caracterizado por el uso de corbata, chaleco, calzón, frac, bota y sombrero alto.

Traje Masculino (1800-1820)

Mientras la mujer inglesa se viste como la francesa, el hombre francés adopta la moda inglesa. En 1800, el hombre viste de forma rígida y aprisionada con altos cuellos, pero paulatinamente abandona la recargada elegancia para adoptar un estilo más flexible y dinámico. Aún se mantiene la influencia de los incroyables y del traje militar.

Las prendas clave de esta etapa son:

  • La corbata: Napoleón luce la corbata real en su consagración; los senadores la llevan sin cuello de muselina, y en la calle se anuda en forma de col.
  • El frac: Inicialmente presenta un corte por encima de la cintura, pero a partir de 1811 el talle baja y los faldones se acortan. Se confecciona en colores como tabaco y verde pradera, con una o dos hileras de botones.
  • El chaleco: Con solapas, cruzados, de piqué de colores con botones o de percal acolchado. Era común vestir varios chalecos a la vez.
  • El calzón: Ajustado, confeccionado en piel y combinado con botas.
  • El pantalón: Ajustado hasta por encima del tobillo (dejando ver los escarpines escotados) o muy ancho. En esta época se comienzan a utilizar los tirantes.
  • El redingote: Cruzado, con dos hileras de botones y pequeñas esclavinas.
  • El carric: Capote largo con esclavinas, o usado como capa corta, empleado habitualmente para conducir.
  • Sombrero y cabello: Sombrero de copa con ala ondulada y cabello llevado más corto.

Traje Femenino (1800-1820)

Los vestidos femeninos son sumamente ligeros, asemejándose a camisones, en colores claros o blancos, con talle alto y líneas rectas. Durante la primera década del siglo existe una verdadera pasión por el color blanco. Los modistos más célebres de la corte son Leroy y Garnerey.

  • Falda: Larga, de percal, combinada con un corpiño o canesú tipo Spencer.
  • Mangas: Presentan diversas influencias: acuchilladas (influencia española), abrochadas hasta el codo (influencia inglesa), estilo mameluco (largas y fruncidas) o en forma de globo.
  • Escotes: Cuadrados, adornados con cuellos estilo confusión.
  • Cherrusque: Traje cortesano característico (robe de cour) utilizado por primera vez por la emperatriz Josefina en su coronación bajo dos modalidades:
    • Petit costume: Satén azul, manga corta acuchillada, manto unido y talle con corchetes (diseñado en 1804 por Isabey).
    • Gran costume: Brocado de plata, manga larga, manto prendido al hombro y talle con broches.
  • Prendas de abrigo: A partir de 1808, el redingote no se cruza y se acompaña de una esclavina al cuello. Los spencers se diseñan sin solapa y con cuello levantado (dejando ver gorgueras y lechuguillas), aunque a partir de 1810 pierden el cuello levantado.
  • Silueta y calzado: Inspirado en las túnicas griegas y romanas, con talle bajo el pecho, cuerpo suelto y alargado. Reaparece el corsé. Los zapatos se llevan sin tacón. El vestido suele terminar en una pequeña cola sobre la que se superpone una túnica más corta (a la mameluca). Durante la campaña de Egipto se popularizan los echarpes de cachemira. Los tejidos más comunes son el tafetán, la muselina y el terciopelo para el invierno.
  • Peinado: Estilo clásico recogido con moños y bucles, o corto a la romana (a la Titus).

A partir de 1815, la moda evoluciona hacia el Romanticismo, complicando la vestimenta femenina mediante la imitación de la moda del siglo XVI.

Segunda Etapa (1820-1845): La Moda Romántica

Introducción a la Época Romántica

La libertad corporal conseguida por las mujeres durante el Imperio se desvanece. Las túnicas se vuelven opacas, cargadas de volantes y se ensanchan de tal manera que requieren el uso de múltiples enaguas. Se retoma la silueta de cintura de avispa, haciendo imprescindible el uso del corsé, mientras el talle desciende hasta su posición natural en la cintura.

Los cánones de belleza femenina de la época exaltan el reposo, la delicadeza y la palidez, considerándose la buena salud como algo vulgar. La ociosidad absoluta se convierte en un símbolo de estatus social, reforzado por una vestimenta que limita la movilidad activa de la mujer. El Romanticismo recupera los volúmenes en mangas y faldas ahuecadas por la crinolina (originalmente una enagua rígida hecha de crin de caballo).

Moda Masculina (1820-1845)

El frac y el redingote (frecuentemente de alpaca) continúan siendo las prendas predilectas. Se imita el estilo dandy (los llamados beaux), caracterizado por el uso de botas con el pantalón por encima, o calzones de ante con botas de vuelta.

  • El calzón: Tiende a desaparecer progresivamente.
  • El pantalón: Se lleva ancho, con trabilla, al estilo cosaco.
  • Talle: Muy marcado; muchos hombres recurren al uso del corsé.
  • Chalecos: Es la prenda que permite mayor fantasía, presentándose floreados y con brocados. Se acostumbra a vestir dos a la vez: uno de seda y otro de piqué encima.
  • Cuellos y corbatas: Cuellos muy altos cubiertos por corbatas lisas y grandes con lazos complejos, o de seda negra o madrás (estampado escocés).
  • Chaqueta: De cintura corta con faldones largos (estilo inglés) o de faldón corto (estilo francés).
  • Sombrero: De copa más alta.
  • Redingote: Los modelos más elegantes incorporan faldón y mangas anchas en la parte superior que se estrechan en la muñeca (estilo a lo imbécil). Los hombres más modernos (fashionables) utilizan capa.

Moda Femenina (1820-1845)

La silueta femenina busca una apariencia etérea, inspirada en ángeles o mariposas. Para lograr la extrema cintura de avispa, se generaliza el uso de corsés, siempre de color blanco. Se populariza el traje de amazona para montar, acompañado de grandes sombreros de plumas.

  • Mangas: Aparece la célebre manga jamón (gigot), muy ancha en el hombro y estrecha en la muñeca. En 1829 se imponen las mangas anchas y aplastadas tipo boina. Las hombreras (jockeys) adquieren tal volumen que se fusionan alrededor del pecho simulando una esclavina (denominada Berta). Las mangas de gran tamaño reciben el nombre de elefantas.
  • Escote: De tipo barco para la noche, dejando los hombros descubiertos.
  • Falda: De silueta acampanada (femme à cloche), vestida sobre enaguas y adornada con volantes, ribetes, flecos y guirnaldas. Al acortarse ligeramente, permite mostrar las medias, escarpines o botines.
  • Talle y colores: El talle retorna a su posición natural en 1823. Para la noche se emplean colores fuertes, flores grandes, terciopelos y bordados, acompañados de chales y capas.
  • Peinado: Inicialmente se llevan cocas bajas. A partir de 1830, con la llegada de la primera jirafa a París, los peinados con cocas altas se ponen de moda en su honor.

Características Destacadas de la Segunda Etapa

  • Tipos de Mangas:
    • Demi-gigot: Medio jamón.
    • Gigot: Manga jamón.
    • Manga a lo imbécil: Va desde el hombro hasta la muñeca, inspirada en las camisas de fuerza.
    • Berta: Adorno del escote que cae sobre los hombros a modo de esclavina.
  • Complementos Femeninos:
    • Tuckers: Rellenos desmontables empleados en los escotes de los vestidos de día.
    • Pelerinas: Collares de capa colocados sobre los hombros (con la pañoleta como variante).
    • Santón: Corbata de seda para el cuello.
    • Caireles: Decoraciones plateadas inspiradas en el pantalón de torero.
  • Peinados: Estilo chinoise (trenza sobre la frente con rizos a los lados).
  • Vestuario Masculino: Uso del estampado Paisley, el abrigo carric (suelto con esclavina) y el mackintosh (impermeable de caucho corto y suelto).

Tercera Etapa (1845-1869): El Reinado de la Crinolina

Contexto Histórico, Económico y Social

El año 1848 desata una ola de revoluciones en Europa, iniciada en Francia debido a las malas cosechas, las desigualdades sociales y el rápido enriquecimiento de la burguesía. En este contexto de demandas civiles, París asiste al nacimiento de los primeros grandes almacenes con prendas confeccionadas para toda la familia. La Rue de la Paix se convierte en el epicentro de la moda, albergando las casas de costura de Charles Frederick Worth (en el número 7) y de Jacques Doucet (en el número 21).

Moda Femenina bajo la Crinolina

La silueta femenina está dominada por la crinolina, que define el volumen de la época:

  • Falda: Adquiere un diámetro extraordinario gracias a la estructura de aros de la crinolina.
  • Mangas: Las mangas anchas y de estilo jockey desaparecen, dando paso a las mangas de estilo pagoda.
  • Cuerpo: Se utiliza un corpiño de seda que realza el pecho, diseñado con aberturas decoradas con encajes y bordados. Se complementa con volantes y quitasoles.
  • Prendas de abrigo: Los chales de cachemira compiten con las capas redondas (rotonde) y los albornoces de estilo árabe con capucha.
  • Tejidos: Predominan el tafetán, el otomán de seda, la muselina y los tejidos estampados.
  • Capas de la vestimenta interior: La superposición de prendas sigue un orden estricto: pantalón largo de lino, crinolina, faldón guatinado, faldón almidonado con volantes, faldón de muselina y, finalmente, el vestido.

Moda Masculina y la Era Industrial

La indumentaria masculina avanza hacia la sobriedad y la estandarización industrial:

  • Colores y estilo: Los tonos se vuelven más oscuros y discretos, consolidándose el negro como el color de etiqueta por excelencia.
  • Influencia deportiva: El auge del deporte introduce trajes específicos confeccionados en telas bastas y colores más vivos.
  • Innovación industrial: Aparecen los cuellos, puños y pecheras desmontables, facilitando el mantenimiento de las prendas.
  • Prendas principales: Se impone el chaqué (con faldón corto y redondeado) y la americana (cruzada, ceñida, con anchas solapas y doble botonadura), ambos de clara influencia inglesa.
  • Pantalones y complementos: Desaparece la trabilla de los pantalones, popularizándose los diseños de rayas horizontales y estampados escoceses. La corbata adopta su forma moderna y se visten cuellos almidonados (estilo choker). El sombrero de hongo (bombín) se convierte en el tocado más común.

Características Destacadas de la Tercera Etapa

  • Moda Femenina:
    • Las tradicionales enaguas son sustituidas por la crinolina (ya sea exenta o cosida a la prenda).
    • La cintura se marca en pico tanto por delante como por detrás.
    • Los hombros caídos definen la silueta, con amplios escotes para la noche y escotes en pico cubiertos con chemisette para el día.
    • Bloomer: Conjunto de falda corta que deja ver unos pantalones debajo.
    • Polisón: Estructura que comienza a perfilarse hacia el final de esta etapa, desplazando el volumen de la falda hacia la parte trasera.
    • Corsé: Prenda de uso generalizado por mujeres, hombres y niños.
    • Chamarras: Abrigos finos de inspiración masculina que se visten sobre el traje.
  • Moda Masculina: Pocas variaciones estructurales; se mantiene el frac para la tarde-noche, el redingote para el día, el sombrero de copa y el traje completo de tres piezas.

Cuarta Etapa (1870-1890): El Polisón

En 1871 se impone de forma definitiva el polisón, un armazón interior de alambre o crin de caballo que se colocaba sobre las nalgas para proyectar el volumen de la falda hacia atrás, acentuando de manera exagerada la curva de los riñones.

Moda Femenina y el Estilo Princesa

Durante estas dos décadas coexisten dos tipologías principales de vestidos:

  1. Vestido Princesa: Confeccionado en una sola pieza, sin costuras horizontales en la cintura y ajustado mediante pinzas. Otorgaba una silueta de triángulo estrecho que revelaba la figura real de la mujer. Presentaba variantes como:
    • Polonesa: Caracterizado por un abotonamiento central.
    • Dolly Varden: Vestido de flores con una sobrefalda incorporada a la polonesa, muy popularizado por la literatura de la época.
    • Vestido de té (tea gown): Prenda más suelta que permitía entrever el corsé, el cual en los años 70 se vuelve sumamente complejo, decorado con bordados y adornos.
  2. Vestido de dos piezas: Con el cuerpo y la falda separados, frecuentemente confeccionados en colores contrastantes.

Otras características de la moda femenina de fin de siglo incluyen:

  • Faldas: Diseños muy complejos con drapeados, pliegues horizontales, colgaduras y borlas, en lo que se conoció como el "estilo tapicero". Incorporaban el polisón (cojín) y un drapeado móvil sujeto a la cintura, finalizando a menudo en cola.
  • Chaquetas y mangas: Se viste la chaqueta tipo jacket con faldones de longitud variable. Las mangas se llevan ceñidas o acampanadas, reduciéndose a manga corta para los trajes de noche.
  • Escotes y colores: Escotes muy discretos durante el día y de forma cuadrada para la noche. Se emplean colores muy intensos (rojos, rosas, verdes, blanco y negro) sobre corsés reforzados con un mayor número de ballenas para evitar que el tejido se enrollase.
  • Calzado: Uso generalizado de botines abotonados o con cordones para el día, y zapatos escotados para la noche y ceremonias oficiales. Para la calle se emplean botas de paño con elásticos laterales, mientras que las chinelas (zapatos sin talón) se reservan para el ámbito doméstico.

Moda Masculina: Hacia la Simplificación Moderna

La indumentaria masculina experimenta una notable transición hacia la comodidad y la funcionalidad:

  • El terno: Se populariza el conjunto de tres piezas (chaqueta, chaleco y pantalón) confeccionado en el mismo tejido, reservado inicialmente para las mañanas, el campo o los viajes.
  • Abrigos:
    • Chesterfield: Abrigo largo de lana (estambre o cheviot) en tonos oscuros, con cuello y puños de seda rematados con galón.
    • Top frock: Redingote interior.
    • Ulster e Inverness: Abrigos que incorporaban capas desmontables.
    • Gladstone: Abrigo corto y cruzado con una pequeña esclavina sobre los hombros.
  • Detalles y accesorios: Se introduce el uso de pieles limitado a cuellos, puños y forros. Los pantalones incorporan pinzas y, en los casos más vanguardistas, vuelta en el bajo. El sombrero de hongo (derby) convive con el sombrero de copa para la etiqueta y la gorra para las clases trabajadoras.
  • Evolución hacia el siglo XX: Aunque en 1890 se mantiene la rigidez de los cuellos altos y el estilo dandi (camisa de lino, lazo, botas de montar y sombrero de copa), a partir de 1910 los cuellos se vuelven más blandos. Aparece la camisa de cuello abierto, la chaqueta corta, el esmoquin (smoking) para la noche, la raya marcada en el pantalón y, en 1914, la gabardina impermeable.

Peinados, Tocados y Sombreros de Fin de Siglo

  • Cabello Femenino: Se mantiene el cabello largo durante todo el siglo. Ante la escasez de pelo, se recurre habitualmente a postizos y pelucas, destacando los estilos scalpettes y frizzettes. El peinado se retiraba hacia atrás con tirabuzones y trenzas, imitando de perfil la silueta del polisón de la falda. No se permitía el cabello corto (estilo bobbed o a la romana).
  • Tocados Femeninos: Las capotas de la década de 1840 evolucionan haciéndose más pequeñas en los años 60, deslizándose hacia atrás y dando paso a sombreros pequeños sobre la frente. Para montar a caballo se usaba el sombrero de copa masculino con velo. El vestido de té se acompañaba obligatoriamente de una cofia de encaje.
  • Tocados Masculinos: Sombreros de fieltro suave para la caza y pequeñas gorras adaptadas para la práctica del ciclismo.

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