Evolución de la Literatura Infantil y Juvenil: De los Orígenes a la Fantasía Moderna

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Evolución de la Literatura Infantil y Juvenil

A partir del siglo XVII se puede hablar de literatura escrita para niños. En este siglo, la infancia empieza a considerarse un estadio diferenciado de la vida adulta. En la segunda mitad del siglo XIX, la escolaridad era obligatoria y gratuita; la escuela empieza a demandar libros de lectura acordes con sus criterios pedagógicos.

A principios, los libros infantiles se extendieron como un instrumento didáctico: libros para aprender contenidos o valores, pero los niños consumían ya libros de colecciones populares y muy pronto se empezaron a publicar libros de entretenimiento infantil.

La narrativa de aventuras

Las narraciones de aventuras: su antecedente es Robinson Crusoe de Daniel Defoe. Este modelo dio origen al género de las robinsonadas, que relatan peripecias de personajes del mundo occidental en la naturaleza virgen. Otro clásico es Los viajes de Gulliver de Jonathan Swift, cuya intención era hacer una sátira político-moral de la época. Ambas no fueron escritas para niños.

Subgéneros de aventuras

  • La conquista de nuevos mundos: Fue una de las líneas más prolíficas. Trazos a destacar: fascinación por la naturaleza virgen y reivindicación con el modo de vida indígena (Tarzán de E.R. Burroughs, Colmillo Blanco de Jack London).
  • Relatos de piratas: Género muy popular en la literatura de aventuras (Sandokán de Emilio Salgari y La isla del tesoro de Robert Louis Stevenson).
  • Narración de aventuras y novela histórica: A veces la narrativa de aventuras se entrecruza con la novela histórica (Ivanhoe de Walter Scott y Los tres mosqueteros de Alejandro Dumas).
  • Ciencia ficción: Los inicios de la ciencia ficción se encuentran en Julio Verne (Cinco semanas en globo, Viaje al centro de la Tierra).

Aventuras cotidianas y crónicas familiares

A finales del siglo XIX se producen cambios en el género de aventuras. Las historias se sitúan en ámbitos cotidianos y los niños son los protagonistas. Las aventuras de Tom Sawyer marcan un punto de inflexión en este sentido, al combinar aventura, humor y realismo.

La crónica familiar: fue muy rentable en obras como Mujercitas de Louise May Alcott o Heidi de Johanna Spyri. La crítica a la dura situación de la infancia en esta época fue una línea de inspiración para Dickens.

Historias escolares y valores

Las historias escolares fueron obras escritas como libros de lectura para la escuela primaria, con la intención de contribuir a la cohesión social del país. A lo largo del siglo XX, las novelas con grupos de niños como protagonistas tuvieron gran proyección después de la Segunda Guerra Mundial. Los valores destacados fueron: nobleza, generosidad, democracia o la colaboración, en consonancia con la pedagogía racionalista y la educación para la paz.

La irrupción de la fantasía y el humor

Historias de animales humanizados: los propósitos moralizadores que presidían la literatura para niños retrasaron la aparición de libros de humor y fantasía hasta la mitad del siglo XIX. Las narraciones incluyeron elementos irreales por influencia de trazos típicos del cuento popular, como en El cascanueces y el rey de los ratones de E.T.A. Hoffmann.

Obras clave de la literatura fantástica

  • Alicia en el país de las maravillas: Después de esta obra de Lewis Carroll, el modelo literario fantástico comienza a ocupar un lugar central en la literatura infantil y juvenil. Es una obra que fusiona el folclore con la parodia de convencionalismos sociales.
  • Las aventuras de Pinocho: El humor, la mezcla de realidad y la presencia de muchos elementos de la literatura oral caracterizan la obra de Carlo Collodi.
  • Peter Pan: De J.M. Barrie, destaca por la fusión de géneros y la mezcla de personajes.

La fantasía y el humor en el periodo de entreguerras

En este tiempo, la fantasía se constituyó como forma dominante y se fijaron muchos imaginarios que han llegado a nuestros días, como en Mary Poppins de P.L. Travers. En esta época se humanizan objetos y, en particular, juguetes (Winnie the Pooh de A.A. Milne). También encontramos El Principito, no pensado estrictamente para la literatura infantil, sino como una reflexión para la vida.

La alta fantasía

A medio camino entre la ficción medievalizante, la magia y la aventura, se encuentran obras como El Señor de los Anillos de J.R.R. Tolkien.

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