La Evolución de la Lírica Española: De Miguel Hernández a las Tendencias de la Posguerra (1940-1970)

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La Lírica Española: De 1940 a la Década de 1970

Miguel Hernández: El Epígono del 27 y la Poesía Comprometida

Aunque podría pertenecer a la generación de los garcilasistas, su tendencia al gongorismo, al surrealismo y al popularismo lo acerca a la Generación del 27, por lo que podemos considerarlo un epígono. Él no tuvo estudios superiores. Se hizo amigo de Pablo Neruda y de los jóvenes del 27, cuya influencia gongorina, vanguardista y esteticista se refleja en su obra. Publicó Perito en lunas y, en 1936, el poemario amoroso de sonetos carnales y eróticos El rayo que no cesa, que incluye la sublime Elegía a Ramón Sijé.

Durante la Guerra Civil, puso su persona y su poesía al servicio de la causa republicana, alistándose y recorriendo el frente. Publicó una poesía comprometida y sencilla que aparece en Viento del pueblo y El hombre acecha. En su última etapa, le inspirará Cancionero y romancero de ausencias, donde vuelven a reaparecer los elementos constituyentes de toda su poesía. A este poemario pertenece el famoso «Nanas de la cebolla».

Temas Centrales en la Poesía de Miguel Hernández

Los temas centrales de la poesía de Miguel Hernández dependen de su concepción de la vida y de la sociedad:

  • Pena: El destino del hombre es trágico, similar al del toro.
  • Amor: Concebido con pasión erótica, pero también en su faceta maternal y conyugal.
  • Odio: La crueldad humana convierte al hombre en una fiera a la que hay que oponer amor, solidaridad y esperanza.

El Páramo Cultural de la Posguerra: La Lírica de los Años Cuarenta

La victoria nacional convirtió España en un páramo cultural. En el ámbito de la lírica, este periodo está marcado por la desaparición física de los poetas más brillantes, ya sea por la cárcel, el exilio interior o el exilio exterior.

En los años 40, la producción lírica de los poetas que se quedaron en España se puede clasificar en tres tendencias principales, además de la división fundamental establecida por Dámaso Alonso entre poesía arraigada y desarraigada.

Tendencias de la Producción Lírica en la España de los 40

  1. Poetas Arraigados (Estética Neoclásica)

    Son los poetas del bando vencedor. Se consideraban todavía poetas y soldados y practicaban una estética neoclásica que obviaba la dura realidad del hambre, el estraperlo y el bloqueo internacional. Estos jóvenes escritores se agrupan en torno a las revistas Garcilaso y Escorial. Entre sus representantes destacan: Luis Rosales, Leopoldo Panero y Vivanco.

  2. Poetas Desarraigados (Existencialismo Trágico)

    Como reacción de rechazo al esteticismo, la revista Espadaña aglutina a poetas que sienten una doble angustia existencial y social. Ven el mundo como un caos y buscan un ansia de orden, surgiendo una poesía de corte existencialista y trágico, preocupada por las causas del sufrimiento humano. El tema religioso estará presente en todos ellos al indagar la presencia de Dios, su silencio ante el sufrimiento y la angustia ante la muerte inevitable.

    Las obras cumbres de esta tendencia son Hijos de la ira de Dámaso Alonso, donde su lenguaje cotidiano expresa una protesta cósmica y universal ante la injusticia del mundo y la desilusión del hombre, y Sombra del paraíso de Vicente Aleixandre, donde lamenta y añora el paraíso perdido. Los primeros Blas de Otero y Gabriel Celaya se enmarcan en esta línea, aunque evolucionarán hacia la poesía social.

  3. Poesía Vanguardista (Postismo)

    Nuevas voces poéticas se negaron a encuadrarse en ninguna de las dos estéticas anteriores. El Postismo defendía la poesía imaginativa y una libertad expresiva superadora de las vanguardias, a la vez que reivindicaba el sentido lúdico de la literatura mediante la ruptura de la lógica y las imágenes incoherentes.

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