Evolución de los Flujos Migratorios en España tras la Crisis de 2008

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Las migraciones exteriores en España a partir de la crisis del 2008

Durante el periodo de mayor crecimiento económico (1995-2007), el saldo migratorio sufrió un aumento constante. Sin embargo, al iniciarse la crisis en 2008, este flujo de entradas netas descendió, a pesar de que durante 2008 y 2009 su saldo siguió siendo positivo.

El cambio en la tendencia del saldo migratorio

El hecho de que el saldo fuera positivo significa que entraron en España más personas (tanto nacionales como extranjeras) que las que salieron del país. En 2009, las entradas y salidas casi consiguieron igualarse. Fue en 2010 cuando la tendencia se invirtió y el saldo migratorio pasó a ser negativo. Esta tendencia ha continuado hasta el 2014.

Parece evidente que la crisis ha afectado tanto al número de extranjeros que optan por venir a España, como al número de nacionales que toman la decisión de abandonar el país. Por lo que respecta al último aspecto, la salida de españoles al extranjero, destacan sus reducidos niveles, que vendrían explicados por los mayores costes de movilidad y la ausencia de los llamados efectos de red de acogida. En cualquier caso, su número ha ido aumentando progresivamente a lo largo de la crisis.

Destinos y perfiles de la emigración española

Su destino son los países europeos (Alemania, Reino Unido y Francia) gracias a la libre circulación de personas que consagró el Tratado de Maastricht, seguido de Estados Unidos.

Su perfil es de jóvenes urbanos, con un buen nivel de cualificación en profesiones con demanda externa:

  • Sanidad e ingenierías.
  • Arquitectura (profesionales muy afectados por la crisis).
  • Científicos e investigadores (afectados por los recortes presupuestarios).

Al avanzar la crisis, se ha observado cómo ha ido aumentando la proporción de los trabajadores de más de 45 años en paro prolongado acompañados de su familia. Por otro lado, la emigración a América Latina ha crecido menos; se trata, en la mayoría de los casos, de antiguos inmigrantes nacionalizados que regresan.

Consecuencias de la emigración y el retorno

Las consecuencias de estas emigraciones han de representar un alivio para España, ya que suponen una válvula de escape a la demanda de trabajo y al pago por prestaciones por desempleo. Pero también son un lastre, ya que el país pierde un porcentaje de población joven y emprendedora con un nivel educativo superior.

El papel de la población extranjera

Sin embargo, el grueso de migrantes está en la población extranjera que vino a España en la segunda mitad de la década de los 90 hasta el 2007. De hecho, alrededor del 85% de los flujos de emigración son por parte de esta población de nacionalidad extranjera, en la que sobresalen los europeos y sudamericanos.

Su destino es el retorno a sus países de origen o una nueva emigración hacia otros destinos más atractivos desde el punto de vista económico. La causa principal que la provoca es el desempleo, que ha incidido duramente en este colectivo. Además, en muchos casos, no han cotizado el tiempo suficiente para tener derecho al subsidio por desempleo y carecen en España de una red familiar con ingresos suficientes para prestarles apoyo. Este problema ha afectado más a los jóvenes (mayores de 35 años).

Cambio en la percepción social y opinión pública

Durante la época de bonanza económica, la mayoría de la población veía de manera favorable la llegada de emigrantes, quienes realizaban los trabajos duros, precarios y mal remunerados para los que no existía mano de obra autóctona suficiente. Sin embargo, desde que se iniciara la crisis, la actitud de la población española con respecto a la emigración ha cambiado drásticamente.

Cada vez es más hostil la actitud de los nativos ante la mano de obra extranjera; la crisis económica ha inducido a un cambio en la opinión pública ante el fenómeno migratorio, sobre todo en lo referente al tema laboral y económico. El contexto de crisis económica y el incremento del número de desempleados hacen que aumente la competencia entre la población nativa y la emigrada para poder acceder a un puesto de trabajo o para beneficiarse de las ayudas económicas que ofrece el gobierno.

Los nativos ya no ven a los trabajadores inmigrantes como necesarios, sino que creen que fomentan la precariedad de las condiciones laborales, aumentando su miedo a perder la preferencia ante las ayudas y derechos sociales, considerándoles una amenaza.

Impacto demográfico a largo plazo

Las consecuencias de esta salida de inmigrantes, además de ser jóvenes, ha reducido la tasa de natalidad, tan necesaria para el reemplazo poblacional, ya que estos migrantes contribuían significativamente a su aumento.

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