Evolución de la Economía Global: Del Patrón Oro a la Era Digital

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T4: Mercado de capitales y Patrón Oro (1860-1913)

Mercados de capitales y globalización

La integración financiera internacional alcanzó niveles récord antes de 1913. Gran Bretaña lideraba la exportación de capital mundial, centralizando todo en la City de Londres. Los inversores europeos buscaban rentabilidad en las economías compradoras de la periferia (América del Norte, América Latina y Oceanía), financiando de forma masiva redes ferroviarias, puertos y telecomunicaciones que facilitaban la exportación de materias primas hacia Europa.

Funcionamiento interno del Patrón Oro

Para que el sistema funcionara, cada país fijaba por ley el precio de su moneda en una cantidad exacta de oro, obligando a los bancos centrales a cambiar billetes por metal de forma ilimitada. No existían restricciones a la importación o exportación de oro. Los bancos centrales no utilizaban políticas monetarias autónomas; su prioridad absoluta era defender la paridad de la moneda y la reserva de metal.

Mecanismo de ajuste y hegemonía británica

Según la teoría clásica, el ajuste de la balanza de pagos era automático. Si un país importaba más de lo que exportaba, pagaba la diferencia con oro (salida de metal). La pérdida de oro reducía la masa monetaria interna, provocando una bajada de precios (deflación) que hacía al país competitivamente más barato, reactivando sus exportaciones y equilibrando la balanza. En la práctica, el sistema funcionó sin colapsar porque Londres actuaba como el gran estabilizador global, descontando letras de cambio de todo el mundo y permitiendo que la libra funcionara como un sustituto perfecto del oro físico.

T5: Guerra, depresión y desglobalización (1914-1950)

Impacto estructural de la Primera Guerra Mundial

El conflicto destruyó las redes comerciales tejidas durante el siglo XIX. Los gobiernos confiscaron los sectores productivos clave para la economía de guerra (control de precios, asignación de materias primas y racionamiento). Europa se empobreció y contrajo deudas astronómicas con EE. UU., perdiendo sus mercados exteriores en favor de competidores americanos y asiáticos. La fragmentación del mapa tras la caída de los imperios creó multitud de nuevas fronteras aduaneras en Europa Oriental, entorpeciendo la reconstrucción.

La hiperinflación alemana (1923)

Tras la guerra, la República de Weimar se enfrentó a un déficit fiscal gigante por la caída de la recaudación y las cargas de reconstrucción. Ante la debilidad política para subir impuestos, el Estado optó por emitir masivamente billetes para cubrir el presupuesto (monetización del déficit). Cuando la confianza en el marco se hundió, la velocidad de circulación del dinero se disparó, destruyendo por completo los ahorros de la clase media y colapsando el sistema de pagos.

Inestabilidad de los años 20 y el Crack del 29

El Tratado de Versalles impuso reparaciones de guerra punitivas a Alemania que desestabilizaron las finanzas europeas. En EE. UU., la década de los 20 combinó un auge industrial con una burbuja de activos alimentada por créditos bancarios fáciles. En 1929, la Reserva Federal subió los tipos de interés para frenar la especulación. El pánico resultante en Wall Street provocó la quiebra en cadena de miles de bancos norteamericanos, que cerraron el grifo del crédito y destruyeron el consumo y la inversión.

Difusión y salidas de la Gran Depresión

EE. UU. repatrió sus capitales de Europa (haciendo caer el sistema bancario austriaco y alemán) y aprobó el Arancel Smoot-Hawley, desatando una guerra comercial global. Las respuestas políticas fueron diversas:

  • Reino Unido: Abandonó el patrón oro en 1931 para devaluar su moneda y reactivar su imperio comercial.
  • EE. UU.: Aplicó el New Deal (Roosevelt), interviniendo el sector bancario, fijando precios agrícolas y financiando grandes obras públicas.
  • Alemania: Optó por un control total del Estado, congelando precios y salarios mientras volcaba todo el presupuesto en el rearme militar y las autopistas, eliminando el paro a costa de preparar el país para la guerra.

T6: Reconstrucción y Edad Dorada (1945-1973)

Arquitectura institucional de Bretton Woods (1944)

Los aliados quisieron evitar los errores de entreguerras (devaluaciones competitivas y proteccionismo). Se diseñó un patrón Dólar-Oro: el dólar era la única moneda convertible directamente en oro por los bancos centrales extranjeros ($35 por onza), y el resto de los países fijaban sus tipos de cambio respecto al dólar. El FMI supervisaba el cumplimiento de estas paridades y prestaba fondos a corto plazo a países con problemas de divisas. El Banco Mundial nació para financiar proyectos de reconstrucción a largo plazo y el GATT se convirtió en el foro para negociar la rebaja progresiva de aranceles industriales. El bloque comunista rechazó este marco comercial liberal, organizando el COMECON en la órbita de la URSS.

Dinámica de la Edad Dorada y el efecto catch-up

Entre 1950 y 1973, el bloque occidental vivió una fase de crecimiento sin precedentes históricos. El motor de este crecimiento en Europa Occidental y Japón fue el catch-up (atrapamiento tecnológico). Estos países tenían mano de obra cualificada pero stock de capital obsoleto; al importar las tecnologías industriales, los métodos de gestión y la maquinaria ya desarrollados por EE. UU., aumentaron su productividad a ritmos vertiginosos. Las industrias del automóvil, electrodomésticos y química vivieron un boom gracias a la energía barata (petróleo) y la producción en masa.

El papel del Estado y el Pacto Social Keynesiano

A diferencia del siglo XIX, el crecimiento estuvo guiado por economías mixtas. El Estado intervino activamente nacionalizando sectores estratégicos (energía, transporte), planificando inversiones y, sobre todo, construyendo el Estado del Bienestar contemporáneo. El gasto público en sanidad universal, educación obligatoria y pensiones redistribuyó la renta y aseguró una demanda de consumo interna alta y estable. Esto se sostuvo sobre un pacto implícito: los sindicatos moderaban las peticiones salariales a cambio de pleno empleo y protección social, permitiendo a las empresas mantener altos márgenes de beneficio para reinvertir.

T7: Crisis, revolución tecnológica y globalización (1973-2023)

Orígenes de la crisis de estanflación (1973-1983)

El modelo de la Edad Dorada se agotó por tensiones internas y externas. A finales de los 60, el pleno empleo aumentó el poder de negociación de los sindicatos, desatando huelgas que elevaron los salarios por encima del crecimiento de la productividad y redujeron los márgenes de beneficio empresarial. En el plano monetario, los gastos de EE. UU. (Guerra de Vietnam y programas sociales) inundaron el mundo de dólares, obligando a Nixon a suspender la convertibilidad del dólar en oro en 1971 y acabando con los tipos fijos de Bretton Woods. El golpe de gracia fueron los shocks del petróleo (1973 y 1979): la OPEP multiplicó los precios del crudo, encareciendo los costes de producción en Occidente y generando una combinación inédita de estancamiento económico y alta inflación (estanflación).

La transición al modelo neoliberal

Las recetas keynesianas de aumentar el gasto público para reactivar la demanda solo generaban más inflación. Los gobiernos de Thatcher (Reino Unido) y Reagan (EE. UU.) lideraron un cambio de paradigma hacia la economía de la oferta. Para restaurar los beneficios empresariales, se aplicaron políticas de desregulación de los mercados financieros y laborales (debilitando a los sindicatos), privatización de monopolios estatales de transporte y telecomunicaciones, y contención del gasto público social. Las empresas automatizaron procesos mediante la informática para reducir costes de personal.

Los tres motores del proceso de globalización (a partir de 1985)

  • Desregulación y políticas de apertura: Caída de las barreras al movimiento internacional de dinero, eliminación de aranceles y nacimiento de la Organización Mundial del Comercio (OMC), además de la expansión de mercados integrados como el Mercado Único de la Unión Europea.
  • La Tercera Revolución Tecnológica (TIC): La microelectrónica, la informática personal y el posterior desarrollo de internet redujeron drásticamente los costes de procesar, almacenar y transmitir información a escala mundial.
  • Estrategias de las empresas multinacionales: Las corporaciones dejaron de producir exclusivamente en su país de origen y canalizaron la Inversión Extranjera Directa (IED) para establecer filiales operativas por todo el planeta, fragmentando sus procesos corporativos.

Reorganización productiva, mano de obra y deslocalización

Las nuevas tecnologías de la información y la caída de costes de transporte marítimo (contenedorización) permitieron romper la fábrica tradicional centralizada. Las multinacionales adoptaron modelos de flexibilidad productiva, dividiendo la cadena de valor. Trasladaron los procesos de fabricación manufacturera intensivos en mano de obra (deslocalización) hacia países en desarrollo con salarios muy bajos, normativas medioambientales flexibles y abundante fuerza de trabajo disponible (especialmente tras la apertura de China y el bloque del Este). Esto transformó la estructura laboral del planeta: los países desarrollados de la OCDE sufrieron una desindustrialización masiva y se especializaron en empleos de servicios, diseño y finanzas de alto valor, mientras que las economías emergentes de Asia y América Latina se convirtieron en las grandes plataformas industriales y manufactureras globales.

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