Evolución del Concepto de Ser Humano: Del Dualismo al Conductismo
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Agustín de Hipona intentó adaptar al cristianismo la teoría platónica sobre el alma. Aristóteles, por su lado, tuvo una gran influencia en Tomás de Aquino.
Antropología Cristiana Medieval
Agustín de Hipona
Para Agustín de Hipona, el ser humano está formado por la unión de dos realidades distintas: cuerpo y alma. El cuerpo es la parte inferior y física; el alma, la superior. Gracias al alma, el ser humano se aproxima a la divinidad. El cuerpo es finito y mortal; Agustín de Hipona lo entiende como un instrumento que el alma puede utilizar para acercarse a Dios o, de forma incorrecta, como un instrumento de pecado.
El alma humana
El alma es inmortal e imagen de Dios. El amor es lo que impulsa al alma.
Tomás de Aquino
Para Tomás de Aquino, el ser humano es un ser unitario, compuesto de cuerpo y alma, en el que alma y cuerpo se unen de forma sustancial.
La Edad Moderna y el Dualismo Cartesiano
René Descartes
René Descartes está considerado el iniciador de la filosofía moderna. Su concepción del ser humano es dualista. La naturaleza del cuerpo es la extensión; por ello, el cuerpo es res extensa y funciona como una máquina. Todos sus movimientos son causados por el impulso de los «espíritus animales».
El alma es de naturaleza espiritual, res cogitans; es una «cosa pensante», un «yo que piensa». Descartes define el alma espiritual como «una cosa que piensa, es una cosa que duda, que entiende, que concibe, que afirma, que niega, que quiere, que imagina también y que siente».
El dualismo cartesiano y la interacción
A pesar de que defiende que el alma y el cuerpo son dos realidades distintas, admite que entre ambas se produce una influencia mutua muy intensa. Descartes explicó que alma y cuerpo se comunican mediante la glándula pineal. Aquí es donde se produciría la interacción entre una y otra sustancia. El alma impulsaría la glándula pineal de tal modo que esta empujaría a los «espíritus animales», provocando los movimientos del cuerpo.
El Interaccionismo de Karl Popper
La teoría de los «tres mundos»
Karl Popper puso de relieve la importancia de la relación entre el cerebro y la mente con su teoría de los «tres mundos»:
- Mundo 1: La realidad física y biológica natural.
- Mundo 2: La realidad mental, formada por los estados mentales y de conciencia.
- Mundo 3: Las creaciones humanas, sean de naturaleza material o inmaterial, que corresponden a los «contenidos objetivos del pensamiento».
En el ser humano se distinguen de la siguiente forma: la realidad corporal, las realidades mentales y las realidades producidas por la mente. El cerebro es material; la mente es inmaterial y está constituida por las experiencias subjetivas de la conciencia. Los productos elaborados por la actividad de la mente son tanto materiales como inmateriales.
Dualismo interaccionista
Admitir la existencia de la sensibilidad y la conciencia exige admitir que existe una realidad inmaterial: la mente. De tal forma que mente y cerebro son dos realidades independientes, a pesar de que la mente sea un producto que emergió por la evolución del cerebro. Esta concepción de Popper se conoce como dualismo interaccionista, según la cual el cerebro y la mente interactúan en las realidades producidas por la mente y las realidades del mundo material. Los estados mentales interactúan con el cerebro.
El Conductismo de Skinner
El conductismo es una corriente de la psicología que impulsó Watson al defender que la ciencia psicológica debería ocuparse del estudio de la conducta humana. El conductismo considera que el ser humano se reduce a su conducta y esta se puede explicar analizando la cadena estímulo-respuesta.
B.F. Skinner y el aprendizaje
En su obra La conducta de los organismos, Skinner afirma que toda la conducta es el resultado de la interacción entre estímulo y respuesta: todos comparten el mismo sistema de aprendizaje. Así, entre la conducta animal y la humana, solo se observa una diferencia de grado en la complejidad del mismo mecanismo de aprendizaje.