Evolución y Características de la Elegía Romana: De la Tradición Griega a Tibulo

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Orígenes y desarrollo del concepto de elegía

La elegía es una composición poética del género lírico en la que se lamenta la muerte de una persona u otra desgracia. Tiene su origen, como la lírica, en Grecia. En su origen era un canto triste, de lamento y dolor (lamentación fúnebre), con acompañamiento de flauta y en dísticos elegíacos (hexámetro + pentámetro).

La elegía tuvo un carácter menos personal y más objetivo que la lírica; ocupa un lugar intermedio entre la épica (3ª persona) y la lírica (1ª persona), donde el poeta aparece para representar hechos, pero sin aflorar totalmente los sentimientos. Más tarde, dio cabida a temas muy diversos: exhortaciones al combate, normas de comportamiento político o, ya en época helenística, narraciones mitológicas de contenido amoroso.

En Roma surge en el siglo I a. C., siguiendo la estela de los poetas líricos. Encontramos una elegía predominantemente subjetiva y amorosa, aunque con restos de elementos presentes en la elegía griega, en la que tiene su origen: mantiene el dístico elegíaco como forma de expresión y sirve de instrumento para expresar una poesía personal.

Originalidad de la elegía romana

Lo que caracteriza a la elegía romana y la hace original es la expresión de sentimientos personales e incluso autobiográficos. El amor ocupa una parte importante de ese contenido. El poeta elegíaco narra con frecuencia su propia experiencia amorosa, que en algunos casos es desgraciada. De ahí que el dolor y el sufrimiento estén también presentes en la elegía.

Va a ser en la época de Augusto cuando surgirá la gran elegía romana, con el metro elegíaco tradicional, pero con una característica diferenciadora: es una elegía de tema amoroso personal. Con su último gran representante, Ovidio, surgirá la elegía dolorosa, que pasará luego a ser exclusiva en el concepto moderno del género.

Si bien es verdad que tanto la temática amorosa personal como la de tipo doloroso están ya prefiguradas en Catulo, puede decirse que este es, además del primer gran lírico, el precursor de la elegía romana. Sin embargo, la gran poesía elegíaca se desarrollará más con Tibulo, Propercio y Ovidio.

Tibulo: Vida y contexto

Tibulo perteneció al círculo literario de Mesala (época de Augusto, siglo I a. C.). Se le atribuyen tres libros de elegías, de los que solo dos son indiscutiblemente suyos: el primero dedicado a Delia y el segundo a Némesis.

Características de su obra

Su obra se define por la expresión sincera del sentimiento amoroso, el gusto por el campo y la naturaleza, y una marcada actitud antimilitarista. En sus textos se percibe un horror a la vejez, la enfermedad y la muerte. Sus temas preferentes son:

  • Amor enfermizo y casi romántico.
  • La amistad y la muerte.
  • El rechazo de la guerra, del comercio y de la riqueza.
  • Defensa del cultivo de la vida campesina sencilla y tranquila al lado de la amada.

El estilo de Tibulo es claro y clásico.

Pervivencia e influencia

Pervivencia: Autores como Silvio Piccolomini, Pontano, Tasso o el propio Petrarca compusieron dísticos al estilo tibuliano. En la tradición española, la influencia de Tibulo se inicia al final de la Edad Media con La Celestina de Fernando de Rojas, cuyo léxico amoroso resulta semejante al de Tibulo, así como la configuración de la figura de la alcahueta.

Estudio detallado de Tibulo

Tibulo perteneció al círculo literario de Mesala (época de Augusto, siglo I a. C.). Se le atribuyen tres libros de elegías, de los que solo dos son indiscutiblemente suyos. El primero dedicado a Delia y el segundo a Némesis.

Rasgos distintivos

La expresión sincera del sentimiento amoroso, el gusto por el campo y la naturaleza, y la actitud antimilitarista. El horror a la vejez, la enfermedad y la muerte se muestra de forma recurrente en sus obras. Sus temas preferentes incluyen:

  • Amor enfermizo y casi romántico.
  • La amistad y la muerte.
  • El rechazo de la guerra, del comercio y de la riqueza.
  • El favor hacia el cultivo de la vida campesina sencilla y tranquila al lado de la amada.

El estilo de Tibulo destaca por ser claro y clásico.

Legado en la literatura

Pervivencia: Silvio Piccolomini, Pontano, Tasso o el propio Petrarca compusieron dísticos al estilo tibuliano. En la tradición española, la huella de Tibulo se inicia al final de la Edad Media con La Celestina de Fernando de Rojas, cuyo léxico amoroso resulta semejante al del autor latino, al igual que la caracterización de la alcahueta.

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