La Eudaimonía Aristotélica: Reflexiones sobre la Felicidad y el Bienestar

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Opinión personal sobre la felicidad en Aristóteles

A continuación, expondré mi opinión personal sobre Aristóteles abordando el tema de la felicidad. El filósofo plantea que la felicidad es el bien supremo, lo máximo a lo que podemos aspirar, y, por otro lado, se pregunta en qué consiste dicha felicidad y cuáles son los requisitos para alcanzarla.

La naturaleza de la eudaimonía y el altruismo

Doy por supuesto que ese fin puede ser compartido por cualquier individuo. Sin embargo, existen personas que llevan a cabo proyectos de vida que, en principio, parecen reportar escasa o nula felicidad. Podemos pensar en situaciones como las siguientes:

  • Un médico que utiliza su período de vacaciones para ir a la India a ayudar en zonas empobrecidas.
  • Un misionero.
  • Un voluntario de protección civil.

Con estos casos, no sería descabellado pensar que la idea aristotélica de la eudaimonía pierde credibilidad. A nuestros ojos, ¿no habría más motivo para la felicidad si el médico, el misionero o el voluntario de protección civil se quedaran en casa leyendo o dedicándose a una afición? Probablemente no, porque la ayuda y la cooperación facilitada les reporta más bienestar que cualquier otra actividad. Por ello, en este punto, comparto el pensamiento de Aristóteles.

Sabiduría y conocimiento: ¿fuentes de felicidad?

En mi opinión, una cuestión controvertida es la idea de que esa felicidad consiste en llevar una vida basada en la sabiduría. No creo que el conocimiento aporte siempre felicidad; la vida de un estudiante revela, con frecuencia, más bien lo contrario. Es cierto, no obstante, que los intelectuales no abandonan su tarea investigadora, que se convierte en una pasión irrenunciable que les satisface con plenitud.

El pragmatismo aristotélico

Además, Aristóteles se muestra pragmático en dos aspectos fundamentales:

  • El acceso a la felicidad: Sostiene que la felicidad máxima la da el conocimiento, pero concede que no todas las personas pueden acceder a ella, pudiendo alcanzarla mediante el desarrollo de las virtudes del carácter.
  • La base material: Considero de mayor importancia su alusión a la necesidad de poseer una serie de bienes básicos sobre los cuales cimentar la felicidad.

Alguien que viva en la pobreza, con una salud muy deteriorada o, incluso, que carezca de afecto, difícilmente puede alcanzar la felicidad. Este argumento aristotélico es, en mi opinión, muy sólido y aplicable a cualquier época.

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