Éticas de la Construcción del Yo: Del Existencialismo al Superhombre
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Éticas de la relación y construcción de sí mismo
Las éticas de la construcción de sí mismo se distinguen por desplazar el foco de atención: más que centrarse en el objetivo de las acciones, el deber moral o la razón universal, insisten en que la tarea fundamental del ser humano es construirse como un sujeto ético. El propósito es convertir nuestra propia existencia en una obra de arte.
El individualismo radical: Max Stirner
Max Stirner, en su obra El único y su propiedad, sostiene que el «yo» es el fundamento de toda relación posible. Bajo esta perspectiva:
- Somos como pequeñas «mónadas» (unidades); no existe relación posible sin esta individualidad previa.
- No hay un individuo concreto, sino una autoformación constante del «yo».
- Cada yo es distinto e irreductible.
Este pensamiento rechaza las políticas agrupatorias y los socialismos, que tienden a «ahogar» la singularidad del individuo. Esta corriente conecta con el pensamiento anarquista (como el de Bakunin), que rechaza cualquier norma impuesta por encima del individuo, y se ramifica en:
- Anarco-liberalismo: Defiende que «cuanto menos Estado, mejor», rechazando toda institución común.
- Anarquismo conservador: Una postura profundamente pesimista que desconfía de la realidad y de las instituciones. Pío Baroja fue un exponente destacado de este movimiento.
Existencialismo y la angustia de la elección
Søren Kierkegaard, a través de obras como Temor y temblor y El concepto de la angustia, sienta las bases del existencialismo. Su filosofía presenta a un individuo enfrentado al mundo, deseando la totalidad, lo cual genera un conflicto existencial: vivimos una vida que no podemos abarcar por completo.
Este conflicto, estrechamente ligado al romanticismo, produce una angustia existencial. Kierkegaard propone tres vías de vida (no excluyentes ni sucesivas):
- Vía estética: Crearse a sí mismo a partir de la nada.
- Vía ética: El compromiso con la norma y la responsabilidad.
- Vía religiosa: La opción del autor, basada en la creencia en lo divino para eternizar el instante y trascender el tiempo.
El dandismo y la figura de Unamuno
En el siglo XIX surge el dandismo, donde el «dandi» se construye a sí mismo de forma estética, rompiendo con lo tradicional. Charles Baudelaire fue su máximo artífice. En esta misma línea existencialista encontramos a Miguel de Unamuno, quien en obras como Del sentimiento trágico de la vida y Amor y pedagogía reflexiona sobre la condición humana:
- «El ser que eres no es más que un ser perecedero (mortal)».
- «El ser que quiere ser es tu idea en el Dios conciencia del universo».
La libertad radical de Sartre
Jean-Paul Sartre representa el existencialismo del siglo XX con su máxima: «Estamos condenados a ser libres». El ser humano está obligado a construirse a través de su libertad, una libertad que carece de trascendencia, premio o salvación divina.
Friedrich Nietzsche: El punto de inflexión
Friedrich Nietzsche marca la divisoria en el pensamiento del siglo XX. Su concepto del Übermensch (superhombre) surge tras la muerte de Dios: no es que Dios haya muerto, sino que lo hemos matado nosotros.
- El superhombre: Es aquel consciente de la falta de sentido absoluto, pero que, lejos de caer en la angustia, vive con alegría.
- Conocimiento alegre: Nietzsche propone abandonar el pensamiento monoteísta (la búsqueda de una única verdad) en favor de un pensamiento politeísta (múltiples perspectivas).
- Remitologización: Al romper con la unicidad y la explicación clara, es necesario reescribir los mitos para dar sentido a una realidad fragmentada.