Ética, Política y Metafísica en Aristóteles: Un Recorrido por su Pensamiento

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Ética y Política en Aristóteles

Para Aristóteles, ética y política están estrictamente relacionadas, ya que la ética conduce a la política y la política guía al ideal ético. Es decir, ética y política buscan el bienestar y la felicidad humanos.

Para Aristóteles, el ser humano es, por naturaleza, un ser esencialmente político, es decir, social. Por lo tanto, una comunidad es el único lugar donde el ser humano puede desarrollar todas sus posibilidades. El ser humano aislado, en soledad, no puede realizarse completamente, pues no es una isla (este tipo de persona se denominaba idiotés).

Aristóteles es consciente de que no todos los tipos de organizaciones sociales favorecen y potencian el desarrollo y la felicidad de sus habitantes. Debido a esto, estudió la realidad política de su época. A raíz de estos estudios, niega la posibilidad de un Estado perfecto, al contrario que Platón. Las características diferenciadoras de cada pueblo, clima, cultura, etc., hacen imposible establecer un régimen político válido para todos. Así, cada comunidad debe encontrar la forma de gobierno que mejor se adapte a sus necesidades, pero teniendo en cuenta que debe existir una estabilidad, que se consigue evitando los extremos. La mejor comunidad será en la que predomine la clase media. Por lo tanto, para Aristóteles, el mejor régimen se encontraría a medio camino entre oligarquía y democracia.

Antropología Aristotélica

El alma es lo que da vida a la materia o cuerpo y, por ello, su posesión distingue a los seres vivientes de los seres inertes. Como Platón, Aristóteles mantiene una postura dualista: el ser humano es cuerpo y alma. Nos encontramos con tres tipos de alma:

  • Alma vegetativa (propia de las plantas)
  • Alma sensitiva (propia de los animales)
  • Alma intelectiva o racional (exclusiva del ser humano)

Esta concepción antropológica del ser humano tendrá sus repercusiones en la teoría ética aristotélica.

La Ética como Saber Práctico

La ética, un saber práctico, trata de cómo han de organizar su vida los humanos para poder vivir bien y ser felices. La ética aristotélica tiene una importante dimensión teleológica. Toda acción responde a un objetivo. Según Aristóteles, la felicidad (eudaimonia) es el bien supremo, deseable por sí mismo y que no se subordina a ningún otro. En el ser humano, lo característico es la racionalidad. Por tanto, la felicidad está en llevar una vida contemplativa dedicada al saber.

Virtudes Dianoéticas y Éticas

Las virtudes dianoéticas son todas aquellas que están relacionadas con la capacidad de reflexión y deliberación. Son cinco:

  • La prudencia (phrónesis)
  • El arte (techné)
  • La sabiduría (sofía)
  • La ciencia (epistéme)
  • La inteligencia intuitiva (nous)

Las virtudes éticas están relacionadas con la manera de actuar en el mundo, controlando nuestras pasiones y nuestros deseos. La pauta ética más adecuada es buscar siempre el término medio. Sólo la templanza, junto con la prudencia, nos garantizan la elección del justo medio.

El Deseo de Saber y el Conocimiento

Aristóteles promulgó la idea de que todos los hombres desean saber. La curiosidad y el ansia de conocer son característicos de la naturaleza humana. Este deseo de saber, que nace de la ignorancia y la admiración, es un deseo desinteresado que no busca ninguna recompensa más allá del propio saber. El saber puede ser teórico, práctico o técnico. Aristóteles no acepta una existencia innata de ideas, habla del alma como una hoja en blanco. A pesar de esto, confía en la posibilidad de un conocimiento seguro, estable y universal.

Metafísica: Más Allá de la Física

La realidad, aquello que es y existe, es lo que Aristóteles denomina sustancia. Las sustancias no son más que los individuos que nos rodean. La realidad sustancial constituye una síntesis de los dos mundos platónicos. Toda sustancia es un compuesto de materia y forma. Por una parte, la materia, componente físico, y por otro, la forma, conjunto de cualidades específicas de una cosa que hacen que sea aquello que es. En la realidad, materia y forma constituyen un compuesto inseparable (synolon). Hilemorfismo, del griego hylé (materia) y morphé (forma).

Potencia y Acto

Para Aristóteles, existen diversas maneras de ser o no ser. Esta distinción entre no ser relativo y no ser absoluto nos lleva a la distinción entre potencia y acto. Potencia (dynamis), capacidad de la sustancia de cambiar de forma, y acto (enérgeia), consecuencia de la potencia. Este binomio, acto y potencia, es lo que hace posible la explicación del fenómeno físico del cambio. Todo cambio consiste en una actualización de la potencia.

Las Cuatro Causas y el Teleologismo

Para Aristóteles, todo aquello necesario para que se produzca un fenómeno es una causa. Hay cuatro tipos:

  • Material
  • Formal
  • Eficiente
  • Final

El teleologismo establece que la causa final es la más importante. Por lo tanto, la naturaleza tiende a un fin: mejorar y perfeccionarse.

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