Ética de Nietzsche: Moral de Señores, Esclavos y el Superhombre

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La Ética de Nietzsche: Una Perspectiva sobre la Vida

A juicio de Nietzsche, existen dos tipos fundamentales de valoración de la vida:

1. La moral de los señores

Quienes poseen esta moral mantienen una actitud muy positiva frente a la existencia. Se caracteriza por ser una moral activa y creadora, en la cual el hombre vive de modo autónomo, encontrando la felicidad en sí mismo. Estos individuos asumen la vida tal y como es y la viven con intensidad.

2. La moral de los esclavos

Esta proviene de una actitud negativa frente a la vida finita y trágica. De ahí surge una moral pasiva. El esclavo, al ser débil y cobarde, convierte sus propios defectos en virtudes, presentándolos como logros de libertad.

El resentimiento y la inversión de valores

En el juego de la defensa de determinados valores, el esclavo etiqueta al señor como malvado y a sí mismo como bueno. Esto no es real, sino que surge de la incapacidad del esclavo para demostrar sus propias virtudes. El esclavo es un resentido y, por ello, acuña tales términos.

El triunfo de la debilidad y el nihilismo

Nietzsche contempla la historia de la cultura occidental como un triunfo de los débiles; la moral de los esclavos se ha convertido en una moral universal.

  • El papel del cristianismo: La imagen de Dios crucificado impulsa el sentimiento de culpa como una constante universal que marca la existencia humana.
  • El nihilismo: Aquí aparece el nihilismo, donde la muerte se presenta como una liberación de la carga de la existencia.

La llegada del Superhombre

La muerte de Dios dejará paso a una afirmación de los valores de la vida, una transmutación de los valores y la aparición del Superhombre. Este es un ser abierto, franco y vitalista, cuya llegada atraviesa tres metamorfosis del espíritu:

  1. El camello: Animal de carga que simboliza al hombre bajo la presión de las leyes.
  2. El león: Representa la valentía.
  3. El niño: Pura inocencia; se siente libre porque no hay un Dios que lo haga sentirse culpable. Para el niño, la existencia es un juego en el que actúa creando valores.

El eterno retorno y el amor fati

Es aquí donde podemos observar el sentido moral del eterno retorno. Tal actitud de poderío y felicidad no tendría sentido en una concepción lineal del tiempo.

Nietzsche nos ofrece un reto ético sin precedentes: la utilización de la idea del eterno retorno a modo de imperativo categórico. Imaginemos qué tipo de conducta puede soportar nuestra conciencia para que deseemos su repetición constante. El Superhombre, que ama la vida como voluntad de poder y eterno retorno, la ama en su totalidad: es el amor fati, el amor al destino.

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