Ética y Filosofía: Platón, Aristóteles, San Agustín, Santo Tomás, Hume y Descartes sobre la virtud, el alma y la sociedad
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Ética: Platón, la teoría de la virtud
Para Platón, la virtud es lo necesario para que una persona sea buena y para seguir la razón. Las virtudes fundamentales son:
- Sabiduría: gobierna quien alcanza la idea del bien (los filósofos).
- Catarsis: la lucha del alma por liberarse y ser ella misma en esencia, a través de la meditación.
- Justicia: armonía entre el auriga (sabiduría y prudencia), el caballo blanco (valentía) y el caballo negro (moderación).
Aristóteles: el fin último y la felicidad
Aristóteles plantea un enfoque teológico del "bien". Distingue tres tipos de fines:
- Fines buscados para otra cosa (por ejemplo, el dinero).
- Fines buscados por sí mismos o, a veces, por otra cosa (casi todos).
- Fines buscados siempre por sí mismos: la felicidad.
La felicidad es el fin último del hombre. La razón se aplica a todas las cualidades de la vida (virtud, riqueza, amistad) y culmina en la felicidad contemplativa: saber por saber.
La virtud por reiteración de actos buenos
- Dianoética: virtud del conocimiento.
- Ética: virtud del carácter.
San Agustín: el mal y el hombre y la sociedad
Para San Agustín, el mal no es una realidad en sí misma, porque Dios es el autor de todo. Es una carencia de bien, un mal ontológico inevitable: Dios es perfección absoluta y el resto de los seres son imperfecciones.
Dios otorga el libre albedrío, que es la capacidad de elegir entre bienes inferiores y materiales (equivocación, mal moral) o bienes superiores y espirituales. Sin mal no habría mérito ni justicia divina, y creer en Dios es necesario por la inclinación humana al mal.
Antropología platónica agustiniana
El alma está encerrada en el cuerpo. Según el traducianismo, el alma se hereda y se nace con el pecado original.
La Ciudad de Dios y la ciudad terrena
La Ciudad de Dios está formada por quienes aman a Dios y se desprecian a sí mismos; la ciudad terrena es la inversa. La historia es la lucha entre estas dos ciudades.
Santo Tomás de Aquino: ley moral y naturaleza humana
- La felicidad buscada por los hombres es la visión de Dios.
- La felicidad solo es posible tras la muerte.
- La ley moral guía a los hombres hacia la bienaventuranza.
- La ley moral se fundamenta en la razón y en la revelación.
- Ley natural: ley divina participada por la criatura racional.
- La naturaleza humana se contempla como:
- Sustancia: su fin es conservar la existencia.
- Animal: su fin es conservar la especie.
- Ser racional: su fin es la verdad y la vida en sociedad.
David Hume: moral empirista y utilitarista
Hume basa las valoraciones morales en la experiencia empírica, referida a un sentimiento. Tras la idea de maldad o bondad hay un sentimiento de agrado o desagrado. La humanidad es la tendencia a sentir como los demás, y todos los hombres cuentan con ella como parte de la naturaleza humana. Su enfoque es utilitarista, pues la humanidad favorece el bienestar.
El hombre y la sociedad
Platón: dualismo
Platón es dualista: el cuerpo es una cárcel que utiliza el alma, esencia del ser. Su unión no es necesaria, sino accidental; un alma podría ser independiente. El alma es inmortal, porque es el principio de la vida; existe antes y después de su interacción con el cuerpo (reminiscencia), no muere ni se descompone.
El mito del carro alado ilustra esta idea: el auriga es la razón, el caballo negro es el malo y el blanco es el bueno. Si se conduce bien, el blanco domina.
Hay tres clases sociales:
- Predominio de la razón: filósofos y gobernantes, en busca del bien común, sin afán de dinero (comunismo aristocrático).
- Apetito irascible: guerreros.
- Apetito concupiscible: trabajadores manuales.
La educación es específica desde la niñez. Las etapas de gobierno son: aristocracia, timocracia, plutocracia, democracia y tiranía.
Aristóteles: hilemorfismo
Su enfoque es hilemórfico: el alma es sustancia y hace funcionar al cuerpo. Cuerpo y alma se necesitan. El alma tiene tres niveles: vegetativo, sensitivo y personal. Solo el entendimiento es inmortal; el alma muere con el cuerpo, salvo el entendimiento.
El hombre es un ser social y un animal político. Existen tres ámbitos: familia, individuo y sociedad, y tres tipos de bienes: la ética (estudia el bien del individuo), la economía (el bien de la familia) y la política (el bien de la sociedad).
El bien común se alcanza con la monarquía, la aristocracia y la democracia. Sus formas degeneradas son la tiranía, la oligarquía y la demagogia. Se busca el término medio, según el caso.
Santo Tomás de Aquino: unidad de cuerpo y alma
Entiende al hombre como materia y forma. Vive una sola existencia, pero el alma lo sustenta; al ser sustancia, puede ser independiente. Sin embargo, la unión se requiere y es necesaria.
Su antropología se relaciona con:
- Teoría del conocimiento (gnoseología): el entendimiento es inmortal y no se separa del alma.
- Ética: la naturaleza humana distingue tres aspectos: sustancia, animal y ser racional.
Teoría social: el hombre es un ser social, debe buscarse el bien común y no reprimir el mal. Apoya la rebelión contra el gobierno ilegítimo.
René Descartes: el dualismo moderno
Descartes parte de la duda sobre todo lo que no es absolutamente cierto: los sentidos, la posibilidad de estar soñando, etc. Yo soy pensamiento y no ocupo espacio. Al deducir realidades materiales o extensas, estas también son reales porque Dios es el autor de mi mente.
Su dualismo distingue el alma (pensamiento, no materia) del cuerpo (materia). Los animales no sienten ni piensan; el cuerpo tampoco piensa, solo el alma lo hace. Alma y cuerpo se relacionan a través de una pequeña glándula, la epífisis, a la que llama «ventana».
En lo social, el individuo debe seguir las costumbres, salvo que estas sean equivocadas.