Etapas de la Conquista de Roma en la Península Ibérica
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Etapas de la Conquista Romana de Hispania
La conquista de la península ibérica por parte de Roma se desarrolló en tres etapas principales:
1.ª etapa (218-154 a. C.)
La firma del Tratado del Ebro (226 a. C.) se rompió con el asedio del general cartaginés Aníbal a la ciudad de Sagunto, aliada de Roma. Este fue el pretexto de Roma para iniciar la Segunda Guerra Púnica (218-201 a. C.). El general romano Escipión, tras desembarcar en Tarraco, logró el apoyo de las tribus íberas y venció a los cartagineses tomando Carthago Nova (209 a. C.), lo que permitió a Roma ocupar el litoral mediterráneo y el valle del Guadalquivir hacia el 197 a. C.
2.ª etapa (154-29 a. C.)
Tiene lugar la conquista del centro y oeste peninsular frente a la oposición de las tribus celtas, especialmente de los lusitanos liderados por Viriato, y celtíberas, como los arévacos de Numancia. Se completó con la conquista de las islas Baleares (123 a. C.). Las guerras civiles del siglo I a. C., como la que tuvo lugar entre Sertorio y Mario, o Pompeyo y César, retrasaron la conquista romana.
3.ª etapa (29-19 a. C.)
El emperador Augusto somete a las tribus celtas del norte (galaicos, cántabros, astures y vascones) en las llamadas Guerras Cántabras.
El Proceso de Romanización
La romanización es el proceso de imposición y/o adaptación de los pueblos hispanos a las estructuras económicas, sociales, políticas y culturales del Imperio romano. Implica la desaparición de ciertos elementos culturales autóctonos y su transformación o reorganización.
Este proceso fue pacífica e intensa en las provincias romanas del levante y sur peninsular, y conflictiva y lenta en el resto del territorio, especialmente en el norte.
Factores y elementos clave de la romanización
- Urbanismo y calzadas: Construcción de calzadas y expansión del modelo de vida urbana a partir de las ciudades.
- Estructura social: Un modelo social basado en la esclavitud que diferenciaba claramente entre hombres libres y esclavos.
- Integración económica: Inserción en la economía imperial. La península ofrecía materias primas agrarias (cereales, aceite, vino, frutas...) y minerales (oro, hierro, plomo, estaño...), integrándose plenamente en el circuito comercial y monetario romano.
- Legado cultural romano:
- Extensión del latín y del derecho romano.
- Difusión de la religión pagana (panteón romano, cultos cívicos, culto al emperador) y, a partir del siglo IV d. C., del cristianismo.
- Aportación de destacados autores hispanorromanos a la literatura universal (como Marcial y Séneca).
- Desarrollo del arte (templos, teatros, arcos de triunfo...) y de grandes infraestructuras (acueductos, puentes, etc.).