Estructuras Narrativas y Literatura Infantil: De la Morfología de Propp al Desarrollo Evolutivo

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Morfología del cuento de Vladímir Propp

La cita destaca distintas escuelas de estudio de cuentos: la comparatista, que busca el prototipo original; la formalista, que examina estructuras narrativas; la antropológica, que los relaciona con culturas; la psicológica, que busca valores universales; la historicista, que los interpreta en términos sociales; y la feminista, que identifica roles de género. Además, menciona la teoría de Vladímir Propp, quien encontró patrones recurrentes en cuentos maravillosos, independientemente de su origen cultural, lo que supuso un avance significativo en su estudio.

El estudio de Vladímir Propp revela varios aspectos sobre los cuentos maravillosos:

  • Valores constantes y variables: Propp identifica elementos constantes, como las funciones y acciones de los personajes que desarrollan la intriga, y variables, como los nombres de los personajes.
  • Limitación y orden de las funciones: El número de funciones en los cuentos maravillosos es limitado y ordenado.
  • Secuencia narrativa fija: Todas las acciones en los cuentos maravillosos siguen una secuencia narrativa fija.
  • Estructuras similares: Los cuentos maravillosos comparten el mismo tipo de estructuras básicas.

Propp también establece 31 funciones que pueden agruparse en siete categorías dentro de la estructura narrativa básica:

  1. Preparación.
  2. Elementos raros en cuentos españoles.
  3. Carencia.
  4. Ausencia de objeto mágico (característico de cuentos semi maravillosos).
  5. Combate y muerte del agresor.
  6. Nueva fechoría y proceso para repararla.
  7. Tarea difícilmente cumplida.

Cada función representa un paso en la trama del cuento maravilloso, desde la partida del héroe hasta su matrimonio y ascenso al trono.

El cancionero infantil

  • Las nanas o canciones de cuna: Es un tipo de canción popular de transmisión oral que contiene muchas de las primeras palabras que los adultos dirigen a los niños en los primeros meses de vida. La sencillez y el ritmo pausado de la melodía dan seguridad y cercanía afectiva que proporciona un sueño placentero.
  • Canciones infantiles escenificadas: Son canciones tradicionales recitadas por niños y suelen ir acompañadas de gestos, bailes o juegos. Estas canciones son transmitidas oralmente de generación en generación (ej. “La vaca Lola”, “Un elefante se balanceaba”).
  • Los trabalenguas y retahílas: Son juegos lingüísticos que presentan dificultades en su recitado debido a la repetición de palabras o combinaciones poco comunes de sonidos. Esta dificultad puede provocar errores al intentar recitarlos.
  • Las retahílas: Son similares a los trabalenguas, pero más simples, priorizando el ritmo y la sonoridad sobre el significado. Pueden consistir en secuencias repetidas que añaden o eliminan elementos.
  • Las adivinanzas y acertijos: Son composiciones que desafían a encontrar un elemento oculto mediante deducción, requiriendo atención y concentración.
  • Los juegos mímicos: Se trata de textos breves que suscitan el movimiento, por parte del receptor, de alguna parte de su cuerpo; con ellos se ejercita la psicomotricidad fina y gruesa.
  • Los conjuros: Son fórmulas mágicas que, a menudo acompañadas de gestos, se pronuncian con el propósito de lograr un efecto inverosímil o invocar a seres sobrenaturales.
  • Los disparates: Son poemas o canciones que presentan situaciones surrealistas, imposibles y divertidas. Constituyen una forma literaria de jugar con la realidad, permitiendo que lo imposible se vuelva posible mediante la creatividad y la imaginación.
  • Las burlas: Son cantinelas cargadas de mofa, provocación o desdén hacia sus receptores, en referencia a defectos, acciones, acontecimientos, descuidos o errores.
  • Las oraciones: Son composiciones religiosas transmitidas oralmente de generación en generación, que tratan sobre los principios aprendidos y practicados durante la infancia.

El romancero infantil

Los romances son poemas medievales de tradición oral que narran diversas historias y hazañas, a menudo cantadas con acompañamiento musical. Inicialmente, tenían un contenido histórico y luego se enriquecieron con elementos maravillosos y mágicos, atrayendo al público infantil. Adaptados para niños, han perdurado en el tiempo más que los dirigidos a adultos, siendo una forma de composición versátil que combina narración, poesía y teatro, adecuada para la enseñanza escolar. Otros ejemplos de romances conocidos son “Romance de la mano muerta” y “El señor don Gato”.

Estructuras de las narraciones infantiles

  1. Apilamiento (2 años): Los niños simplemente enumeran acciones sin un tema central, con poca coherencia entre ellas.
  2. Núcleo compartido (2-4 años): Describen sucesos alrededor de un tema o personaje, pero sin una trama clara o relación causal entre los eventos.
  3. Núcleo focalizado (3-4 años): Los niños presentan una estructura narrativa con un inicio, desarrollo y final, aunque no muy elaborados, y con un núcleo central definido.
  4. Episodios cambiantes (4-5 años): Hay un encadenamiento de secuencias sin un núcleo definido, con cambios constantes que dificultan la narración estructurada.
  5. Cadena focalizada (5 años): Los niños integran atributos concretos dentro de la narración, centrada en un personaje protagonista y eventos relacionados.
  6. Narración completa (5-6 años): Los niños son capaces de producir narraciones con todas las condiciones necesarias, incluyendo un tema central, personajes, trama y una resolución lógica al problema planteado.

El cuento y el desarrollo psicológico del niño

  • 0-2 años: Es la fase preparativa; predomina la imagen. Son los álbumes ilustrados, libros de texturas, formas y colores. Es fundamental la proximidad física y afectiva del narrador.
  • 2-3 años: Cuentos breves (máximo 5 min). Temas fáciles y de interés como animales o juegos, evitando lo que pueda causar miedo. El lenguaje es sencillo, con repeticiones, expresiones, onomatopeyas y diversidad de voces. Personificaciones y fusiones entre realidad y ficción (ej. Caperucita Roja, Garbancito, Los tres ositos).
  • 4-5 años: Duración de 10-15 min. Las temáticas se alejan de la realidad cotidiana: sucesos maravillosos, mágicos, personajes reales, imaginarios o mixtos. El lenguaje debe ampliar el vocabulario; el adulto ayuda al niño a preguntar y descubrir nuevas palabras (ej. Pinocho, La Cenicienta).
  • 5-6 años: Abandonan la fantasía y son conscientes de la realidad. Son más empáticos, disfrutan y sufren con los sucesos, comprenden sentimientos y emociones. Es el momento de usar la literatura para transmitir valores y fomentar el espíritu crítico, con fábulas. Suelen durar 15 min, tienen un lenguaje innovador y entienden al narrador en primera o tercera persona y la dramatización de los personajes.

¿Para qué sirven los cuentos?

Ayudan a crear vínculos, fomentan el desarrollo del lenguaje, amplían la capacidad de comprensión y percepción, estimulan la imaginación, favorecen la memoria y fomentan el hábito lector.

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