La estructura narrativa y el simbolismo en La Fundación de Buero Vallejo
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La estructura narrativa y el simbolismo en La Fundación
La obra se presenta como una “fábula en dos partes”. Este término adquiere varios sentidos en el texto:
- Sentido aristotélico: Remite al uso que Aristóteles hacía en su Poética: la “fábula” es la estructuración de los hechos de la tragedia de forma “verosímil y necesaria”. Si suprimiésemos o alterásemos algunos de los hechos, la obra quedaría dislocada.
- Sentido didáctico: Según el DRAE, es un “breve relato ficticio, en prosa o verso, con intención didáctica”. En La Fundación, el uso de la ficción sirve para subrayar su carácter simbólico, sobrepasando el realismo teatral. La intención didáctica enlaza con el marcado rasgo ético que Buero Vallejo imprime en sus obras, invitando a la reflexión sobre el cruel mundo de la prisión, la tortura, la delación y la muerte.
Realidad frente a ficción
El drama plantea al espectador el eterno problema de la confusión entre realidad y ficción, producida por el rechazo del mundo exterior, el trastorno mental o la alucinación. El enfrentamiento entre ambos planos y la reducción paulatina de la ficción en beneficio de la verdad es la clave formal bajo la que se desarrolla este drama.
La obra se integra plenamente en el teatro de Buero, pues el espectador va comprendiendo la realidad a través del ritmo que marca un determinado personaje. Así, el dramaturgo pone en tela de juicio el concepto de lo que es real, una constante en toda su producción.
La estructura y el proceso de curación
La división en dos partes de la obra se corresponde con la locura de Tomás y su “curación” (ficción/realidad). A lo largo de la obra hay varias llamadas de atención a la verdad, oculta por la ficción en la que vive el protagonista:
- Al comienzo, Berta le dice a Tomás: “Tú eres un ratoncito y no lo aceptas”.
- La primera parte se cierra con la contundente respuesta a la pregunta de Tomás acerca de en qué lugar se encuentran: “Tú lo sabes y lo recordarás”.
Efectivamente, a lo largo de toda la segunda parte, Tomás irá recordando el motivo de su encarcelamiento y hará partícipe al espectador de sus recuerdos.
Técnicas dramáticas: El efecto de inmersión
El motivo por el que la acción se presenta “in media res” se debe a la importancia del factor sorpresa provocado por el “efecto de inmersión”. La organización típica de la trama en exposición, nudo y desenlace queda sustituida por un avance gradual hacia la consciencia, anticipado por signos de indicio como el olor que produce el muerto, la televisión y la radio que no se encienden, o el paisaje que va cambiando.
Articulación escénica
Entre cada una de las partes de la fábula transcurren tres días. Cada parte se articula en otras dos (señaladas con números romanos) cuya función es fundamentalmente escenográfica: se producen cambios en la decoración en ese laborioso itinerario desde la fundación a la cárcel, o desde la alucinación a la verdad en la mente de Tomás.
Transformación y lucidez
En la primera parte de la fábula parecen incomprensibles las palabras y conductas de los cuatro personajes, que no encajan en el espacio escénico del que da fe Tomás. A medida que pasa la historia, se experimenta el terrible proceso que supone el paso de una visión enajenada a una visión lúcida, pero horrible, sobre lo que supuso su vuelta a la realidad.
La obra tiene un final abierto con dos hipótesis y una estructura circular marcada por la música y la celda; los testigos de esa nueva transformación son los espectadores.