El Esplendor del Renacimiento en Salamanca y la Evolución Artística de El Greco
Enviado por Chuletator online y clasificado en Arte y Humanidades
Escrito el en
con un tamaño de 2,42 KB
El auge del Renacimiento en Salamanca
Es en Salamanca donde el Renacimiento adquiere un auge espectacular. La existencia de una universidad y la difusión de la filosofía humanista facilitaron el flujo de las ideas renacentistas.
- Factores económicos: El impulso artístico y el desarrollo urbano de Salamanca tuvieron su fundamento en el poder de la Mesta, la riqueza generada por el comercio de la lana y la presencia de una acaudalada nobleza.
- Legado arquitectónico: Como resultado, Salamanca se consolidó como la ciudad plateresca por excelencia.
El Greco: Maestro del Manierismo
La figura indiscutible de este periodo es El Greco, el más manierista de los pintores. Nacido en Creta, se formó bajo la influencia bizantina, la cual se manifiesta en la espiritualidad de su pintura y la estilización de sus formas, recordando a los iconos tradicionales.
Formación y trayectoria internacional
- Venecia (1560): Recogió influencias de grandes maestros como Veronés, Tintoretto y Tiziano, adquiriendo la riqueza cromática y las composiciones complejas que caracterizan su obra.
- Roma: Durante su estancia en la capital artística, conoció la obra de Miguel Ángel, de quien adoptó su particular forma de tratar los desnudos.
- Llegada a España: El contacto con personajes españoles y la posibilidad de intervenir en la decoración de El Escorial le impulsaron a trasladarse a España. En 1580 presentó al rey El Martirio de San Mauricio; sin embargo, la obra no fue del gusto del monarca, quien encargó el trabajo a otros pintores.
Consolidación en Toledo
En 1579, El Greco fijó su residencia en Toledo, ciudad donde creó sus obras más importantes: La Trinidad, El Expolio y El Entierro del Conde de Orgaz.
Evolución estilística
- Su pintura se transmutó hacia un estilo cada vez más irreal e independiente de cualquier corriente definida.
- Las figuras se alargaron notablemente.
- Los paisajes fueron sustituidos por cielos tormentosos y fantasmagóricos, espacios de ensueño como los observados en sus múltiples vistas de Toledo.
- La paleta cromática se tornó más fría, predominando los tonos azules, grises y verdes.