La España de los Reyes Católicos y el Imperio de Carlos I: Unión Dinástica y Conflictos
Los Reyes Católicos: Unión Dinástica e Instituciones de Gobierno
El matrimonio de Isabel de Castilla con Fernando de Aragón sancionó la unión de sus reinos.
Los Reyes Católicos decidieron en la llamada “Concordia de Segovia” (1475) gobernar de manera conjunta sus territorios, pero pese a ello se trató de una mera unión dinástica y no institucional. No se creó un Estado unificado; cada Corona mantuvo sus leyes, sus Cortes, sus monedas y aduanas. Durante el reinado de los Reyes Católicos se establecieron las bases para la creación del Estado moderno.
El papel de las Cortes cada vez fue más irrelevante; sus funciones legislativas quedaron en manos de los Consejos. El Consejo Real se convirtió en el órgano de gobierno más importante; acabó denominándose Consejo de Castilla. Además, se constituyeron Consejos especializados:
- El Consejo de la Inquisición
- El Consejo de la Santa Hermandad
- El Consejo de Aragón
- El de las Órdenes Militares
Dos Chancillerías (Valladolid y Granada) eran el órgano supremo de justicia en Castilla y dos Audiencias (Santiago y Sevilla) como tribunales de rango inferior a las chancillerías. En la Corona de Aragón, Fernando creó una Audiencia en cada uno de los reinos. La administración local seguía controlada por la pequeña nobleza; el Corregidor era el representante real en los municipios.
El Imperio de los Austrias: España bajo Carlos I
Política Interior y Conflictos Europeos
Carlos I (1517-1556) inauguró la dinastía de los Habsburgo en España. Hijo de Juana “la Loca” y de Felipe “el Hermoso”, heredó un amplio imperio procedente de sus abuelos.
La llegada de Carlos I a España en 1517 fue conflictiva al rodearse de consejeros flamencos y despreciar a las Cortes. Tras jurar respetar los fueros, fue proclamado también rey de Aragón y conde de Barcelona. En 1519 fue elegido emperador, Carlos V. Para su elección y su entronización exigió nuevos subsidios; además, abandonó el reino dejando de regente a Adriano de Utrecht. Esta situación provocó un enorme malestar en Castilla, estallando por ello el movimiento comunero (1520).
Los comuneros elaboraron un conjunto de peticiones:
- Regreso de Carlos I
- Exclusión de extranjeros de cargos políticos
- Mayor protagonismo de las Cortes
- Reducción de impuestos
El conflicto se radicalizó y se convirtió en rebelión anti-señorial. Los comuneros fueron derrotados en la Batalla de Villalar (1521). A pesar de su victoria, Carlos se deshizo de la camarilla de flamencos y prestó más atención a los asuntos castellanos.
Las Germanías fue un movimiento de cariz social en contra de la nobleza. El movimiento se inició en Valencia y se extendió a Murcia y Mallorca; finalmente, también fue reprimido por las tropas reales.
La enorme herencia recibida por Carlos I le impulsó a establecer un verdadero imperio universal en torno a su persona, pero también generó profundas rivalidades:
- Con los Valois por los intereses comunes en Italia (Batalla de Pavía, saqueo de Roma)
- Con el Imperio Otomano por el control del Mediterráneo
- Así como con Inglaterra, Portugal, el papado y ciudades italianas
La Reforma Protestante extendió los conflictos al Imperio. La ruptura de la unidad religiosa propició las revueltas de los príncipes protestantes que contaron con el apoyo de Francia.
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