España en Guerra: La Dualidad Republicana, el Régimen Franquista y el Drama de la Población Civil

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El Gobierno Republicano y la Dualidad de Poder en la Guerra Civil

Aunque el propio gobierno, que se constituyó en septiembre de 1936 y fue presidido por el socialista Largo Caballero, integró representantes comunistas y anarquistas, en ocasiones se producía una verdadera dualidad de poder: por un lado, las organizaciones populares, muy radicalizadas; y por otro, la autoridad republicana, interesada sobre todo en ganar la guerra y en mantener la legalidad constitucional. Las autoridades republicanas intentaron controlar este proceso y desde muy pronto lucharon contra toda forma de represión incontrolada. Asimismo, a partir del verano de 1937 impusieron su autoridad sobre el ejército y se enfrentaron con las organizaciones anarquistas, que se resistían a someterse a los mandos militares. Por último, en la zona republicana, la guerra dio origen a una enorme movilización social. Organizaciones de todo tipo intentaban defender un modelo de sociedad que la guerra ponía en peligro, incluyendo:

  • Centros culturales
  • Comités de ayuda
  • Organizaciones de propaganda

El Bando Franquista: Un Poder Único y Represivo

La zona controlada por los sublevados, que se daban a sí mismos el nombre de "nacionales", era el reverso de la moneda. Todos los esfuerzos iban dirigidos a ganar la guerra. Para ello establecieron muy pronto un poder único de tipo militar, que agrupó a todos aquellos que luchaban contra la República, y no se permitía la menor disidencia. Este poder era la Junta de Defensa, que desde el 1 de octubre de 1936 nombró al general Franco Generalísimo y jefe de Gobierno. En abril de 1937 se decretó la unificación de todas sus fuerzas políticas en un partido único, la Falange Española Tradicionalista y de las Juntas de Ofensiva Nacional Sindicalista (FET y de las JONS). Uno de los objetivos de las autoridades "nacionales" era acabar con las reformas republicanas. Se abolió toda la legislación laboral y social, la reforma agraria, la libertad religiosa y se suprimieron todos los partidos políticos y los sindicatos. Se estableció un mando único. Ideológicamente se defendía un modelo social basado en el conservadurismo y el catolicismo con ciertas notas de fascismo (obediencia ciega al "jefe", desprecio del liberalismo y la democracia, exaltación de la violencia y la muerte...). Asimismo, se institucionalizó la persecución de cualquier disidencia política o ideológica, que era llevada a cabo por las propias autoridades (militares, falangistas, requetés, etc.), con la colaboración y el consentimiento de los grupos sociales que respaldaban el "alzamiento" y, en ocasiones, de la propia Iglesia.

La Población Civil: Hambre, Miedo y Exilio

Penurias y Represalias en Ambos Bandos

Para la población civil, la guerra fue un tiempo de penurias y de miedo. Tanto en un bando como en el otro, la suerte que corrían los hombres movilizados en el frente, la escasez de alimentos y el miedo a las represalias del enemigo, ensombrecieron la vida cotidiana.

Con todo, fue en el bando republicano donde la situación resultó más grave, al estar sometido a los bombardeos de la aviación (franquista o de sus aliados alemanes), de la que la República carecía, y al tener mucha menos comida por ser territorios con menor producción agrícola. Igualmente, el curso de la guerra les era mucho menos favorable y centenares de miles de personas abandonaban sus casas ante el avance de los sublevados y se convertían en refugiados, con unas penosas condiciones de vida.

El Drama del Exilio Republicano

Hacia el final de la guerra, la derrota republicana ocasionó un último drama para los vencidos: el inicio del exilio ante el temor a la represión franquista. Entre el 27 de enero y el 3 de febrero de 1939, medio millón de españoles, aproximadamente, se agolpaban en Cataluña con la esperanza de cruzar la frontera francesa. Constituían una multitud de personas de todas las edades y condiciones: hombres, mujeres, niños y unidades del ejército republicano. De toda esta marea humana, en pocos meses volvió a España alrededor de la mitad. El resto inició un largo y penoso exilio.

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