La esencia de la técnica y el ensimismamiento según Ortega y Gasset

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En su meditación acerca de la técnica, Ortega y Gasset parte de lo que denomina hecho bruto: "el hombre quiere vivir". Quiere vivir por voluntad propia; no percibe la vida como algo que le haya sido impuesto. Es decir, Ortega entiende la vida como la necesidad originaria, la necesidad de las necesidades, porque es el hombre quien elige vivir, una necesidad creada por un acto de voluntad.

Es tan grande el empeño del hombre por vivir que, cuando no consigue satisfacer las necesidades esenciales de su vida porque la naturaleza o la circunstancia se lo impide, el hombre no se resigna y pone en marcha un repertorio de actividades y acciones encaminadas a satisfacer sus necesidades, produciendo así aquello de lo que la naturaleza carece. Este es el sentido de la técnica: suplir lo que falta en la circunstancia para satisfacer una necesidad.

El ensimismamiento como origen de la invención

Ahora bien, lo que caracteriza el hacer técnico es que suspende ese carácter de satisfacción de una necesidad, ya que el hombre tiene la capacidad de salir de su circunstancia, distanciarse de sus necesidades y desencadenar una acción que no consiste en su directa satisfacción.

Esta capacidad es denominada por Ortega como "ensimismamiento". Es en este momento cuando los actos de producción e invención se llevan a cabo. El sentido y la finalidad de estos actos es producir aquello que se necesita y no está en la naturaleza. La técnica es el conjunto de estos actos que pretenden reformar la naturaleza y que suponen la aparición de lo que Ortega denomina "sobrenaturaleza". La sobrenaturaleza es una naturaleza modificada de tal forma que las necesidades quedan anuladas; desaparecen, ya que su satisfacción deja de suponer un problema.

Límites y riesgos de la técnica moderna

Pero, aparte, la técnica también tiene límites. La densidad de la sobrenaturaleza en el mundo moderno ha conllevado a que el hombre no pueda vivir ya sin técnica. El hombre de hoy depende tanto de la naturaleza que ha creado como el hombre primitivo de su mundo natural.

Este es el peligro sobre el que alerta Ortega: la pérdida de conciencia sobre la naturaleza y el sentido de la técnica, que puede llevar a la ignorancia de las condiciones morales de su producción. Otro riesgo es la hipertrofia, que con la evolución de las máquinas el hombre vea reducida su función a mero auxiliar de estas, lo que supondría la deshumanización del trabajo.