Erotismo y Simbolismo en 'La casada infiel' de Federico García Lorca

Enviado por Comunidad Xuletas y clasificado en Lengua y literatura

Escrito el en español con un tamaño de 9,78 KB

El poema “La casada infiel” en el contexto del *Romancero Gitano*

El poema “La casada infiel” pertenece al libro *Romancero Gitano*, cuyo autor es Federico García Lorca. “La casada infiel” es un claro ejemplo de la influencia que ha ejercido la lírica de origen popular en nuestro escritor y, a su vez, en el grupo poético del 27. Los versos que le sirvieron de inspiración a Lorca para escribir este poema los escuchó de la boca de un mulero en una excursión por Sierra Nevada. De modo que este romance se asocia a la corriente del neopopularismo. Además, aquí, la fuente que ha utilizado Lorca es oral.

Neopopularismo y Vanguardismo en la obra de Lorca

Con el nombre de neopopularismo se hace referencia a la reinterpretación, por parte de los poetas cultos, de las formas métricas, los motivos y los temas característicos de la lírica popular. Recordemos que la lírica popular agrupa aquellas composiciones que surgieron en la Edad Media de forma anónima, las cuales, antes de que se transcribieran, se difundieron solo de forma oral. El neopopularismo es un movimiento literario que surgió al rechazar los escritores la literatura elitista y universalista del Modernismo, y la frialdad y hermetismo de las vanguardias, especialmente del ultraísmo. Además de la influencia de la poesía popular, se le suma también la influencia del vanguardismo. Aunque rechazaba la frialdad y hermetismo de las vanguardias, hay que tener en cuenta que convivió con la Europa de los ismos y encontramos su huella en obras como el *Romancero Gitano* o en *Marinero en tierra*.

El erotismo como tema central en “La casada infiel”

El amor frustrado del gitano se halla desprendido de todo sentimentalismo y queda reducido al deseo. En este libro, no hay equilibrio entre el amante y el amado, ya que el amado es tratado como un objeto de violencia sexual del amante. Además, los individuos aparecen como un ser marcado por el instinto, el erotismo y el sexo. Así, la desigualdad en los amantes se manifiesta en los versos cuarenta y cuarenta y uno (“No quiero decir, por hombre, / las cosas que ella me dijo”); y también nos informa que es ilegal ser infiel al marido (“y no quise enamorarme / porque teniendo marido”).

La descripción del cuerpo femenino y las vestiduras

En el *Romancero Gitano*, el cuerpo femenino es considerado un símbolo de lo erótico. De esta forma, los muslos son comparados con peces resbaladizos (“Sus muslos se me escapaban / como peces sorprendidos”), los pechos son un símbolo de la maternidad y la fecundidad y son comparados con jacintos (“toqué sus pechos dormidos, / y se me abrieron de pronto / como ramos de jacintos”), describe la piel como fina y blanca (“tienen el cutis tan fino, / ni los cristales con luna / relumbraron con ese brillo”) y menciona el pelo (“bajo su mata de pelo”). Aparte de las distintas partes del cuerpo que aparecen descritas, el escritor también menciona las vestiduras de los amantes como la corbata (“Yo me quité la corbata”), el vestido (“Ella se quitó el vestido”), el cinturón y el revólver (“Yo el cinturón con revólver”), los corpiños (“Ella sus cuatro corpiños”) y la enagua (“El almidón de su enagua”).

La violencia y la visión de Andalucía

A continuación, vemos otro tema típico de la literatura de Lorca: la violencia. La violencia, igual que el amor frustrado, está conectada con el erotismo. Como se ha dicho anteriormente, el amante trata al amado como objeto de violencia sexual. Además de que es una violencia gratuita y absurda. Esto se evidencia por la pistola que lleva el gitano y el sonido de las enaguas como cuchillos. Igualmente, la visión del poeta sobre Andalucía será la protagonista del *Romancero Gitano*. Andalucía es tratada como una región mítica y profunda, territorio por el cual Lorca hace un recorrido poético; aunque en este romance no aparecen puntos concretos de la geografía andaluza, para Lorca lo andaluz equivale a lo gitano.

El Simbolismo y el Modernismo en la poesía de Lorca

El Simbolismo nació a finales del siglo XIX en Francia junto con otro movimiento literario llamado Parnasianismo. Estas dos corrientes son las que servirán de referentes al Modernismo. El Modernismo llegó a través de Rubén Darío, cuya influencia se puede dividir en dos etapas: una primera fase caracterizada por una poesía de descripciones coloristas y ambientes exóticos, con un lenguaje rico en imágenes y versificación musical en línea del Parnasianismo; y una segunda fase, o Posmodernismo, en línea del Simbolismo, en la que el gusto por lo sensual y sensitivo daría paso a modalidades más intimistas e introspectivas. Los Simbolistas ven el mundo como un entramado de símbolos, de secretos y realidades ocultas que el poeta debe descubrir y mostrar.

Los símbolos en “La casada infiel”

Para relatar el encuentro amoroso, el poeta utiliza varios símbolos:

  • El gitano: asociado con el conflicto entre primitivismo y civilización (“Me porté como quien soy. / Como un gitano legítimo.”).
  • El viento: símbolo del erotismo masculino (“En el aire se batían / las espadas de los lirios”).
  • El río: considerado como la base y el fundamento de todos los elementos (“Y yo me la llevé al río”).
  • La tierra: simboliza la fuerza y la fertilidad, y la unión sexual (“hice un hoyo sobre el limo”).
  • El caballo: símbolo de la pasión y del instinto (“potra de nácar / sin bridas y sin estribos”).
  • Los grillos: símbolo de vida, muerte y resurrección (“se encendieron los grillos”).
  • Los metales: relacionados con la muerte y la violencia (“rasgada por diez cuchillos”).
  • Los pechos: símbolo de la maternidad y de la fecundidad (“toqué sus pechos dormidos”).
  • Los muslos: comparados con peces resbaladizos (“Sus muslos se me escapaban / como peces sorprendidos”).

Recursos estilísticos en el poema

En las obras de Lorca son abundantes las imágenes sensoriales, inspirado en Góngora, y también lo son las metáforas, influenciado por el Modernismo. Nos encontramos con imágenes sensoriales (“Montado en potra de nácar”, “la mitad llenos de lumbre”) que aluden al tacto (“tienen el cutis tan frío”), al sonido (“me sonaba en el oído”) y a la vista (“Se apagaron los faroles”). Igualmente, nos encontramos con sinestesias (“horizonte de perros”, “se encendieron los grillos”).

Metáforas, personificaciones y figuras de repetición

Algunas metáforas que nos encontramos son “Se apagaron los faroles / y se encendieron los grillos”. Esta metáfora representa la transición del día a la noche, donde la luz artificial se apaga y los sonidos de la naturaleza, como los grillos, cobran protagonismo. Otra de las muchas metáforas que podemos ver en este poema es “la mitad llenos de lumbre”, que representa una imagen de algo lleno de pasión, vitalidad o intensidad. La “lumbre” es una metáfora de la fuerza, la vitalidad, el calor o la pasión que llena la mitad de algo. Para añadir, podemos localizar personificaciones y animalizaciones como, por ejemplo, “Sus muslos se me escapaban / como peces sorprendidos” o “montado en potra de nácar”. Asimismo, podemos ver figuras de repetición como los paralelismos (“la mitad llenos de lumbre, / la mitad llenos de frío”), bimembraciones (“sin brillos y sin estribos”) y repeticiones (“yo me la llevé al río”). Para finalizar, en relación con las expresiones y el vocabulario empleado, hay un contraste de palabras cultas (“legítimo”, “pajizo”, “cutis”) y vulgares (“mozuela”).

“La casada infiel” y la tradición del Romancero

El *Romancero Gitano* tiene relación con los romances, ya que el neopopularismo adapta formas y ritmos de esta lírica. Aun así, el autor siempre manifestó su gusto hacia esta composición. Al revitalizar el romance, imita algunas de sus técnicas narrativas. Encontramos el uso de fragmentarismo, el cual se observa en el comienzo *in medias res* y el final truncado. Este comienzo, el cual no nos presenta, lo vemos reflejado en “Y que yo me la llevé al río / creyendo que era mozuela, / pero tenía marido”. No solo el comienzo, sino que tampoco nos deja claro el desenlace: “porque teniendo marido / me dijo que era mozuela / cuando la llevaba al río”. No obstante, a diferencia de los romances, el narrador está en primera persona (“Yo”, “me”, “hice”).

Estructura y métrica

Igualmente, podemos leer fragmentos descriptivos de paisajes, como en los romances (“Pasadas las zarzamoras, / los juncos y los espinos”), de personajes (“tienen el cutis tan fino”) y del ropaje (“Yo me quité la corbata”). La imitación a este tipo de composición tradicional también se puede observar en la métrica. Así, los versos son octosílabos, a excepción de las dos primeras que son decasílabos, hay tres estrofas separadas por un espacio en blanco. Las rimas de estos versos son asonantes. En la primera estrofa riman los impares, en la segunda, los pares, y en la tercera, los impares. Sin embargo, hay diferencias con los romances, ya que estos están constituidos por versos indefinidos en vez de tres estrofas y la rima es siempre en los versos pares. Para terminar, el autor, además de usar características de los romances, también se inspira en Góngora por el uso de las imágenes sensoriales, en el Modernismo, por el uso de las metáforas, y en las vanguardias.