El Empirismo: Origen y Fundamentos de la Filosofía de la Experiencia
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¿Qué es el Empirismo? Definición y Fundamentos
El Empirismo puede definirse como aquella doctrina filosófica que sostiene que el conocimiento nace de la experiencia, tanto desde el punto de vista psicológico o temporal (el conocimiento nace con la experiencia), como desde el punto de vista epistemológico o lógico (el conocimiento se justifica con la experiencia).
La experiencia puede ser externa o interna:
- Experiencia externa: Son los datos que nos llegan a través de los sentidos (percepción sensible).
- Experiencia interna: Es lo que percibimos de las operaciones internas de nuestra mente (introspección o reflexión).
Lo que no se admite es la existencia de las ideas innatas, principal punto de la polémica que mantienen con los racionalistas.
La Mente como «Tabula Rasa» y el Modelo Científico
Para los empiristas, la mente es una «tabula rasa», un papel en blanco en el que no hay nada escrito hasta que se empieza a llenar con las ideas que proceden de la experiencia. Su teoría se resume en el tradicional adagio de origen aristotélico: «nada hay en la mente que previamente no estuviera en los sentidos».
Esta teoría fue estimulada por el éxito de la ciencia moderna, cuyo método no solo se apoyaba en las matemáticas, sino también en la atención a los datos empíricos y la experimentación controlada. Por eso, el modelo de ciencia para los empiristas no son tanto las matemáticas como la física, donde la observación y la experimentación tienen una importancia capital.
La Relación con las Matemáticas
Esto no quiere decir que nieguen el estatuto científico de las matemáticas, ya que los empiristas admiten que sus conclusiones son verdaderas. El problema es que las matemáticas, al proceder deductivamente al margen de la experiencia, alcanzan conclusiones que son absolutamente ciertas, pero que no dicen nada del mundo.
No es posible ampliar nuestro conocimiento del mundo procediendo a priori, es decir, al margen de lo que el mundo nos dice a través de los sentidos. Las conclusiones de las matemáticas son tan ciertas como alejadas de la realidad empírica. De hecho, ambos aspectos están relacionados, ya que la certeza de las matemáticas está vinculada a su independencia de la experiencia.
John Locke: El Rechazo a las Ideas Innatas
John Locke (1632-1704) se inició en la filosofía y descubrió aspectos positivos, como el orden metódico y el deseo de buscar la verdad; sin embargo, también destacó los rasgos negativos: criticó esa desconfianza en la información de los sentidos, que son fundamentales para conocer.
Locke rechazó la existencia de las ideas innatas bajo los siguientes argumentos:
- Si naciéramos con las ideas en nuestra mente, todos seríamos igual de sabios.
- Si naciéramos con ideas morales universales, todos seríamos buenos y santos, lo cual no es cierto.
Nuestra mente es como un papel en blanco en la que se van grabando todas las experiencias vividas. Locke admite la existencia de realidades sustanciales, es decir, el hombre, el mundo y Dios, pero niega que podamos conocer su naturaleza, dado que no son objeto de la experiencia sensible. Tenemos intuiciones de nuestro yo, tenemos sensaciones del mundo exterior y podemos admitir demostraciones sobre Dios, pero poco más podemos saber.
David Hume: La Crítica Radical a la Metafísica
La crítica más radical a la metafísica cartesiana vendrá de la mano de David Hume (1711-1776), quien negó que los objetos de esa disciplina fueran cognoscibles. La idea de sustancia es una colección de ideas simples, unidas por la imaginación y, por lo tanto, carente de fundamento.
Crítica al «Yo» y a la Causalidad
Hume criticó la idea cartesiana del «yo pensante», del cual no tenemos ninguna impresión. La introspección solo encuentra en el fondo del pensamiento humano un incesante fluir de impresiones e ideas. Basándose en el hecho de que no tenemos ninguna impresión de la existencia de una conexión necesaria entre los fenómenos, negó la objetividad de la relación causal, a la que terminó considerando como una costumbre propia de la naturaleza humana, útil para la acción.
Consecuencias Metafísicas y Escepticismo
Esta crítica de la idea de causalidad tuvo considerables consecuencias metafísicas, dado que necesitan apoyarse en ella para concluir, no solo las demostraciones de la existencia de Dios que parten de la experiencia física (como las cinco vías tomistas), sino también otras demostraciones racionales, como el argumento cartesiano que deduce la existencia de la sustancia infinita desde la idea de un Ser perfectísimo.
Al rechazar la relación causa-efecto, no negó la existencia de Dios, sino solo que tengamos la posibilidad de demostrarla de manera concluyente. Con esto, Hume abre una nueva puerta al escepticismo en la Época Moderna.