Elementos constitutivos de la música: ritmo, tempo y ostinato
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Elementos constitutivos de la música
El ritmo
Este es quizá el elemento más complejo y abstracto de definir. De hecho, no se trata de un elemento exclusivo de la música, puesto que el ritmo es perceptible en otros muchos fenómenos de la naturaleza. Platón lo entendía como "orden en el movimiento", como los movimientos del cuerpo que están sometidos a número, exactamente como los sonidos musicales.
En las Notas a la Poética de Aristóteles, dice Alonso Ordóñez: "el ritmo es un espacio terminado, hecho para guardar simetría con otro espacio del mismo género. En el discurso, el ritmo es un enlace terminado de sílabas o de palabras, que tiene simetría con otro enlace igual; lo que se hace de dos maneras, o por el número de sílabas, como en los versos franceses, o por el de tiempos, como en el verso latino".
La RAE lo define como orden acompasado en la sucesión o acaecimiento de las cosas. Podemos entonces hablar "del ritmo de una danza, de los pasos, de un canto, de una palabra, de un trabajo, de todo cuanto suponga una actividad continua descompuesta por la medida en tiempos que se alternan".
Una de las definiciones más completas la ofreció el psicólogo Christian A. Ruckmick quien, en 1913, lo describió como "la percepción de una forma temporal en la cual los elementos intelectuales repetidos periódicamente varían de una manera continua en sus atributos cualitativos y cuantitativos". Como elemento intelectual se entiende aquella propiedad, cualidad o característica que ha sido abstraída mentalmente a partir de un fenómeno de la percepción, como el orden de los elementos, el color, las formas redondeadas o cuadradas, la distancia, la cantidad de objetos, la intensidad sonora, el timbre, etc.
Musicalmente, el ritmo puede definirse como el movimiento virtual y acompasado de los sonidos que se percibe a través de los acentos y pausas sonoras que se producen regularmente a lo largo de un fragmento musical. Se trata, según John Redfield, de "una relación de tensión de notas sucesivas tal que el resultado se reconoce como bello".
El ritmo musical se compone de:
- Continuum o pulso: la repetición acompasada de los sonidos (como el latido del corazón).
- Ictus o acento: sonidos fuertes frente a otros débiles (incluso el silencio).
El tempo del compás
El tempo marca la velocidad del pulso y, por tanto, la velocidad a la que se ejecuta una pieza musical. A veces, en el lenguaje popular, decimos que una canción tiene mucho ritmo por el simple hecho de que su tempo es muy rápido.
Existe una tradición entre los músicos que consiste en establecer el tempo según una indicación escrita al comienzo de la partitura (figura 4), lo que presupone una valoración subjetiva del tempo basada en la experiencia:
- Adagio: 52-54 pulsaciones
- Moderato: 70-90 pulsaciones
- Allegro: 110-120 pulsaciones
- Presto: 140-170 pulsaciones
- Etc.
El ostinato
Se trata de una técnica de composición contrapuntística muy utilizada en la música barroca y neoclásica, que consiste en repetir insistentemente una frase o motivo musical a lo largo de un fragmento musical (especialmente en la línea del bajo).
Como ejemplos podemos citar:
- El "Confutatis" del Réquiem de Mozart.
- El 2.º movimiento de la Séptima Sinfonía de Beethoven.
- El final del Cuarteto de cuerda n.º 5 de Béla Bartók.
- El popular "Bolero" de Ravel.
Se trata de un recurso muy utilizado en el cine, ya que la música tiene entre sus funciones principales la de remarcar las acciones y los estados de ánimo.
Como ejemplos podemos citar la escena de la ducha de Psicosis (Psycho, 1960) o el tema principal de la película Tiburón (Jaws, 1975).