El tiempo en Azorín

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EL TIEMPO EN AZORIN Muy ligado al concepto de intrahistoria "la vida callada de millones de hombres sin historia" está la obsesión por el tiempo. Azorín tiene una conciencia dolorosa del tiempo pero triunfa sobre su fugacidad mediante dos procedimientos: a)Perpetuando lo momentáneo, plasmando con todo detalle las pequeñas realidades para aprenderlas en una eternidad estática. b)Evocando el pasado, en un intento de recuperarlo.Cinco de los capítulos de Castilla- "Una ciudad y un balcón", "La catedral", "Las nubes", "Una flauta en la noche", "Una lucecita roja"- se estructuran a base de repetición de una escena o emoción a través del tiempo. Así plantea el tema del eterno retorno de Nietzsche para vincularlo al eterno fluir de Heráclito. Estas dos concepciones, en apariencia contradictorias, son convergentes porque, según la filosofía de Azorín, el tiempo es infinito, pero las cosas y los hechos no lo son. Para él la vida es un ciclo que se repite indefinidamente y esa vuelta lleva implícita la variación. Por eso, al sentir la vuelta de las cosas en el tiempo, siempre hay algo que cambiar y algo que permanece, de ahí que afirme: "vivir es volver todo en retorno perdurable".Así, junto a la idea de la inevitable caducidad de lo terrenal, hallamos expresada con la misma insistencia de la absoluta inmovilidad. Desaparecen los hombres, pero permanece lo humano. . Lo individual es perecedero,, pero hay también una realidad inalterable, no en lo grandioso, sino en los hechos cotidianos que, al repetirse incesantemente a lo largo de los días, años y siglos, aseguran la continuidad del ser humano. Para evocar el tema del tiempo se sirve de símbolos tomando el paisaje: 1-Las nubes, el cielo, el horizonte... 2-Los olores y sonidos, que le traen recuerdos. 3-EI agua: el río representa el paso del tiempo; el mar, la eternidad. 4-Las flores nacen y mueren, y simbolizan lo pasajero de la belleza.

5-Las ciudades y las calles. Mediante nombres de calles revive Azorín tiempos pasados y con el nombre de ciudades, como la mítica Toledo, rememora la historia de España. Pero, sobre todo, el paso del tiempo y su imparable avance viene marcado por el sonido de las campanas .Un ejemplo del tiempo en Azorín lo podemos apreciar en algunos fragmentos del texto 5. "Otra vez se ha empañado el cristal de nuestro catalejo: nada se ve. Limpiémoslo de nuevo hacia la ciudad y el campo.", aquí vemos una marcada transición temporal, en la que Azorín funde el presente, pasado y el futuro. Otro ejemplo sería: "Todas las mañanas surge en la lejanía este negro carro...", en el que apreciamos uno de los recursos más usados por Azorín, el eterno retorno, técnica mediante la cual Azorín narra unos hechos que se repiten a lo largo del tiempo.

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