Eficiencia Energética en el Hogar: Ahorro, Certificados y Construcción Sostenible

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1. Eficiencia energética (ejercicios 5-14, 5.15, 5.16 y 5.17)

La eficiencia energética es una práctica que tiene como objetivo reducir el consumo de energía. Así, el uso eficiente de la energía pretende optimizar tanto los procesos de producción como el empleo de la misma. A modo de ejemplo, no solo se trata de ahorrar en el consumo de la electricidad para producir luz, sino de iluminar mejor consumiendo menos electricidad.

Los últimos datos sobre el consumo energético en las viviendas en España respecto del consumo total del país supera el 18%. Este consumo depende de:

  • La zona climática donde se ubica la vivienda.
  • Su orientación.
  • La calidad constructiva.
  • El nivel de aislamiento.
  • El grado de equipamiento.
  • El uso que damos a los equipos, etc.

Parece claro que este porcentaje es muy elevado y que es necesario conseguir viviendas más eficientes desde el punto de vista energético. Uno de los ejemplos de que es posible mejorar la eficiencia energética en nuestras viviendas es la aparición de modelos de vivienda como el de las casas pasivas. Son tipos de casa con un consumo energético muy bajo y que ofrecen durante todo el año una temperatura ambiente confortable sin la aplicación de la calefacción convencional.

1.1. Aislamiento en la vivienda

Uno de los factores más importantes y que más incidencia tienen en la mejora del comportamiento energético de las viviendas es el aislamiento térmico. Hay tres aspectos que aconsejan pensar en que el aislamiento es una inversión:

  • La calidad de vida: ya que mejora el aislamiento acústico frente a los ruidos del exterior y se eliminan condensaciones y humedades del interior.
  • El ahorro económico: que va unido a una menor demanda energética por parte de la vivienda. Si se reduce el consumo de energía, se reduce el coste en las facturas.
  • La reducción de la emisión de gases de efecto invernadero: a la atmósfera, lo que también es muy importante a tener en cuenta.

Aislamiento térmico y ahorro

Si nos centramos en el aislamiento térmico, los puntos más importantes que hay que tener en cuenta son: las fachadas, la cubierta, los cerramientos de vidrio con sus carpinterías por ser sus puntos más débiles. Aunque también hay que prestar atención a las particiones horizontales y verticales del edificio, el suelo e incluso las tuberías, conductos y resto de instalaciones. Dependiendo de las soluciones, el ahorro o la reducción de la demanda energética en calefacción puede oscilar entre un 50% y un 75%.

Opciones de aislar térmicamente una vivienda

Existen varias opciones para aislar térmicamente una vivienda: aislando una fachada por el interior, rellenando la cámara de aire (en el caso de existir) mediante inyecciones de material aislante, o por el exterior, mediante sistemas SATE (Sistema de Aislamiento Térmico por el Exterior), que consisten en aplicar en la fachada del edificio un revestimiento aislante protegido por un mortero. Los tipos de aislantes térmicos más usuales son:

1.2. Certificado energético de la vivienda

El certificado energético es un documento que informa sobre el consumo energético y sobre las emisiones de CO₂ de un inmueble que se anuncia en venta o en alquiler. Su objetivo es informar del gasto de energía asociado al inmueble al potencial comprador o inquilino, y podría condicionar el precio o renta del inmueble en el futuro.

El certificado energético es obligatorio en España desde el 1 de junio de 2013 para poder alquilar o vender un inmueble o local, aunque hay excepciones. La normativa de certificación energética procede de una Directiva Europea que ya han acatado todos los estados miembros y está regulada en España por el Real Decreto 235/2013. Es obligatorio ofrecer la información de la certificación energética en todos los anuncios de alquiler o compraventa de inmuebles, tanto en papel como en Internet o en cualquier otra plataforma.

La responsabilidad de obtener este certificado energético es del propietario de la vivienda, quien debe contratar el servicio de un técnico certificador para obtener su certificado energético.

Etiqueta energética

Esta etiqueta, de aspecto parecido a la etiqueta energética presente en electrodomésticos, indica las calificaciones de emisiones y de consumo que el inmueble ha obtenido en su certificado energético, en una escala de colores que va de la A (la más eficiente) a la G (la menos eficiente).

Para elaborar el certificado energético se estudian los siguientes parámetros:

  • Aislamiento (paredes, techos, suelos, ventanas, balcones, etc.).
  • Orientación.
  • Sistemas de generación de energía y combustible que utilizan.
  • Instalación de agua caliente sanitaria.
  • Sistemas lumínicos.
  • Tipo de cocina, etc.

Además, deberá incluir recomendaciones de mejora de los niveles óptimos de eficiencia. El certificado lo podrán expedir técnicos con titulaciones académicas y profesionales habilitantes y tiene una validez máxima de 10 años. Cada comunidad fijará las condiciones para su actualización y el propietario será el responsable de renovarlo y actualizarlo voluntariamente.

El propietario que, teniendo la obligación de disponer del certificado en la vivienda que desea vender o alquilar, no lo haya tramitado, puede ser sancionado con multas desde 300 hasta 6.000 euros, según la infracción (leve, grave o muy grave).

1.3. Construcción sostenible

La construcción sostenible se puede definir como aquella que, teniendo especial respeto y compromiso con el medio ambiente, implica el uso eficiente de la energía y del agua, los recursos y materiales no perjudiciales para el medio ambiente, resulta más saludable y se dirige hacia una reducción de los impactos ambientales.

La construcción es el segmento que consume más materias primas y recursos naturales en el planeta. Por lo tanto, parece evidente que la construcción sostenible debe tener un papel fundamental en el desarrollo e incentivo a la industria de productos ambientalmente correctos.

Consejos para tener una vivienda sostenible

Además de ser respetuoso con el medio ambiente, la construcción sostenible persigue hacer edificios sostenibles que sean mejores que los edificios actuales y que cuesten menos de construir y mantener.

  1. Correcto emplazamiento de la vivienda: Se deben evitar zonas industriales de gran contaminación atmosférica, muy ruidosas, cercanas a grandes líneas de alta tensión o cuyo subsuelo esté recorrido por venas de agua subterránea o fallas geológicas.
  2. Vegetación abundante: Tanto en el exterior como en el interior de la casa, pues permite disminuir los efectos de la contaminación atmosférica, los ruidos y ayuda al confort térmico, climático y de correcta humedad relativa ambiental.
  3. Diseño bioclimático de la vivienda y una correcta orientación solar: Se regulan correctamente los cambios climáticos y de temperatura, manteniendo un perfecto confort térmico y ambiental sin gastos energéticos adicionales.
  4. Materiales de construcción naturales y ecológicos: Deben ser lo más naturales y ecológicos posible, evitando materiales tóxicos, radiactivos, que generen gases o electricidad estática (como sucede con los plásticos, lacas y fibras sintéticas). Los ladrillos cerámicos, la piedra, la madera, las fibras vegetales, el adobe de tierra y los morteros con abundante cal son preferibles al hormigón armado con mucho hierro, al aluminio, al PVC, o al exceso de cemento y aditivos sintéticos.
  5. Pinturas naturales: O al menos no tóxicas o sin supuestos efectos alérgicos.
  6. Mobiliario y decoración interior: Son preferibles la madera y las fibras naturales.
  7. Correcta ventilación: Permite evitar problemas de acumulación en la vivienda de elementos tóxicos o radiactivos (como el gas radón).
  8. Ahorro energético: El ahorro en el consumo de electricidad, gas y agua son premisas indispensables para una casa sana, tanto para los habitantes de la vivienda como para el entorno.

2. Etiqueta energética de los electrodomésticos (ejercicios 5.18 y 5.19)

Existen electrodomésticos de todos los tipos, tamaños y prestaciones, y esto influye en su consumo. Es conveniente elegir un electrodoméstico cuyo tamaño y prestaciones sean adecuados a nuestras necesidades: mayor tamaño implica mayor gasto de electricidad. Comprar un equipo eficiente es importante y sencillo de identificar, gracias a la etiqueta energética.

La mayor parte de los electrodomésticos tienen una etiqueta energética que identifica los modelos más eficientes energéticamente. Elegir un electrodoméstico con la máxima etiqueta energética (A+++) frente a uno convencional supone una reducción del consumo de hasta el 80%.

Los tipos de electrodomésticos que tienen establecido el etiquetado energético son: frigoríficos y congeladores, lavadoras, lavavajillas, secadoras, lavadoras-secadoras, lámparas domésticas, horno eléctrico y aire acondicionado.

Todas las etiquetas tienen una parte común, que hace referencia a la marca, denominación del aparato y clase de eficiencia energética. Hasta ahora, esta clasificación energética se ha basado en la asignación de una letra y un color, que va del verde oscuro y letra A (máxima eficiencia) al rojo y letra G (mínima eficiencia). En junio de 2010, la Unión Europea creó un nuevo diseño de la etiqueta energética, manteniendo las siete clases energéticas y la escala de colores, y añadiendo tres clases adicionales: A+, A++ y A+++.

Electrodomésticos y ahorro

A lo largo de la vida útil de un electrodoméstico, el gasto en la factura eléctrica puede ser varias veces superior al precio de adquisición del mismo. Por ello, a la hora de la compra, hay que fijarse en el consumo de energía y optar por los de clase A, o hasta A+++, que son los más eficientes. Veamos dos ejemplos:

  • Un frigorífico clase A+++ puede consumir aproximadamente un 80% menos de energía que uno de clase D y evitar la emisión a la atmósfera de una tonelada y media de CO₂.
  • Una lavadora de clase A+++ puede consumir casi la mitad de energía que una de clase D, evitar la emisión a la atmósfera de más de media tonelada de CO₂, así como ahorrar más de 35.000 litros de agua.

3. La Agencia Andaluza de Energía (ejercicio 5.20)

"La Agencia Andaluza de la Energía es un instrumento para la puesta en práctica de la política energética del Gobierno andaluz, participando en la definición de la planificación en materia energética, contribuyendo a la optimización en términos económicos y medioambientales del autoabastecimiento energético de nuestra Comunidad Autónoma y apoyando proyectos de interés para la transformación del sistema energético andaluz, desarrollando programas e iniciativas para fomentar el ahorro, la eficiencia energética y la utilización de recursos renovables."

Objetivos de la Agencia Andaluza de la Energía

  • Fomentar el uso de recursos renovables autóctonos y acciones de eficiencia energética.
  • Promover y difundir los principios de una nueva cultura energética basada en un uso responsable y sostenible de la energía.
  • Contribuir a la ordenación equilibrada del territorio y al crecimiento económico, mediante el apoyo técnico a una planificación energética.
  • Impulsar un tejido empresarial competitivo en tecnologías energéticas eficientes y limpias.

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