Diversidad de los Paisajes Rurales en España: Características y Retos
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Diversidad de los Paisajes Rurales en España
1. Mediterráneo Litoral
En el Mediterráneo litoral español, como en Valencia, el paisaje agrario se caracteriza por llanuras con montañas bajas al fondo y un clima mediterráneo marítimo con inviernos suaves. La vegetación natural ha desaparecido casi por completo, y las parcelas son pequeñas e irregulares, ordenadas en filas, con agricultura de regadío intensiva orientada al monocultivo de cítricos para exportación. Las casas se encuentran dispersas, construidas con materiales tradicionales como piedra y barro, y el suelo también alberga naves industriales dedicadas al envasado y distribución agrícola. Entre los principales problemas destacan la despoblación, el envejecimiento de la población, la sobreexplotación del agua y la contaminación.
2. Interior Peninsular
En el interior peninsular, el paisaje rural mediterráneo continentalizado presenta llanuras onduladas de campiña con suelos arcillosos fértiles y clima mediterráneo continentalizado, con inviernos fríos y veranos calurosos. Los pueblos se concentran junto a fuentes de agua, con casas de tapial, algunas sustituidas por viviendas modernas. La actividad agrícola dominante es cerealista extensiva y mecanizada, acompañada de pequeños almacenes agrarios y carreteras que facilitan los servicios básicos, mientras que el sector terciario puede incluir usos residenciales o turísticos. Este paisaje refleja un alto grado de transformación humana, con la agricultura como eje económico central.
3. Cornisa Cantábrica
En la cornisa cantábrica, en Cantabria, predominan montañas y valles profundos, con un clima oceánico y lluvias abundantes. La vegetación incluye bosques caducifolios de haya y roble, junto con plantaciones de eucalipto. El poblamiento es disperso, con pocas casonas tradicionales y predominio de viviendas modernas. La estructura agraria se basa en minifundios con parcelas pequeñas e irregulares, organizadas en bocage, y la ganadería vacuna y la explotación forestal son los usos predominantes. Los problemas son la poca competitividad de la ganadería, el minifundismo, y el envejecimiento y despoblación de la población.
4. La Mancha (Submeseta Sur)
En la submeseta sur, en La Mancha (Belmonte, Cuenca), el paisaje es una llanura suave con suelos arcillosos y calizos bajo un clima mediterráneo continentalizado. La vegetación natural ha desaparecido casi por completo. El poblamiento es concentrado en un núcleo medio, aunque hay pérdida de población y envejecimiento.
Las parcelas son medianas, organizadas en sistema openfield, y la agricultura cerealista de secano extensiva y mecanizada domina, con ganadería ovina secundaria. El desarrollo industrial o turístico es escaso. Entre los problemas destacan la baja rentabilidad del cereal, el riesgo de erosión y desertificación, y la despoblación.
5. Islas Canarias
En las Islas Canarias, el relieve volcánico combina costas, laderas y volcanes, con un clima subtropical de lluvias escasas. La vegetación aparece por pisos, incluyendo matorral, palmeras, pino canario y laurisilva, y los suelos volcánicos requieren riego. El poblamiento es disperso y laxo, con casas de piedra volcánica, terrazas agrícolas y estanques para riego. La agricultura de regadío intensiva, orientada a la exportación, se centra en plátano, tomate y otros cultivos tropicales, mientras que la ganadería y la explotación forestal son minoritarias. El turismo tiene un papel muy importante en la economía local. Los problemas incluyen escasez y alto coste del agua, despoblación y envejecimiento, aunque se proponen soluciones como modernización del riego, cooperativas, agricultura ecológica y turismo rural.
6. Zonas de Invernaderos (Mediterráneo Litoral y Prelitoral)
En zonas del Mediterráneo litoral y prelitoral con invernaderos, el paisaje se desarrolla en valles rodeados de montañas calizas, con un clima mediterráneo seco o estepario y suelos pobres. La vegetación es escasa, y las lluvias torrenciales pueden generar cárcavas. El poblamiento es disperso intercalar, con parcelas pequeñas. La agricultura combina cultivos tradicionales de secano, como vid, olivo y almendro, con regadío intensivo bajo plástico para hortalizas y frutas. La alta rentabilidad reduce la despoblación, pero es necesaria la modernización de explotaciones y el fomento de cooperativas para mantener la competitividad.
7. Zonas Montañosas del Norte
En las zonas montañosas del norte, como los Picos de Europa en Asturias, el relieve es accidentado, con pendientes fuertes y formas glaciares. El clima es frío y húmedo, con bosques caducifolios en zonas bajas y matorral en altura. El poblamiento es disperso en los fondos de los valles. La estructura agraria se basa en minifundios cerrados por muros, con ganadería bovina y ovina, pequeños huertos y explotación forestal. Los problemas incluyen baja densidad de población, falta de servicios y emigración de jóvenes, lo que condiciona el futuro de estas zonas de montaña.