Divergencias Epistemológicas: De la Duda Metódica al Escepticismo Empirista

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René Descartes: El Padre del Racionalismo

René Descartes se sitúa en el siglo XVII y pertenece a la Época Moderna. Es considerado el padre del Racionalismo por defender la razón como base del conocimiento y buscar un método seguro para alcanzar la verdad. El texto trata de fundamentar la certeza del conocimiento a partir del sujeto pensante y la demostración de la existencia de Dios.

La Metafísica y la Duda Metódica

Este fragmento se enmarca en el tema de la metafísica. Descartes introduce la duda metódica, que consiste en dudar de todo aquello que pueda ser falso. Descartes duda de:

  • Los sentidos, ya que a veces engañan.
  • La existencia del mundo exterior, porque podríamos estar soñando.
  • Incluso de las verdades matemáticas, imaginando la posibilidad de un ser todopoderoso que podría engañarnos constantemente.

El Cogito y las Tres Sustancias

Sin embargo, Descartes descubre una verdad imposible de negar: mientras se duda, se piensa, y si se piensa, se existe. De este modo formula la primera verdad indudable: “Pienso, luego existo” (cogito ergo sum). Esto demuestra la existencia del "yo" como sustancia pensante, a la que denomina res cogitans.

A partir de esto, Descartes demuestra la existencia de Dios. Sostiene que el ser humano (ser finito e imperfecto) posee la idea de que Dios es un ser infinito y perfecto, y que esta idea no puede proceder de un ser finito e imperfecto como el hombre, por lo que debe haber sido puesta en nosotros por un ser realmente perfecto: Dios, a quien Descartes llama res infinita. Este es perfecto y no puede engañarnos, lo que permite confiar en nuestras ideas claras y distintas.

Gracias a la existencia de Dios, Descartes puede afirmar también la existencia del mundo exterior, compuesto por la res extensa, es decir, la sustancia material caracterizada por la extensión. Así, en su metafísica defiende la existencia de tres sustancias diferentes:

  1. La res cogitans (alma).
  2. La res infinita (Dios).
  3. La res extensa (mundo material).


David Hume: El Empirismo y la Crítica al Conocimiento

David Hume se sitúa en el siglo XVIII y pertenece a la Filosofía Moderna, dentro del Empirismo. Fue uno de los principales representantes de esta corriente, defendiendo que todo conocimiento procede de la experiencia. Este texto pertenece a la Investigación sobre el entendimiento humano del autor, y cuestiona la idea de causa y efecto, mostrando que no conocemos conexiones necesarias sino hábitos de la mente.

Teoría del Conocimiento: Impresiones e Ideas

Dentro de la teoría del conocimiento, Hume mantiene la corriente empirista de que todo conocimiento viene de la experiencia. Hume, en concreto, afirma que el proceso del conocimiento se produce cuando los objetos son recogidos por los sentidos, produciendo una percepción, la cual, a su vez, produce una impresión en nuestra mente; cuando esta desaparece, se convierte en una idea simple (copia deteriorada de la impresión).

Gracias a la mente, las ideas pueden combinarse formando ideas más complejas siguiendo tres principios fundamentales:

  • La semejanza: relaciona cosas parecidas.
  • Contigüidad: asocia lo que ocurre en el espacio o en el tiempo.
  • Causa-efecto: vincula un hecho que origina a otro.

Relaciones de Ideas y Cuestiones de Hecho

A partir de estas conexiones, Hume distingue dos tipos de conocimiento:

  • Las relaciones de ideas: son verdades necesarias y universales, como las matemáticas o la lógica; negarlas implica contradicción.
  • Las cuestiones de hecho: dependen de la experiencia y no son absolutamente ciertas, ya que siempre podrían ser de otro modo.

La Crítica a la Causalidad

Hume hace una crítica a la causalidad, exponiendo que el hecho de que un acontecimiento sea causa de otro es algo que es confirmado por los sentidos, pero esto no tiene por qué ser siempre así. Cuando un hecho sigue repetidamente a otro, la causalidad se vuelve una costumbre de esperar que lo que ha ocurrido muchas veces vuelva a ocurrir.

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