Dinámicas y Características de los Paisajes Agrarios en España
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Comentario del Paisaje Agrario de Montaña
El estudio de este paisaje se inicia con los elementos formales de un mapa temático de coropletas, que muestra la organización de los usos del suelo en el territorio español. Mediante una leyenda cualitativa, se identifican las zonas de montaña, las cuales, aunque están dispersas por toda la geografía, representan una unidad territorial específica vinculada a los grandes sistemas orográficos. Estas áreas, que incluyen los Pirineos, la Cordillera Cantábrica, el Sistema Central, el Sistema Ibérico y los Sistemas Béticos, ocupan una extensión significativa pero fragmentada, destacando por su altitud frente a los paisajes de llanura o costa.
Factores físicos y aprovechamiento del suelo
En el estudio del mapa, el paisaje de montaña se localiza en las zonas de mayor elevación, donde el factor limitante es el relieve abrupto y un clima de montaña caracterizado por temperaturas bajas y precipitaciones abundantes (a menudo en forma de nieve). Estas condiciones imponen un aprovechamiento del suelo escalonado en clímax o pisos bioclimáticos:
- Zonas bajas: Cultivos (huertas y frutales).
- Laderas intermedias: Explotación forestal (silvicultura).
- Cumbres: Pastos naturales.
La actividad principal es la ganadería extensiva, tradicionalmente de carácter trashumante, que aprovecha los pastos de puerto durante el verano. La estructura agraria se define por el predominio de la propiedad comunal y una densidad de población muy baja debido a las dificultades del entorno.
Conclusión sobre el medio montañoso
Para finalizar, el comentario y la conclusión nos revelan que los paisajes agrarios son el resultado de la adaptación humana a medios físicos extremos. La diversidad de paisajes en España se debe a la interrelación entre la topografía, la insolación y las actividades humanas. En el caso de la montaña, el paisaje ha pasado de ser un espacio de subsistencia basado en la ganadería y la madera a convertirse en un área de usos mixtos, donde el turismo rural y la conservación medioambiental ganan peso frente a la agricultura tradicional. Así, la montaña española representa el equilibrio más frágil entre el aprovechamiento de los recursos naturales y la preservación del ecosistema.
Comentario del Paisaje Agrario de la España Mediterránea
El estudio comienza con la identificación de los elementos formales de un mapa temático de coropletas, el cual representa las diversas áreas agrarias de España. Mediante una leyenda cualitativa, se delimita el paisaje mediterráneo, que se extiende por toda la fachada este y sur de la Península, así como en las Islas Baleares. A diferencia del paisaje del interior, este se organiza en una franja costera más estrecha pero de gran importancia económica, utilizando las provincias y comunidades autónomas del litoral (Cataluña, Comunidad Valenciana, Murcia, Andalucía y Baleares) como unidades territoriales de referencia.
Dualidad productiva: Secano y Regadío
En cuanto al estudio del mapa, el paisaje agrario mediterráneo se localiza en zonas de relieve predominantemente llano (llanuras costeras y la depresión del Guadalquivir) bajo la influencia de un clima mediterráneo costero. Este clima se caracteriza por inviernos suaves, veranos calurosos y precipitaciones escasas e irregulares, a menudo concentradas en otoño. Estas condiciones han dado lugar a una clara dualidad en el uso del suelo:
- Secano: En las zonas interiores y colinas, donde dominan la vid, el olivo y los frutos secos (almendros).
- Regadío intensivo: En las vegas y llanuras litorales, siendo el elemento más dinámico, destacando la producción de cítricos, hortalizas y cultivos industriales.
La estructura de propiedad varía desde el minifundio levantino hasta el latifundio andaluz.
Transformación y mercado
Para concluir con el comentario, debemos entender que los paisajes agrarios son el resultado de la adaptación humana a las condiciones del entorno para obtener recursos. La enorme diversidad agraria de España es producto de la interacción entre el relieve, el clima y la presión demográfica. En el caso mediterráneo, el paisaje ha sufrido una transformación radical: de una agricultura tradicional de subsistencia se ha pasado a una agricultura de mercado altamente tecnificada (como los invernaderos de Almería o la huerta valenciana). Este dinamismo demuestra cómo, a pesar de la escasez de agua, la inversión tecnológica y el clima favorable han convertido al litoral mediterráneo en la principal huerta de Europa.