Dinámica del Relieve Terrestre y Formación del Suelo
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Interacción entre procesos geológicos internos y externos
Las cordilleras se forman por procesos geológicos internos, como la orogénesis. Ejemplos destacados son el Himalaya, los Andes, los Pirineos o la Bética.
Cuando cesa la actividad interna, los procesos externos (meteorización, erosión y transporte) desgastan el relieve y reducen su altitud. Por esta razón:
- Sin procesos externos: el relieve sería extremadamente abrupto.
- Sin procesos internos: los continentes acabarían convertidos en grandes llanuras debido a la erosión continua.
El relieve terrestre actual es el resultado de la interacción continua entre ambos tipos de procesos.
Factores que determinan la altitud de un relieve
La altura de un relieve depende fundamentalmente de tres factores:
- Elevación orogénica: producida por procesos internos que engrosan y elevan la corteza terrestre.
- Tasa de denudación: es el ritmo de erosión de una zona. Depende de variables como el clima, la altitud, la vegetación, el tipo de roca y la acción humana.
- Reajustes isostáticos: son compensaciones de la corteza que elevan parcialmente el relieve cuando este pierde materiales por erosión. Gracias a los reajustes isostáticos, gran parte de la altura erosionada puede recuperarse mediante elevación.
El suelo: producto de la interacción de diversos subsistemas
Muchos procesos terrestres implican la interacción entre la geosfera, atmósfera, hidrosfera y biosfera. El suelo es un claro ejemplo de ello. Es importante destacar que el suelo no es solo roca alterada; la meteorización produce un material llamado regolito, pero este todavía no es suelo porque carece de vida.
El suelo es la capa superficial biológicamente activa que cubre gran parte de los continentes y sirve de soporte a las plantas. Se forma por la interacción de:
- Geosfera: aporta la roca madre y los minerales.
- Atmósfera e hidrosfera: intervienen directamente en los procesos de meteorización.
- Biosfera: aporta la materia orgánica y los organismos vivos.
Componentes esenciales del suelo
Todos los suelos contienen los siguientes elementos:
- Minerales y fragmentos de roca.
- Aire.
- Agua.
- Materia orgánica (organismos, restos y humus).
En el suelo ocurren continuas interacciones entre estos componentes, por lo que está en constante evolución. Su desarrollo depende de factores como el clima, el relieve, la vegetación, la naturaleza de la roca madre y la actividad humana.
Los organismos descomponedores y detritívoros reciclan la materia orgánica y la transforman en materia mineral mediante el proceso de mineralización.
Finalmente, cabe recordar que el suelo es un ecosistema muy frágil y puede degradarse fácilmente por un uso inadecuado o una gestión insostenible.