Dimensiones Éticas y Filosóficas en La Fundación: Totalitarismo y la Condición Humana
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La Delación y la Tortura en La Fundación
Tenemos noticia de la tortura en la obra cuando se nos informa de que Tomás ha delatado a sus compañeros de celda tras ser torturado; sin embargo, el rechazo del propio Tomás hacia su comportamiento lo ha sumido en una suerte de locura. La posición del espectador, tan emparentada con la de Tomás, tiende a ser clemente hacia el delator, dada su debilidad para soportar el dolor. Sin embargo, ante Max y su traición, la reacción es diferente, porque Max traiciona a cambio de bajas compensaciones. De ahí la reacción violenta de Lino ante una conducta que, sin duda, juzgamos como mezquina.
En la obra destaca la denuncia de la tortura, la pena de muerte y la represión ideológica generalizada que las dictaduras ejercen sobre los individuos que no se pliegan a sus estrictos códigos de comportamiento. Esta interpretación cobró fuerza en la época de su estreno; incluso se ha querido ver en la obra un alegato contra la dictadura franquista, pues es bien conocida la militancia de Buero Vallejo en el Partido Comunista de España y su etapa como preso político y condenado a muerte. Pero lo cierto es que, sin negar el evidente parentesco de algunos hechos con sus vivencias personales, el autor prefirió destacar una dimensión más trascendente del problema, que supera lo autobiográfico y la peripecia histórica de la dictadura franquista en España. En La Fundación se denuncia la opresión de todos los regímenes totalitarios y las posibles reacciones de los individuos ante esa situación, sin que hallemos referencias concretas a ninguna época ni a ningún lugar. Se dice que la acción transcurre en «un país desconocido».
Reflexión sobre la Existencia Humana y su Actitud ante el Mundo
La búsqueda de la felicidad, la verdad o la libertad se ve obstaculizada o frustrada por el mundo en que vivimos y las dolorosas limitaciones de la condición humana. La Fundación, en la que parecen vivir cómodamente los personajes, es un símbolo de nuestra sociedad, concebida como un conjunto de sistemas que producen la ceguera mental y la alienación. Para alcanzar la libertad, el ser humano ha de asumir su propia realidad y, tomando conciencia de sus limitaciones, tratar de superarlas y buscar la verdad. Tras una fundación siempre habrá otra, pero la razón de existir del ser humano es la necesidad de actuar, de luchar siempre contra la mentira y la alienación; por eso, en la obra se fomenta constantemente la acción.
El preso puede hallar el modo de fugarse y alcanzar la libertad, pero una vez fuera se dará cuenta de que todo es una prisión y que la libertad y la vida no son más que «una inmensa ilusión», en palabras de Asel. La vida humana solo puede ser digna si se acepta lúcidamente esta condición, porque la crítica es una necesidad constante para la búsqueda de la verdad. Se afirma también con toda claridad que la reflexión debe completarse dialécticamente con la acción («Duda cuanto quieras, pero no dejes de actuar», dice en otro momento).