Dimensiones y Estrategias de la Responsabilidad Social Corporativa
Concepto de Responsabilidad Social Corporativa
Según Archie Carroll, la Responsabilidad Social Corporativa (RSC) es un constructo que recoge cuatro áreas diferentes de las relaciones entre la empresa y la sociedad. Las responsabilidades económicas de la empresa constituyen el primer pilar de la pirámide, sustentando al resto de los componentes.
Los Pilares de la Responsabilidad Social
Además de lo anterior, se espera que la empresa cumpla con la ley (responsabilidad legal), que es la herramienta con la cual la sociedad determina lo que se entiende por comportamiento aceptable o inaceptable. Después surge la responsabilidad de la empresa de ser ética, que implica hacer lo que es justo y correcto, evitando o, al menos, minimizando afectar negativamente a sus stakeholders (grupos de interés).
Finalmente, se espera que la empresa sea un buen ciudadano corporativo, lo cual se refleja en el pilar llamado responsabilidades filantrópicas. Este punto recoge las contribuciones de la empresa para mejorar la calidad de vida de la sociedad, aportando sus recursos financieros y humanos para ello.
La Filantropía Estratégica y los Grupos de Interés
Se entiende que las empresas ejercen su responsabilidad social cuando prestan atención a las expectativas que tienen los diferentes grupos de interés: empleados, clientes, etc. Apoyándose en esta línea de argumentos, Porter y Kramer apuestan por lo que denominan filantropía estratégica; afirman que la empresa puede utilizar sus esfuerzos filantrópicos para mejorar en el entorno competitivo en el que actúa.
Existe coincidencia en la visión que al respecto tiene la Fundación Empresa y Sociedad. Parten de la base de que cualquier actuación se puede representar en un gráfico con dos coordenadas según su sentido empresarial (eje horizontal) y social (eje vertical).
Clasificación de las Actuaciones Empresariales
Cada eje se divide en tres partes teniendo en cuenta si la tipología de la actuación es asistencial, táctica o estratégica.
1. Según su contribución a los objetivos empresariales
Teniendo en cuenta su contribución a conseguir los objetivos empresariales, las actuaciones se pueden clasificar en:
- Asistenciales: Son esporádicas y poco relevantes para los responsables de áreas operativas.
- Tácticas: Son coyunturales o tienen un carácter de prueba antes de convertirse en estratégicas.
- Estratégicas: Forman parte de la responsabilidad y el presupuesto de las áreas de negocio.
2. Según el sentido social y la cohesión
Desde el punto de vista social, las actuaciones se pueden clasificar en tres grupos, teniendo en cuenta el sentido que tienen para las organizaciones y los expertos en cohesión social:
- Asistenciales: Actuaciones esporádicas y poco relevantes.
- Tácticas: Campañas acotadas en el tiempo.
- Estratégicas: Relacionadas con grupos y necesidades sociales relevantes en el entorno de la empresa.