Diferencias entre el registro formal e informal en el español
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Registro formal
Es el que se emplea en ámbitos especializados: literario, científico-técnico, periodístico, jurídico, etc. Predomina en el lenguaje escrito, pero también puede usarse oralmente en conferencias, tertulias o en determinadas situaciones sociales. Presenta corrección lingüística en todos los planos: fonético, morfológico, sintáctico y léxico.
- Tratamiento de distancia: uso de "usted", "señor/a" + apellido y otros principios de cortesía y esquemas formalizados.
- Emotividad: débil o ausente.
- Léxico: escasez de expresiones familiares o dialectales.
- Función predominante: función referencial.
Registro informal
Es el utilizado en situaciones no formales y es el más habitual en la expresión oral. Lo usamos con amistades, familia, situaciones casuales en el trabajo y demás contextos desenfadados. Se caracteriza por ser un lenguaje relajado y permisivo.
Características del lenguaje informal
- Relajación en la articulación de sonidos: ejemplos como "vete de ahí", "gallina", "instrucción", "pa qué", "pal caso".
- Alargamientos silábicos: ejemplo: "Buueeenoooo".
- Pronunciaciones enfáticas: ejemplo: "Te mando QUE-VEN-GAS-YA".
- Repeticiones y redundancias: ejemplo: "Se lo dije, se lo dije. Y él nada, nada".
- Elipsis y frases inacabadas: ejemplo: "Ella, que vengas y yo, que no, y ¡venga!: si yo te contara…; Si me hubieras avisado…".
- Pronunciación dialectal: seseo, ceceo, aspiraciones, etc.
- Marcadores sociales: saludos, apelaciones, vocativos y expresiones cariñosas (chaval, tío, qué hay, mi princesa, figura, maquinón).
Espontaneidad y expresividad
Carece de reflexión y abusa de la improvisación, utilizando frases cortas y repeticiones.
- Pobreza léxica: uso de palabras poco precisas (cosa, eso, chisme, hacer).
- Palabras apocopadas: mates, filo, profe.
- Frases hechas y muletillas: en un abrir y cerrar de ojos, sin ton ni son, vale, de acuerdo, sí.
- Función predominante: función expresiva (el hablante manifiesta su afectividad).
- Organización subjetiva: el mensaje no sigue estructuras lógicas estrictas (sujeto + predicado) y presenta continuos rodeos y aclaraciones.
- Énfasis lingüístico: autorreafirmaciones como "escucha", "hazme caso", "te lo digo yo", "mil veces mil".
- Recursos afectivos: abundancia de sufijos apreciativos y apelativos cariñosos (chiquitín, manazas, fierecilla).
- Interjecciones e interrogaciones retóricas: ¡tu madre!, ¡vaya lío!, ¿será posible?
- Comparaciones humorísticas: "Eres más raro que un perro verde", "hay más gente que en la guerra", "tienes menos luces que una hormigonera".
- Imprecisiones semánticas y creaciones léxicas: "Es una persona humana", "Ese hombre tiene mucha pechonalidad".
- Léxico valorativo y jerga: superinteligente, finalísima, mola mazo, pringao, qué pasa tío, currar, me abro.
- Hipérbole: "Me lo pasé de puta madre", "Está muerto de hambre".
Confluencia de códigos
En la comunicación intervienen el código verbal y el no verbal (posturas, expresiones de la cara, estados de ánimo y gestos diversos que la completan).