La Dictadura de Primo de Rivera (1923-1930): Causas, Desarrollo y Consecuencias en España
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Introducción al Régimen de Primo de Rivera
El Golpe de Estado de 1923 puso fin a la crisis sufrida por el sistema de la Restauración y su incapacidad para abordar los problemas del país. Desde 1917, no se lograba dar solución a la Guerra de Marruecos, al tiempo que el gobierno era duramente cuestionado por los movimientos sindicales y nacionalistas.
Con estas razones, el ejército optó por hacerse cargo de España a través de un pronunciamiento, aunque ello implicase violar la legalidad vigente. El autor de este levantamiento fue el general Miguel Primo de Rivera, cuya ideología se encontraba a medio camino entre el siglo XIX y el XX, y podría decirse que más cercana al primero. Su levantamiento recordaba en gran medida a los pronunciamientos acontecidos en el siglo anterior.
El Régimen Dictatorial de Primo de Rivera
Primo de Rivera participó en la vida política de los últimos años de la Restauración, a la que finalmente pondría fin. Fue senador por título nobiliario y estuvo vinculado al partido conservador. Su trayectoria militar lo señalaba como uno de los generales más aptos para encabezar una sublevación.
Su brillante carrera contrastó con su ideología. Con planteamientos muy simples, creyó necesaria la regeneración del país a través de un régimen militar de carácter temporal.
Era evidente, incluso para Alfonso XIII, la situación en la que se encontraba la nación, por lo que llegó a apoyar plenamente la insurrección. Pero no se podía resolver el problema con el simple hecho del levantamiento, sino que se requerían unos objetivos claros, de los que Primo de Rivera careció. Puede dividirse su dictadura en dos periodos: el Directorio Militar (1923-1925) y la Dictadura Civil (1925-1930). Trató de reordenar la política creando un único partido: la Unión Patriótica, que en realidad representaba a las mismas fuerzas del siglo XIX.
Las motivaciones y objetivos de los sublevados se resumen en el ataque frontal a la vieja política, entendiendo el concepto de “legitimidad” como la intervención militar cuando la situación lo requería. El Desastre del 98 seguía presente, y se culpaba a los políticos, excluyendo al monarca. Ello, unido al deseo de erradicar el caciquismo y la corrupción política, hizo que se viera la solución en la figura de los militares, bajo el respeto a Alfonso XIII. La característica principal de este periodo es el voluntarismo: buena voluntad, pero poca planificación, ya que los sublevados carecían de preparación política.
Finalmente, la justificación para el Golpe de Estado residía en la supuesta legitimidad que le otorgaba la opinión popular, que apoyaba el alzamiento militar. Entretanto, el movimiento obrero permanecía latente, y se intentó una coexistencia pacífica con el socialismo.
Balance y Consecuencias de la Dictadura de Primo de Rivera
La consecuencia fundamental de la sublevación fue el inmediato establecimiento de un Directorio Militar a los pocos días. Sus actuaciones se centraron en remodelar los organismos públicos y erradicar el caciquismo, que, aunque desapareció como tal, se adaptó al nuevo sistema, perviviendo de manera encubierta.
En el aspecto económico, mejoraron las comunicaciones y la red de escuelas, así como la situación general del país, gracias a la prosperidad de los años veinte. La dictadura fundó monopolios estatales como Telefónica o CAMPSA. En suma, fue un proceso de modernización que, aunque no consiguió regenerar el país, sí mejoró en parte la vida urbana.
En cuanto a la valoración política, el resultado fue pobre. El monarca pasó a ser considerado cómplice de la dictadura, y las huelgas y conspiraciones contra el régimen fueron constantes. A comienzos de 1930, Primo de Rivera tuvo que dimitir, y el nuevo gobierno del general Berenguer tampoco pudo enderezar la situación. Era un imposible, y los quince meses de dictadura estaban desde el principio destinados a desembocar en la Segunda República.
El ensayo regeneracionista de Primo de Rivera no había funcionado, y ya solo quedaba por intentar el modelo político republicano.